Movilizaciones de los trabajadores contra los recortes, denuncias de manipulación informativa

Terremoto en TV3

Los medios de comunicación públicos catalanes están en pie de guerra. Durante 30 años el éxito de audiencia, alimentado con generosas subvenciones, ha ocultado los conflictos y puesto sordina a los excesos de la propaganda. Ahora, la tijera de Mas ha hecho estallar todos los problemas. Los trabajadores se rebelan contra unos recortes que reducen sus salarios, mientras los directivos siguen dilapidando el dinero público y disfrutando de escandalosos privilegios. Y, por primera vez, los propios periodistas de TV3 o Catalunya Rí dio denuncian públicamente la censura y la manipulación impuesta desde la Generalitat.

Recortes y despilfarro

Trescientos trabajadores de TV3 y Catalunya Ràdio se concentraron frente al despacho del presidente de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA), Brauli Duart, que se encontraba reunido con una veintena de directivos de la empresa. “Necesitamos medios de comunicación públicos, pero no unos controlados por los “comisarios políticos” de Artur Mas”

Manifestando públicamente su desprecio, la plana mayor de los medios de comunicación púbicos catalanes ni siquiera accedió a reunirse con los representantes de los trabajadores.

La indignación se desbordó, y los trabajadores permanecieron concentrados durante doce horas, bloqueando la salida del despacho, hasta obligar a Duart a dar explicaciones.

En el origen del conflicto están los recortes de hasta un 30% en los salarios de los trabajadores, especialmente de aquellos con los sueldos más bajos, y el ERE que despedirá a 300 empleados.

Los medios de comunicación públicos han sido un “activo estratégico”. Que permitía a la burguesía catalana disponer de un conglomerado mediático vital para imponer su dominio político sobre la población.

Financiado a través de generosas inyecciones de dinero público. Entre 2007 y 2012, en plena crisis, el gobierno catalán destinó 2.771 millones de euros a la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA).

Pero los recortes impuestos desde Bruselas o el FMI, y que Artur Mas aplica a rajatabla están también afectando los medios públicos catalanes. Que además soportan una brusca caída de los ingresos por publicidad.

¿Qué alternativa propone el gobierno de Mas? Un ajuste que cargue la factura sobre los trabajadores.

Mientras se despide a cientos de trabajadores o se recorta el salario de los que menos cobran, el presidente del CCMA cobra más del doble que Rajoy.

Por eso el comité de empresa propone otra alternativa: “deben irse los directivos que cobran sueldos desorbitados para hurtar a los trabajadores y trabajadoras con una mano y hacer dispendios millonarios en los platós de los nuevos telediarios y en la compra de derechos de la Fórmula 1 con la otra”.

Ya se han celebrado en diciembre y enero varios paros parciales, con mucho éxito, en la televisión y la radio pública catalanas. Y los trabajadores amenazan con una huelga indefinida en febrero.

El modelo de televisión y radio públicas catalanes, hasta hace poco presentado como modelo de éxito y calidad, hace aguas justo cuando Artur Mas necesita más de la propaganda para arropar su desafío soberanista.

Más recortes y más manipulación

Hasta ahora, cualquier denuncia de la manipulación informativa en TV3 era identificado como “propaganda de la extrema derecha españolista”. Ahora, son los propios trabajadores de los medios públicos quienes la denuncian.

El consejo profesional de TV3 ha dimitido en protesta por la censura impuesta a las movilizaciones de los trabajadores. Denuncian “la opacidad informativa impuesta por la dirección de esta televisión autonómica a la hora de informar del conflicto (…) Todos los medios de comunicación difundieron la noticia, mientras los Telenotícies, el 3/24 y 324.cat sólo ofreció una información dictada por la dirección que no respondía a criterios profesionales”.

Sólo después de que la protesta de los trabajadores se convirtiera en un escándalo, el TN Migdia incluyó una pequeña referencia a las movilizaciones.

CCOO denuncia además que programas como Àgora, Karakia y Latituds, “desparecerán de la parrilla por una purga ideológica, con el objetivo de excluir a los ciudadanos que optan por seguir programas interculturales que no son apreciados por los comisarios políticos que dirigen los contenidos de TV3”.

Se puede decir más alto pero no más claro. Es CCOO –no el PP o La Razón- quien denuncia que los contenidos de TV3 están dirigidos por “comisarios políticos”.

Que censuran la voz de la mayoría de la sociedad catalana. No solo, que desde luego también, actuando como altavoz de un soberanismo cada vez más excluyente. Por mencionar un solo ejemplo, en el programa estrella de humor político –“Polonia”- el único personaje que habla castellano es… la chacha.

Pero además, TV3 o Catalunya Ràdio actúan como “propagandistas de los recortes”. Todos los “expertos” o “analistas” presentes en sus tertulias los defienden. Y se censuran las múltiples movilizaciones de la sociedad catalana contra ellos.

Necesitamos medios de comunicación públicos, pero no unos controlados por los “comisarios políticos” de Artur Mas.

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