Por un frente amplio contra sus recortes y ajustes

¡Somos mayorí­a! ¡Necesitamos unidad!

Sin embargo, el PP va a gozar de una mayorí­a absoluta… Y el PSOE va a liderar la “oposición”. La única razón de este desaguisado es la falta de unidad de ese torrente de rechazo. Sumados, somos muchos millones, suficientes para que nuestra voluntad tenga un peso polí­tico determinante. Pero por separado, toda esa fuerza queda limitada a una resistencia inútil.

Por eso, la exigencia de unidad está convirtiéndose en un clamor nacional que empieza a abrirse camino. Las cuentas son suficientemente elocuentes. El rechazo a sus planes de recortes y ajustes ha crecido espectacularmente. Todos los partidos -tanto los que han obtenido representación como los extraparlamentarios- que se enfrentan a los tijeretazos en la sanidad o la educación, la rebaja salarial o los recortes en la democracia y la entrega del país a los dictados del FMI y la UE han visto incrementado su número de votos.Pero es un caudal que no puede reducirse sólo a los partidos. También es necesario incluir a los sindicatos, como pudimos comprobar en la huelga general, o en las movilizaciones de los profesores o trabajadores sanitarios.Y en el que juegan un papel protagonista movimientos sociales como el 15-M, que ha permitido expresar públicamente el grado de indignación que permanecía silenciado.“El 20-N ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de la unidad” Si sumamos todos estos vectores… ¿cuántos millones somos?¿No somos una amplia mayoría los que queremos una redistribución real de la riqueza, donde paguen más quienes más tienen, frente a descargar el peso de la crisis sobre el 90% de la población?¿No somos muchos más los que aspiramos a ampliar la democracia, frente a que las decisiones que nos afectan las tome una reducida élite a espaldas de la población?¿No somos mayoría los que nos indignamos de que el rumbo del país lo dicten Merkel desde Berlín o Washington a través del FMI?Sí, somos una amplia mayoría. Y estas elecciones lo han demostrado. Pero también han evidenciado que necesitamos urgentemente unidad.Los casi quince millones de votos que rechazan los recortes y los ajustes representan a un amplísimo abanico de partidos. Cada uno por separado no podemos enfrentarnos a sus planes de recortes y ajustes. Tampoco pueden hacerlo los sindicatos o el 15-M en solitario.Es necesaria la unidad, desde la independencia y pluralidad, pero haciendo confluir todo ese inmenso caudal de rechazo en un cauce unitario que permita expresar toda la fuerza acumulada.Esta es una exigencia que también empieza a trasladarse al debate político. En la misma noche electoral, el coordinador general de IU, Cayo Lara, dijo -a pesar de haber incrementado un 70% su apoyo electoral- “no conformarse con los 1,7 millones de votos recibidos”. Llamando a un “proceso de convergencia social” con sindicatos y movimientos sociales. Al excluir explícitamente a ERC -por “su carácter independentista, que respetamos pero que para IU es una línea roja-, marcó distancias con la propuesta de “frente de izquierdas”, presentada por Llamazares antes de las elecciones.Es un paso adelante, síntoma de que la exigencia de unidad va cobrando cada vez más fuerza. Pero no es suficiente.Lo que necesitamos es un frente amplio donde quepa la inmensa mayoría. Las rebajas de salarios y pensiones, los recortes sociales en sanidad y educación, son un ataque contra el 90% de la población. ¿Por qué entonces no vamos a poder unirnos en un frente amplio que defienda nuestros intereses?Los resultados de las elecciones no han hecho sino poner de manifiesto la urgente necesidad de la unidad.

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