Intervención de Albert Rivera en la Escuela de Agosto de UCE

Reforma polí­tica e institucional ante la crisis

La crisis no solo tiene la vertiente económica. En Esaña también tiene una vertiente, insuficientemente tratada, que es la vertiente institucional. En primer lugar en la confianza de los ciudadanos que puede verse en los últimos estudios o en las últimas convocatorias electorales, que expresa la distancia entre la ciudadanía y la política española, o los dirigentes políticos. Como planteáis desde UCE en el documento de las “Diez medidas económicas y cinco medidas políticas”, no se pueden abordar medidas económicas contra la crisis sin abordar los cambios políticos necesarios. No se puede funcionar con medidas de “pan para hoy y hambre para mañana” como los 420€ de Zapatero. Evidentemente esto no son medidas que den confianza ninguna a los ciudadanos, ni confianza en los dirigentes que las tienen que aplicar. Esto pasa por plantearse el modelo de país y de sociedad que queremos construir. Y en España tenemos un modelo autonómico, o pseudo-federal como pretenden algunos, sin que se haya resuelto el problema de la falta de libertades e igualdad: movilidad laboral, derechos educativos y de asistencia sanitaria… se intenta aplicar un modelo sin resolver el problema que nos ha traído el nacionalismo. No se quiere caminar hacia un modelo de solidaridad, sino, en el mejor de los casos, confederal, y en el peor de ruptura, dinamitando la convivencia entre los ciudadanos. Durante la crisis este modelo tiene consecuencias en los derechos más básicos como la educación o la sanidad. La cartera de servicios sociales es diferente de una parte de España a otra. Hay hasta Comunidades que han cambiado la tarjeta de la Seguridad Social, de manera que si te vas de vacaciones hay Comunidades donde no la puedes usar. El modelo del chantaje aritmético Un alumno, para trasladarse de una parte a otra tiene problemas con las asignaturas, con la lengua, pero los tienen los cuerpos de seguridad, los profesionales sanitarios… tenemos un modelo aplicado a golpe de chantaje aritmético, la Ley Electoral permite que tres o cuatro escaños de un partido nacionalista o regional puedan condicionar la política nacional. Todos los pactos de los presupuestos autonómicos se han basado en su aprobación por parte de unas formaciones políticas, no en los intereses de los ciudadanos. Eso pasó cuando Felipe González pactó con Convergència, cuando lo hizo Aznar, y está pasando ahora con Zapatero y sus pactos con el BNG, con el Tripartito o el PNV. Queremos un modelo autonómico pero se aplica de forma injusta. Joan Ridau lo dijo hace poco de forma muy clarita, “le dije a Zapatero que o ponía más dinero encima de la mesa para la financiación autonómica o no aprobaba los Presupuestos.”. Ahí no hay ninguna reflexión respecto a los servicios sociales, o tal distribución… o pones el dinero encima de la mesa o nada. Para hacer frente a la crisis es necesario un Pacto de Estado que no sea solamente económico, sino que sea también institucional. ¿Cómo vas a aplicar medidas económicas contra la crisis si tienes un país con 17 sistemas de Cajas de Ahorros diferentes?, ¿cómo vas a aplicar un sistema de garantías de servicios sociales mínimos si cada comunidad no acepta tener ningún tipo de homogeneidad en sus servicios?. Actualmente España es el país más descentralizado de toda la Unión Europea. Éste es un problema para salir de la crisis, la coordinación y la lealtad institucional. Para eso hay que reformar la Ley Electoral y hay dos partidos nacionales que son los que lo pueden hacer y no lo hacen porque no les interesa. Al PP le beneficia la actual ley y el PSOE la necesita para manejar sus acuerdos y aprobar los presupuestos. Hay un equilibrio de partitocracia que perjudica a los ciudadanos y al país. Un país al servicio de los ciudadanos y no de las estructuras Hay que racionalizar la administración pública. Por ejemplo en el tema de la vivienda: tenemos el Ministerio de la Vivienda con sus oficinas, tenemos las oficinas de la Generalitat y también las bolsas de los ayuntamientos locales… todas haciendo prácticamente lo mismo, haciendo de correas de transmisión entre arrendatarios y arrendadores y dando esas ayudas. ¿No será más sencillo hacer una ventanilla única, un consorcio de vivienda en el que estén representados los ayuntamientos, la Generalitat y el Estado, facilitar las gestiones a los ciudadanos y además reducir el gasto?. Claro, eso no da de comer a tanta gente. Algunos incluso llegan ya a reconocerlo fuera de la tribuna, pero nunca lo harán públicamente. The Economist lo decía recientemente hablando de España, “the party is over”, “señores, nuevos ricos, en España la fiesta se ha acabado”. Es que los que han estado gobernando en las Comunidades 23 o 25 años son los mismos que no quieren cambiar esto. Hay que abrir un debate sobre la reducción y simplificación de la Administración. Y no de policías, profesores o bomberos, eso seguramente habrá que ampliarlo porque son insuficientes: plantilla sí, burocracia no. El país debe estar al servicio de los ciudadanos, no al servicio de las estructuras. Democratizar las instituciones También es fundamental democratizar las estructuras políticas. Aquellos que reivindican más autonomía no han tocado la Ley Electoral. ¡Es que no la han tocado en 28 años!, “ah, es que ahí no quiero más autonomía”. Ya les va bien con una distribución territorial y no proporcional. : un ciudadano, un voto. Hay partes en las que los votos valen veinte veces más que en otra. Que se informe a los ciudadanos de si los partidos han hecho primarias o no, es decir, de qué método se han seguido para elegir a los candidatos. También tenemos un sistema opaco de financiación de Partidos. A nosotros no los han planteado alguna vez… nosotros exigimos que eso sea público, pero para eso todos tenemos que jugar a las mismas reglas. No puede ser que el PSOE reciba no se cuantos millones de un banco y no se sepa y Ciudadanos reciba cuatro duros de cualquier asociación y exijan que se sepa. Así seguramente entenderíamos muchas de las acciones de gobierno que no cuadran. Y lo mismo con los sindicatos, principalmente CCOO y UGT. Porque a veces parece que solo hacen de comparsa. Y lo digo con la legitimidad que me da estar afiliado a uno de esos dos sindicatos. No están jugando el papel que se esperaría. Por ejemplo, Álvarez de UGT ha defendido en un artículo en El Periódico las bondades de la imposición lingüística en Cataluña. Hace mucho daño que un líder sindical se alinee con lo más retrógrado de la sociedad. Hay que cortar los tentáculos de una política que llega a la patronal, las Cajas de Ahorros o el Constitucional. Hay que dejar que la sociedad civil respire. Y eso no puede ocurrir si te metes en las asociaciones de vecinos o en las casa regionales a subvencionar y controlar, en los sindicatos, en la patronal… la partitocracia lo controla absolutamente todo en España, hasta los medios de comunicación. Con el actual sistema institucional europeo pasa lo mismo, jugamos el papel de cero a la izquierda. Una Europa a medio camino entre institución política, mercado económico, que no lleva adelante un proceso de democratización, que no están claras las competencias y que al final está controlada por dos o tres lobbies en Bruselas no nos lleva a ningún sitio. Hay que democratizar las instituciones europeas y que representen verdaderamente a los ciudadanos europeos. Esto también permite que internacionalmente se juegue a debilitar la propia unión de los países europeos. Abrir una brecha en la partitocracia No podemos tener una salida de la crisis sin un debate profundo sobre el sistema político español. La propia existencia de Ciudadanos es una grieta abierta en ese sistema político, un milagro. Y se han abierto varias grietas en las que tenemos que contribuir todos a que entren ideas nuevas. Porque las hemos abierto entre todos. Desde UCE habéis contribuido a que se abra en Cataluña y también en el País Vasco, y tenemos que trabajar para que se abran más y llevemos un germen nuevo dentro de las instituciones. Y no es fácil porque tenemos un sistema bien atado: el elemento político, el económico y los medios de comunicación. Cuando esos tres elementos van de la mano es muy difícil. Si los medios no informan, la clase política va en esa línea y los poderes económicos les apoyan… tiene que cambiar esa alineación de planetas. ¿Tenemos que financiar los ciudadanos medios de comunicación que estén al servicio de los partidos?, porque no hay ayuntamiento de turno que no tenga un medio a su servicio. Y lo hacen en los debates parlamentarios borrando las propuestas de una formación política, no porque sea Ciudadanos sino porque pasa. Hay que reformar los tres ámbitos, la economía, la política y los medios. Un modelo educativo para un proyecto de país Si en España somos el número 26 en éxito o fracaso escolar, si consideramos que la Educación es una parte pequeña del presupuesto no estamos preparados para tener un proyecto como país. En la reforma de los años 80 los partidos nacionalistas es lo primero que quisieron tener en sus manos. A partir de ahí se pasó de las inspecciones, de los contenidos, de los medios… y hoy nos encontramos en una situación prácticamente insalvable. Tenemos contenidos diferentes, equilibrios entre educación pública concertada distintos. Y la formación de los ciudadanos es una herramienta fundamental para salir de la crisis. Y eso por mucho Plan Ñ, 420€, o ICO que tengamos, no sirve para nada. Hablan de un cambio de modelo económico, pero ¿quién va a estar formado para trabajar en él?. Incluso ya se alerta en términos económicos de la inversión en educación desde las empresas privadas. Por este camino seguiremos en el modelo del turismo, el modelo inmobiliario y de la dependencia de otros. Hacen falta ciudadanos bien formados para liderar su país, sino siempre dependeremos de terceros. Hay una frase política que dice que los políticos son los que piensan en las próximas elecciones, y los estadistas los que piensan en las próximas generaciones. En España necesitamos que los políticos sean un poco más estadistas y dejen de pensar en las próximas elecciones para pensar en las próximas generaciones.

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