Merkel visita España

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Merkel visita España el 3 de febrero para participar en una cumbre hispano-germánica. Y Zapatero se desvive por aprobar unos dí­as antes dos medidas tan radicales como el recorte de las pensiones y una reforma de las cajas que las entrega al capital extranjero. Como buen y servicial lacayo de los poderes imperiales, Zapatero se presentará así­ ante Merkel con los “deberes hechos”.

Ya lo hizo el asado mes de mayo, cuando ante la llamada de Obama, no tuvo la más mínima vacilación en dar un giro de 180 grados a su discurso y pasar a congelar las pensiones, rebajar el sueldo a los funcionarios, aplicar severos recortes en los gastos sociales, aprobar una reforma laboral para hacer más fácil y barato el despido y subir los impuestos.Bastó una simple llamada del emperador para que Zapatero pasara inmediatamente a aplicar el “donde dije digo, digo Diego”. Él ha sido puesto para ejecutar lo que le manden. Y si durante años, en la época de crecimiento, pudo repartir migajas calificándolas como “conquistas sociales”, ahora que le han ordenado lo contrario, no tiene inconveniente en convertir esas mismas “conquistas” en reparto de miseria y empobrecimiento para el 90% de la población. Habría que remontarse a los sucesos de Bayona –cuando los grandes de España juraban lealtad eterna a Napoleón mientras los ejércitos franceses masacraban en Madrid a sus criados insurreccionados contra el invasor– para encontrar un acto similar de servilismo, sumisión e indignidad.Volvió a hacerlo en noviembre, cuando Merkel y Sarkozy exigieron una nueva vuelta de tuerca, y el dócil, servicial y maleable Zapatero suprimió las ayudas a los parados, privatizó Aena y la lotería, puso fecha fija para el recorte de las pensiones y aprobaba una reforma para las cajas de ahorro que las entrega atadas de pies y manos al capital extranjero.Lo hemos dicho recientemente, y la realidad no hace más que confirmarlo: habría que remontarse al reinado de Fernando VII, el rey felón, para encontrar a una clase política reinante como la que encarna Zapatero, tan dócil y entregada a los dictados del extranjero, tan dispuesta a entregar, desguazar y vender a trozos a España.A comienzos del siglo XIX, el nefasto Godoy entregó la península ibérica a las tropas napoleónicas a cambio del título de “príncipe de la paz” y de la corona de un ilusorio reino en el Algarve portugués. Dos siglos después, Zapatero desguaza y vende España, nos entrega a Washington y Berlín sin siquiera aspirar a recibir, que sepamos, nada a cambio.Esta semana, con su retahíla de reformas, recortes y rebajas, recibirá satisfecho en la Moncloa a Merkel, la cabeza política visible de la burguesía monopolista más degenerada y criminal de Europa, responsable de las dos mayores carnicerías de la historia y empeñada en la actualidad en construir una Europa alemana a costa del empobrecimiento y la degradación de los demás.Las risas y espaldarazos mutuos entre ambos con que previsiblemente nos van a anegar los medios de comunicación durante esos días, no son más que el rostro diplomático, amable, del grado inaudito de dependencia, debilidad y sometimiento al que nos han conducido. Cada una de sus sonrisas se mide en padecimientos para el pueblo.

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