Israel reconoce como Estado independiente a Somalilandia, territorio independentista de Somalia

Somalilandia, una nueva ‘Panamá’ en el cuerno de África

Israel se ha convertido el primer país que reconoce a Somalilandia, región separatista de Somalia. A través de su gendarme sionista, el hegemonismo norteamericano trata de controlar la entrada del Mar Rojo

Hasta el nombre parece un invento occidental, una ‘fake new’ a las que nos tiene acostumbrados Donald Trump. Pero Somalilandia, un territorio de Somalia que guarda la entrada al Mar Rojo, pretende ser un nuevo «Panamá»: un país nacido exclusivamente para servir a los intereses geopolíticos de Washington y de su gendarme israelí.

Israel se ha convertido el primer país que reconoce a esta región separatista de Somalia que se autoproclamó república en 1991. Es uno de los territorios designados por Trump para «realojar» a la población gazatí, cuando se logre su eventual expulsión forzosa de la Franja.

Veamos. ¿Dónde demonios está Somalilandia?. Respuesta rápida: en el cuerno de África. Limita con el golfo de Adén al norte, Etiopía al sur, Yibuti al oeste y con Puntlandia, un estado semiautónomo dentro de Somalia, país del que Somalilandia revindica separarse, al este. Su tamaño es similar a Nicaragua y tiene, dependiendo de las fuentes, entre 3,5 y 6,5 millones de habitantes.

¿Y qué tiene que ver las pretensiones separatistas de esta región somalí con Israel?. Pues hay dos razones. Una inmediata y otra de rango geopolítico, y no sólo para Tel Aviv, sino sobre todo para su «patrón», para la superpotencia norteamericana.

Hace meses, Somalilandia ha sido designada por Trump como el país que podría «alojar» a los dos millones de gazatíes. Es decir, que el «precio» que Israel paga por reconocer Somalilandia como Estado «independiente» es servir de destino final de una población sometida a un genocidio y a una atroz limpieza étnica. Una población civil gazatí que además de ser arrancada por la fuerza de su propia tierra, estaría condenada a vivir como refugiada permanente en condiciones paupérrimas.

Pero además, reconocer a Somaliladia como Estado independiente -de momento, por Israel, y eventualmente por EEUU-, separándola de Somalia y avivando la guerra civil, tiene profundas y desestabilizadoras consecuencias para el Cuerno de África, para la región del Mar Rojo y para Oriente Medio, y para el comercio mundial.

Con esta maniobra, el hegemonismo norteamericano trata de controlar la entrada del Mar Rojo y el estrecho de Bab al-Mandab entre Yemen (donde dominan los hutíes, próximos a Irán) y Yibuti (un pequeño país que tiene bases chinas). Somalilandia guarda la entrada del Mar Rojo, es limítrofe con Yibuti, pero también con Etiopía, otro miembro de los BRICS+.

Apadrinada por Israel -e indirectamente por Washington- la supuesta «independencia» de Somalinlandia cumple el mismo papel que tuvo en 1903 la «emancipación» de Panamá, que era una provincia de Colombia. Una secesión tutelada por EEUU y por su «Doctrina Monroe», que sólo fue posible porque la armada norteamericana bloqueó las principales bases navales de Colombia. La proclamación de la República de Panamá se hizo a bordo de un barco de la US Navy, y el primer edicto de su gobierno fue la concesión de la gestión del Canal de Panamá a EEUU para los próximos 100 años.

Una maniobra que puede hacer estallar una zona de alta tensión estratégica, que ya soporta cruentos conflictos y guerras civiles.

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