Edición de libros de las Escuelas Populares de Marxismo sobre la historia de España

Subvierten el pasado para dominar en el presente

En este mismo número del De Verdad explicamos como los 34 millones “perdonados” por Botí­n a Zapatero -en créditos condonados por la banca al PSOE- son una “inversión rentable”. Y no sólo por la polí­tica de Zapatero, expresada en los multimillonarios planes de rescate. Sino también porque, desde esa “izquierda” financiada por la banca se difunde entre la población la enajenación ideológica más grosera. En las Escuelas Populares de marxismo hemos dedicado todo un ciclo a destruir las subversiones difundidas sobre nuestro pasado. Mentiras que son utilizadas como un eficaz instrumento de dominio en el presente. Por eso, porque no se trata de “conocimientos muertos” sino de una herramienta viva de combate, hemos decidido editar su contenido en forma de libros coleccionables que den una visión revolucionaria de nuestra historia.

¿Os imagináis que uno de los dirigentes del Black Power -en lugar de rebelarse bajo el grito de “Black is beatiful”-hubiera sintetizado sus asiraciones en la consigna “¡ojalá fuera blanco!”? Pues este inconcebible grado de enajenación existe. Presentando como quintaesencia del pensamiento progresista una línea que, como Zapatero, ataca a los obispos mientras regla millones a espuertas a la banca. Es la lobotomización de nuestra propia historia que han instaurado los propagandistas del imperialismo en la conciencia de los pueblos hispanos. Expresada con toda virulencia en ese intelectual hispanoamericano que suspiraba: ¡Ojalá nos hubieran colonizado los anglosajones!”. Los últimos dos siglos de dominio, primero inglés y luego norteamericano, sobre Hispanoamérica son una sucesión de invasiones, genocidios, dictaduras, golpes de Estado… Pero Washington difunde que la culpa de todo esto… ¡es de Felipe II! Tras tres siglos de intervención francesa, inglesa, alemana y norteamericana, resulta que determinadas élites “progresistas” difunden que todo el problema radica en que España “un país imperialista”, opresor de las nacionalidades, arrastrando un lastre casi congénito de atraso, fanatismo y reacción que lo hacen incompatible con la modernidad, a no ser que se someta “al suave yugo civilizatorio de una potencia extranjera”. Toda una completa subversión de nuestra historia, difundida con el único objetivo de ocultar y justificar la intervención actual del imperialismo. Pero que va todavía más allá, hasta penetrar en el terreno de la lobotomización ideológica. La posibilidad de un camino independiente como país y como pueblo es algo que, como sentenciaba Bernarda Alba, “ni puede ni debe pensarse”. Y para ello enajenan nuestras conciencias, buscando convertirnos en poco más que una colonia que reproduce miméticamente las modas de París cuando éstas ya están desfasadas en la metrópoli. Contra esa visión enajenada de nuestra historia se han dirigido las Escuelas Populares de Marxismo. Hemos descubierto el contenido revolucionario de la guerra de la independencia, admirado por el propio Marx, frente a la visión dominante que hubiera preferido someterse a “los aires progresistas” que traía Napoleón. Frente a la visión oficial del etnicismo disgregador como un “demonio interno” producto de la “opresión hacia las nacionalidades”, hemos catalogado a los Arzallus o Carod Rovira como “patriotas gibraltareños”, y su origen en los intentos del imperialismo por sembrar la división para extender su dominio sobre un país debilitado y ensimismado en sus querellas internas. Frente a la visión gestada por el imperialismo –y aceptada y difundida desde hace 200 años por la izquierda reformista y revisionista– de achacar el retraso del capitalismo español al atraso, fanatismo e incultura del pueblo español o al abrumador peso de la reacción y la iglesia en nuestro país, hemos establecido como la intervención imperialista en los dos últimos siglos de nuestra historia ha sido el factor decisivo en la existencia de un capitalismo anómalo, débil y raquítico desde sus orígenes.A lo largo de los cuatro años de Escuelas Populares de Marxismo hemos conquistado una ingente acumulación de línea, que nos una mera suma de conocimientos históricos, sino una herramienta fundamental para enfrentar las batallas del presente. Una visión revolucionaria de nuestra historia cuyo poder de transformación es ingente. Por eso nos planteamos la tarea cualitativa de ampliar su difusión e incidencia.Creando una editorial que haga llegar, en forma de libros coleccionables, todas las herramientas que nos han proporcionado las escuelas.Libros que, con línea de masas y amenidad, hagan llegar hasta el último rincón este tesoro revolucionario. Que se conviertan en un punto de referencia en combate a la enajenación a que nos somete el imperialismo.

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