Ricos, temed la revuelta del pueblo

“Habéis comprado la mayor parte de los periódicos, las radios y las televisiones privadas. Creéis pues que no habéis de temer la cólera del pueblo, puesto que os habéis dotado del poder de “moldear” la opinión pública. Os recuerdo sin embargo que el pueblo ha sido bastante a menudo imprevisible en nuestra historia. Temo que no va a soportar por mucho tiempo el abismo, que va creciendo, entre la opulencia de la que vosotros alardeáis y la miseria de los más pobres”

Rebajad vuestras fortunas a niveles menos indecentes, reducid la diferencia abismal entre los mas ricos y los más obres. No de 4 a 1, como deseaba el gran Platón; no de 20 a 1 como hizo J. P. Morgan en sus bancos; no incluso a 40 a 1 como impuso Henry Ford en sus fábricas …Digamos de 50 a 1, en lugar del 500 a 1 de la actualidad. Esto quiere decir que, en comparación con la vieja dama que vive con menos de 1.000 euros al mes, vosotros no dispondríais más de que 50.000 euros al mes. Esto será ciertamente dificultoso para vosotros, pero sin duda os va en ello la supervivencia. (LE MONDE) BREAKING VIEWS.- Lo que Japón teme es que EE UU y el dólar empeoren. El crecimiento del segundo trimestre estadounidense decepcionó un poco, pero los datos de empleo de julio desalentaron muchísimo. Desde la perspectiva japonesa, el peligro es que la Fed vaya más allá, al decidir una reinvención en los procesos de maduración de valores con garantía hipotecaria o peor, llevar a cabo otra ronda de impresión de dinero. La fortaleza del yen es ya, en cierta medida, un reflejo de la huida del dólar Francia. Le Monde La noche del 4 de agosto Général Cot El Gran Miedo recorre las provincias. La toma de la Bastilla no hace más que avivar el deseo de acabar con los “derechos feudales”. Es necesario poner fin al pillaje de los palacios. La nobleza toma la iniciativa. Dos de los suyos, el vizconde de Noailles y el duque d’Aiguillon proponen renunciar a los privilegios. En semejante situación, el buen sentido recomendaba soltar el lastre para salvar lo principal. Así se abrió en la Asamblea la noche del 4 de agosto de 1789. Señoras y señores ultra-ricos, los Arnault, Bettencourt, Wertheimer, Pinault, Dassault, Decaux, Bouygues, Mérieux, y todos los otros que figuráis en la clasificación de las grandes fortunas francesas. Señores híper-ricos, la clase alta, ustedes los presidentes ejecutivos que habéis alimentado las crónicas estos últimos años, y cuya media anual de rentas era de 4,7 millones de euros en 2009, ¡300 veces el Salario Mínimo Interprofesional! Queridos conciudadanos muy, muy, muy ricos, ¡escuchadme! Vuestros emolumentos, vuestras acciones y obligaciones, vuestras stock-options, etc-etc, os permiten poseer castillos, cotos de caza, yates, jets privados, obras de arte. Tenéis, por otra parte, la inteligencia de rodearos de legiones de abogados fiscales que minimizan vuestros impuestos, utilizando de la mejor forma las decenas de “nichos fiscales” que han sido creados para vosotros. Algunos de entre vosotros escapáis incluso a cualquier clase de impuesto, otros, a pesar de estas facilidades se exilian bajo cielos fiscalmente más clementes, otros, en fin, ponen muy ilegalmente su dinero en paraísos fiscales. Yo me atrevo a poneros en guardia. Atención: el muro de dinero detrás del que vivís os mantiene sordos y ciegos ante el mundo que os rodea y os hace creer invulnerables. Vosotros habéis comprado la mayor parte de los periódicos, las radios y las televisiones privadas. Creéis pues que no habéis de temer la cólera del pueblo, puesto que os habéis dotado del poder de “moldear” la opinión pública, e incluso de condicionar los espíritus, como ha dicho el buen señor Lelay, ex-presidente de TF1. Os recuerdo sin embargo que el pueblo ha sido bastante a menudo imprevisible en nuestra historia. Temo que no va a soportar por mucho tiempo el abismo, que va creciendo, entre la opulencia de la que vosotros alardeáis y la miseria de los más pobres. Queridos conciudadanos muy, muy, muy ricos, temed la revuelta del pueblo; peor, temed la revolución. Comprended que para los humildes, demasiado es demasiado. Ciertamente no seréis conducidos en carromatos a la plaza de Grève, pero vuestros palacios y vuestros yates pueden arder y todos vuestros bienes ser confiscados. Entonces, como el vizconde de Noailles y el duque d’Aiguillon, rebajad vuestras fortunas a niveles menos indecentes, reducid la diferencia abismal entre los mas ricos y los más pobres. No de 4 a 1, como deseaba el gran Platón; no de 20 a 1 como lo hizo J. P. Morgan en sus bancos norteamericanos a principios del sigo XX; no incluso a 40 a 1 como impuso Henry Ford en sus fábricas durante el período de entreguerras. …Digamos de 50 a 1, en lugar del 500 a 1 de la actualidad. Esto quiere decir que, en comparación con la vieja dama que vive con menos de 1.000 euros al mes, vosotros no dispondríais más de que 50.000 euros al mes. Esto será ciertamente dificultoso para vosotros, pero sin duda os va en ello la supervivencia. Este sacrificio os conducirá a exigir la abolición del “bucle fiscal” por el cual al 50% de los más ricos se les devuelve el 95% por “pago en exceso”; la abolición de recientes facilidades creadas para vosotros que conciernen a las donaciones familiares, así como sustanciales reducciones de impuestos sobre las grandes herencias; la abolición en fin de todos los nichos fiscales de los cuales os beneficiáis. En una palabra, como en la tarde del 4 de agosto de 1789, ¡pedid vosotros mismos la abolición de todos vuestros privilegios! No lo haréis movidos por una ética ciudadana, no, lo haréis en consideración a vuestro solo interés bien comprendido. Entregar mucho para conservar todavía mucho, ¿no es esto preferible al riesgo de perderlo todo? Queridos conciudadanos muy, muy, muy ricos, ¡cómo quisiera que mis argumentos os hicieran reflexionar! No tenéis que tomar esta decisión el 4 de agosto de 2010, sino el 4 de agosto de 2011, en el comienzo de la campaña presidencial. Aportaréis así un sostén inapreciable al actual poder, que tanto ha hecho por vosotros. Tomaréis al mismo tiempo por sorpresa a la oposición, que jamás habría osado exigiros ni la décima parte de lo que vosotros vais a ofrecer. ¡Qué bello gesto! LE MONDE. 6-8-2010 R. Unido. Breaking Views La fortaleza del yen y la caída del dólar Ian Campbell La fortaleza del yen se está convirtiendo en un problema para Japón. La moneda está cerca de su nivel más alto en 15 años frente a la debilidad del dólar estadounidense. Los datos de préstamos y comercio dados a conocer el lunes fueron decepcionantes. El ministro de Finanzas se está quejando del peligro que supone el excesivo y desordenado cambio de divisas. Pero una intervención en el mercado parece poco probable por el momento. Japón espera que la Reserva Federal de EE UU no sugiera esta semana la impresión de más dinero. Los últimos datos económicos de Japón son desalentadores. Las previsiones de crecimiento están siendo recortadas. El temor por EE UU abunda y, sin embargo, el panorama es de recuperación y el riesgo futuro es más bien de recesión renovada. En junio, el superávit en la cuenta corriente, la medida más precisa del comercio, se redujo un 18% frente al año anterior. La razón principal fue la gran caída de los ingresos de las inversiones en el extranjero. Los ingresos de exportación aumentaron un 29% en tasa interanual. Mientras que la fortaleza del yen es una amenaza. La recuperación de Japón continúa siendo impulsada por unas exportaciones que tambalean, aunque desde luego no se han muerto. Lo que Japón teme es que EE UU y el dólar empeoren. El crecimiento del segundo trimestre estadounidense decepcionó un poco, pero los datos de empleo de julio desalentaron muchísimo. Desde la perspectiva japonesa, el peligro es que la Fed vaya más allá, al decidir una reinvención en los procesos de maduración de valores con garantía hipotecaria o peor, llevar a cabo otra ronda de impresión de dinero. La fortaleza del yen es ya, en cierta medida, un reflejo de la huida del dólar. China compró un récord de 695.000 millones de yuanes de deuda pública japonesa en mayo y otros 508.000 millones en junio, China también tiene que ser cuidadosa con la impresión de más dólares. Pero los miedos no pueden hacerse realidad. Los datos económicos de EE UU siguen siendo débiles pero no malos. La Fed puede mantener su confianza en la recuperación gradual. Si lo hace, las oraciones de Japón podrían ser respondidas: el yen podría disminuir. BREAKING VIEWS. 10-8-2010

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