Reforma constitucional: minimizar los daños

“El Gobierno y el Partido Popular han justificado la reforma por la necesidad de incrementar la confianza en la economí­a española. Se trata de un discurso para salir del paso, en la medida en que solo de manera remota puede tener influencia sobre las actuales necesidades de financiación una medida que no entrará en vigor hasta 2020. La reforma no es un mensaje a los sedicentes mercados, sino a los dos miembros de la eurozona que han sido más reticentes a la compra de deuda española e italiana por parte del Banco Central Europeo, es decir, Francia y Alemania.”

En Euroa hoy, no son las instituciones y los procedimientos lo que impera, sino que es posible que dos Estados miembros formulen algo parecido a un ultimátum y que los demás emprendan una desordenada carrera para plegarse a él. En cualquier caso, la reforma está lanzada y el objetivo es ahora minimizar los daños políticos que ha provocado, sean muchos o pocos los beneficios económicos que reporte. Hasta ahora, la Constitución había soportado la desafección de grupos heterogéneos, desde los nacionalistas hasta los críticos de la transición, tanto de derechas como de izquierdas. A partir de este momento se puede enfrentar, además, a una desafección social, la de quienes, pese a la reforma, seguirán pagando las consecuencias más graves de la crisis. (EL PAÍS) LA VANGUARDIA.- AHORA que se ha completado en el Congreso de los Diputados la reforma constitucional con menos consenso de la historia democrática y cuyo resultado ha sido la exclusión de los partidos nacionalistas, así como de las formaciones minoritarias, bien se puede decir que se ha hecho realidad el refrán que dice que lo que mal empieza, mal acaba. EL MUNDO.- El Gobierno heleno asustó a Bruselas, el FMI y los mercados al anunciar que su economía se contraerá más de lo previsto este año (hasta un 5%) e impedirá cumplir con el objetivo de déficit comprometido. Para rematar este mensaje demoledor, el ministro de Finanzas griego avanzó que no tomará más medidas de ajuste fiscal para evitar que el PIB heleno siga en caída libre. Las dudas sobre las cuentas públicas de los países periféricos y los signos de debilidad que la deuda española e italiana han mostrado esta semana dispararon todas las alarmas. La consecuencia ha sido que el diferencial ha vuelto a superar el nivel de los 300 puntos. Pasada esa barrera, el riesgo de colapso comienza a ser real. EXPANSIÓN.- Un sensible enfriamiento de la actividad productiva ante una demanda global todavía enfrascada en un lento reajuste de balances que al lastrar el consumo aleja toda posibilidad de recuperación. Un caótico cambio de rumbo en la política presupuestaria americana que unida a la sensación de desgobierno que reina en la principal economía, alienta el fantasma de una nueva recesión. Una palmaria incapacidad de la eurozona para atajar a tiempo una crisis de deuda soberana que amenaza con desarbolar a la moneda común. Lo peor es la sensación de ausencia de liderazgo que se percibe a ambos lados del Atlántico. Editorial. El País Minimizar los daños El Congreso de los Diputados aprobó ayer la primera reforma sustancial de la Constitución de 1978, que ahora deberá seguir su trámite en el Senado. El acuerdo entre socialistas y populares impidió que prosperasen las enmiendas de los restantes grupos parlamentarios, algunos de los cuales se ausentaron de la Cámara durante la votación para expresar su oposición. Los intentos de los partidos mayoritarios para que CiU se sumara al acuerdo concluyeron en fracaso. Y aunque los diputados socialistas aceptaron la disciplina de voto con solo dos excepciones, la fijación de un techo de gasto en la Constitución ha abierto heridas que transmitieron una imagen de resignación y de fractura interna. El Gobierno y el Partido Popular han justificado la reforma por la necesidad de incrementar la confianza en la economía española. Se trata de un discurso para salir del paso, en la medida en que solo de manera remota puede tener influencia sobre las actuales necesidades de financiación una medida que no entrará en vigor hasta 2020, y que además depende para su concreción de lo que establezca una ley orgánica. La reforma no es un mensaje a los sedicentes mercados, sino a los dos miembros de la eurozona que han sido más reticentes a la compra de deuda española e italiana por parte del Banco Central Europeo y que también se han mostrado más reacios a la imprescindible creación de los eurobonos. Es decir, Francia y Alemania. Poco ganan socialistas y populares sustituyendo la explicación política de la reforma por un lenguaje mágico que ofrece sacrificios para conjurar los males que acechan a la economía española. Si la inclusión del artículo 135 en la Constitución era una condición necesaria para avanzar en la eventual creación de los eurobonos, los ciudadanos, que además no podrán expresarse en referéndum, tenían derecho a saberlo. La maltrecha construcción europea también habría ganado si, en lugar de adoptar una medida aislada y en un único país, la reforma se hubiera enmarcado en una estrategia común a la eurozona. Es probable que, tras el gesto español, otros países sigan esa senda, necesaria por lo demás. Pero el orgullo de pioneros no es razón suficiente para renunciar de antemano a un acuerdo de la eurozona. En Europa hoy, no son las instituciones y los procedimientos lo que impera, sino que es posible que dos Estados miembros formulen algo parecido a un ultimátum y que los demás emprendan una desordenada carrera para plegarse a él. En cualquier caso, la reforma está lanzada y el objetivo es ahora minimizar los daños políticos que ha provocado, sean muchos o pocos los beneficios económicos que reporte. Hasta ahora, la Constitución había soportado la desafección de grupos heterogéneos, desde los nacionalistas hasta los críticos de la transición, tanto de derechas como de izquierdas. A partir de este momento se puede enfrentar, además, a una desafección social, la de quienes, pese a la reforma, seguirán pagando las consecuencias más graves de la crisis. EL PAÍS. 3-9-2011 Opinión. La Vanguardia Por la puerta de atrás José Antich AHORA que se ha completado en el Congreso de los Diputados la reforma constitucional con menos consenso de la historia democrática y cuyo resultado ha sido la exclusión de los partidos nacionalistas, así como de las formaciones minoritarias, bien se puede decir que se ha hecho realidad el refrán que dice que lo que mal empieza, mal acaba. Hemos reformado la Carta Magna en pleno mes de agosto –con el país de vacaciones– con la excusa de que era necesario tranquilizar a los mercados y la primera respuesta a tan bondadosa actitud patriótica ha sido una importante caída del Ibex del 3,4%. Que nadie se engañe: esto se ha hecho rematadamente mal y viene a dar la razón a los que pensaban que, en el tiempo que falta hasta las elecciones generales, Zapatero dispone de un periodo suficiente para rematar una legislatura desastrosa. Empezó sin enterarse de que había una crisis económica de unas dimensiones colosales, que rápidamente la situarían como la más grave desde la Segunda Guerra Mundial, y acaba fracturando la sociedad española por donde es más peligroso para su cohesión: por el espinoso encaje territorial. Desconozco si los dos grandes partidos españoles aprovecharán que la tramitación parlamentaria de la reforma constitucional viaja al Senado para introducir enmiendas que amplíen el pacto más allá de PSOE y PP, pero no hacerlo sería un error. Por paradójico que resulte, debería ser Mariano Rajoy quien lo intentara, ya que Zapatero, encantado de haber hecho una vez más lo contrario de lo que defendía, está especialmente concentrado en dejar el PSOE lo peor posible ante las elecciones del 20-N, que cada vez dibujan un rostro más trágico para los socialistas. LA VANGUARDIA. 3-9-2011 Crisis. El Mundo El bloqueo de las reformas en Italia y Grecia hace subir la prima de riesgo María Vega El BCE comienza a perder el control de la deuda de España e Italia. La prima de riesgo española se disparó ayer hasta los 311 puntos y la italiana cerró en 327. Las rebajas del plan de ajuste de Berlusconi y el recrudecimiento de la crisis griega han desactivado el efecto de las ayudas del banco central.Jean-Claude Trichet, gobernador del BCE, ya lo había advertido. Incluso por carta. Si Madrid, Roma, y en última instancia, Europa, no emprendían reformas pronto, los efectos del programa de compra de deuda soberana española e italiana serían limitados. Ayer, la parálisis de la UE en la búsqueda de una solución a la crisis de deuda periférica volvió a tensar los mercados de deuda europea. A esa incertidumbre sobre el futuro de la Eurozona se unieron ayer los decepcionantes datos mensuales de desempleo en EEUU. Un cóctel explosivo que provocó el hundimiento bursátil de la banca y la industria.Todas las Bolsas europeas cerraron la última sesión de la semana con pérdidas. Mientras, la prima de riesgo (que refleja el sobre coste que paga un país por emitir deuda frente a Alemania) de España e Italia se disparó hasta cerrar en los 311 y 327 puntos respectivamente, su nivel más alto desde finales de julio.El nerviosismo se apoderó del parqué y el Ibex 35 se desplomó un 3,4%, hasta 8.463 puntos, al igual que el Dax Xetra de Fráncfort, que también perdió un 3,4% lastrado por la banca. Mientras, el Cac 40 de París se dejó un 3,6% y el FTSE MIB de Milán un 3,9%. Por su parte, la Bolsa de Atenas se dejó otro 3,97%.Italia fue uno de los principales focos de tensión. El país transalpino se levantó ayer con una entrevista al presidente del Banco Central Europeo en el periódico Il Sole 24 Ore pidiendo al Gobierno de Berlusconi que «confirme» y «concrete» sus medidas para reducir el déficit, ante el titubeo del Ejecutivo italiano en las últimas semanas con la aplicación de los ajustes anunciados en agosto. «Esta ausencia de novedades, tras la confusión generada en los últimos días sobre las medidas concretas del Plan de Ajuste es lo que más perjudica a los mercados», afirmaba ayer sobre Italia el estratega jefe de Citi en España, José Luis Martínez. En su país vecino, Grecia, las noticias no fueron mejores. El Gobierno heleno asustó a Bruselas, el FMI y los mercados al anunciar que su economía se contraerá más de lo previsto este año (hasta un 5%) e impedirá cumplir con el objetivo de déficit comprometido. Para rematar este mensaje demoledor, el ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, avanzó que no tomará más medidas de ajuste fiscal para evitar que el PIB heleno siga en caída libre. Las dudas sobre las cuentas públicas de los países periféricos y los signos de debilidad que la deuda española e italiana han mostrado esta semana en sus primeras subastas de deuda a largo plazo después de las vacaciones dispararon todas las alarmas. La consecuencia ha sido que el diferencial ha vuelto a superar el nivel de los 300 puntos. Pasada esa barrera, el riesgo de colapso comienza a ser real. De hecho, en julio, dos semanas después de que la prima de riesgo superase ese nivel, el BCE tuvo que salir en auxilio de los dos países para evitar su colapso financiero. Desde ese mini rescate, la prima de riesgo española no había cerrado por encima de la barrera psicológica de los 300 puntos y la rentabilidad del bono español a 10 años (que marca el coste que el Estado paga a los inversores a cambio de que compren su deuda) había llegado a caer hasta el 4,95%, según Bloomberg. Mientras, el riesgo país italiano comenzó a situarse por encima de los 300 puntos esta semana, cuando el mercado ha empezado a castigar en sus subastas la estrategia del BCE de sostener de forma artificial la rentabilidad de la deuda de estos países mediterráneos con sus compras, que ya superan los 43.000 millones de euros, según los últimos datos. La exposición de la banca europea a la deuda soberana periférica volvió a castigar al sistema financiero. El banco francés Crédit Agricole fue el más penalizado del Eurostoxx 50 con un desplome del 7,38%, seguido de ING (-6,78%), Société Générale (-6,65%) y BNP (-6,24%). En España, el Santander se dejó un 4,84% y el BBVA otro 5,03%. La banca mediana, con el Popular a la cabeza (-3,95%) también cerró en rojo. La canciller alemana, Angela Merkel, respondió a la jornada de nervios con una convocatoria al presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, para impulsar la gobernanza común en todos los países de la Eurozona. Asimismo, su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, ha encargado a su equipo que estudie modificaciones en el Tratado Europeo para facilitar la convergencia fiscal y económica. Junto con los bancos, la industria también registró importantes caídas -aunque no tan agudas- por los malos datos de empleo de agosto en Estados Unidos. Desde primera hora del día, las Bolsas habían abierto en negativo influenciadas por el cierre negativo de Wall Street este jueves y de las Bolsas asiáticas. En este viernes negro, la situación no fue mejor en los emergentes. En Brasil, el Bovespa perdía un 1,6%, tras conocerse que su economía creció a un ritmo menor del esperado. EL MUNDO. 3-9-2011 Editorial. Expansión Síntomas de estrés en los mercados La sucesión de noticias sombrías se retroalimentan en la coctelera en que se ha convertido el panorama económico, provocando ayer una nueva estampida de los inversores, rememorando así las jornadas de nervios en las bolsas en agosto. Las nuevas dudas sobre las cuentas de Grecia, que volverá a incumplir con toda probabilidad sus objetivos de reducir el déficit en 2011; los titubeos del Gobierno italiano sobre el plan de ajuste, y el mal dato de empleo en EEUU, que atiza el temor a una recesión, fueron factores que se conjuraron ayer para teñir de rojo las bolsas europeas, entre ellas la española, con un descenso del Ibex del 3,4%. La banca ha vuelto a ser la principal damnificada. Santander y BBVA sufrieron caídas del 5%, y en Europa, Societé Generale y Deutsche Bank perdieron en torno al 6%. El factor riesgo asociado a las entidades europeas se ha acentuado de forma generalizada, afectando seriamente a su normal funcionamiento y dificultando su acceso a la financiación mayorista. Todo se ha conjugado para este estado de cosas. Un sensible enfriamiento de la actividad productiva ante una demanda global todavía enfrascada en un lento reajuste de balances que al lastrar el consumo aleja toda posibilidad de recuperación. Un caótico cambio de rumbo en la política presupuestaria americana que unida a la sensación de desgobierno que reina en la principal economía, alienta el fantasma de una nueva recesión. Una palmaria incapacidad de la eurozona para atajar a tiempo una crisis de deuda soberana que amenaza con desarbolar a la moneda común. Lo peor es la sensación de ausencia de liderazgo que se percibe a ambos lados del Atlántico. Los Gobiernos reaccionan con tal parsimonia y cortedad de miras que cabe dudar puedan revertir la situación a corto plazo. Cuando los mercados pierden todo atisbo de confianza, recobrarla cuesta tiempo y dedicación. EXPANSIÓN. 3-9-2011

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