SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

Rumbo de colisión

Del choque de trenes hemos pasado a la colisión de barcos. Es la metáfora a la que recurrió ayer Artur Mas en su investidura para avisar de que se avecina una tensión insoportable con el Gobierno de Rajoy. Los vaticinios no pueden ser más agoreros, por mucho que el president apele a la ilusión de la «transición nacional» y por más que tenga razón al recordar que los grandes cambios que han impulsado a los países se produjeron en contextos convulsos y a contracorriente. Se necesita mucho temple, inteligencia emocional, capacidad de liderazgo, astucia y un reguero inacabable de cualidades para lidiar con una tormenta como la que se está amasando y atravesarla sin un rasguño: tenemos, por un lado, un Govern en minoría sostenido por un partido, ERC, que en el pasado reciente ha demostrado escasa cultura de gobierno. Por otro, el enfrentamiento con un Ejecutivo del PP que no piensa ceder un milímetro para que no lo acusen de claudicación patriótica. Y todo ello en medio de una crisis económica abrumadora.Mas admitió ayer, quizá con más nitidez que otras veces, que el desempleo y la recesión pueden provocar «grietas» en la cohesión social de Catalunya: «amenazas de aluminosis». Lo dijo porque sabe que el paro no va a ceder en el 2013 y que su Gobierno tendrá que tomar medidas que incluso lo agravarán a corto plazo. Si ya se afrontó un recorte de jornada y sueldo de los empleados públicos interinos, en este 2013 se puede producir el despido de miles de ellos, además de regulaciones en empresas de la Generalitat.A todos esos frentes hay que sumar un proceso independentista que tendrá como primera fase la consulta. Aquí, el president no sólo evita referirse a fracturas en la cohesión social, sino que está dispuesto a reñir a quien sostenga que ese riesgo es probable. Por ello, insiste en sumar apoyos políticos al derecho a decidir, a ser consultado, sabedor de que esa posición cuenta con un mayor respaldo social. Pero CDC quema ideas a una velocidad arriesgada. La demanda del pacto fiscal, que logró un apoyo casi unánime entre los catalanes, apenas se ha mantenido un par de años. Con la del derecho a decidir puede ocurrir otro tanto.Mas hizo ayer muchos llamamientos a la unidad del país. Intuye que vienen tiempos de tensiones y hasta de alguna rasgadura. Apeló incluso a la fe en Catalunya. Cuando invocamos la fe es que confiamos poco en que nuestros actos nos guíen por donde queremos ir… Decíamos que del choque de trenes hemos pasado a la colisión de dos barcos. Vamos mejorando. Los trenes tienen poco margen de maniobra. En cambio, el ancho mar da para que alguno de los dos -incluso ambos- decida virar suavemente, evitar el desastre y saludarse desde cubierta. Sólo recuerde el president que su nueva metáfora tiene una pega: cuando dos barcos chocan, suele hundirse el más pequeño o el más frágil… Pero seamos optimistas, que el mar, en su inmensidad, siempre ha sido sinónimo de libertad, de mundos por descubrir, de sueños por alcanzar…

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