La influencia social del movimiento marxista leninista en la transición

Realmente decisivos

Suele reducirse el relato de la transición a una pugna entre élites que, a derecha y a izquierda, acabaron pactando. En esta narración desaparece uno de los actores principales: el pueblo y la influencia de sus luchas y movilizaciones.

La transición no fue el proceso limpio e indoloro que nos han contado. Hubo violencia (291 asesinatos documentados, a manos de policía y bandas fascistas) y represión (solo en el primer semestre de 1977 se produjeron hasta 30 arrestos diarios por motivos políticos).

Para que el cambio de régimen reforzar el poder de los mismos que lo habían ejercido durante la dictadura, era necesario encuadrar a un pueblo extraordinariamente combativo.

Frente a la falsa idea de que “Franco se murió en la cama” -en un clima de tranquilidad-, la transición se realizó en un clima de extraordinaria conflictividad social. Entre 1976 y 1978 se alcanzó la espectacular cifra de 13,2 millones de jornadas de huelga… diez veces más que en los dos años anteriores.

En muchos casos, al frente de estas enormes movilizaciones, que ejercieron una poderosa influencia en el desarrollo político del nuevo régimen, estaban partidos marxistas leninistas.

En diciembre de 1974, militantes de la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores) y el MCE (Movimiento Comunista de España) en Navarra y Guipúzcoa convocan unas jornadas de lucha que se ganan el apoyo de amplios sectores de CCOO, dando lugar a una histórica huelga general.

Era la primera gran movilización impulsada no por el PCE, sino directamente por los partidos marxistas leninistas.

En 1976 esta realidad se multiplica. Las organizaciones marxistas leninistas se ganan la dirección de muchas luchas obreras y populares cuya radicalización rebasa en muchos casos los cauces del reformismo, frente a una dirección del PCE que ya entonces propugna someter la movilización a la negociación.

Así sucede en Madrid, en unas jornadas de huelga con participación de casi medio millón de obreros que se extienden desde el metal hasta la construcción, y que obligan al Gobierno a militarizar el metro, correos y los ferrocarriles.

También en la histórica huelga de la construcción en Barcelona o las que paralizaron por tres veces el Baix Llobregat entre 1974 y 1976.

Los comités de huelga elegidos directamente por los trabajadores ya no están hegemonizados por el PCE, sino que tienen un peso creciente líderes que militan en partidos marxistas leninistas como PTE, ORT, OCE-Bandera Roja…

La movilización alcanza su punto culminante en Vitoria. Las asambleas se extendieron desde las fábricas hasta los barrios obreros e institutos. Un enorme movimiento de huelga, en cuya dirección ejercen una poderosa influencia los partidos marxistas leninistas, paraliza toda la región. La policía acribilla a 5.000 obreros que realizaban una asamblea en el interior de la iglesia de San Francisco.

El referéndum de la Constitución va a realizarse, en 1978, en medio de otra nueva oleada de movilizaciones obreras y populares.

Contra la visión de que, a pesar de su amplitud y radicalidad, estas luchas de poco sirvieron, tuvieron importantes consecuencias prácticas.

La matanza de Vitoria cerró la puerta al intento de imponer una “democracia limitada” representado por Fraga. La fuerza de las movilizaciones obligó a incluir en la Constitución derechos y libertades que no estaban contempladas.

En cada uno de los momentos claves de la transición, encontramos a las fuerzas marxistas leninistas como protagonistas, participando e influyendo a través de numerosas campañas políticas.

El llamamiento a la abstención, en 1976, en la votación de la Ley de la Reforma Política -que pretendía imponer una democracia severamente recortada- es seguido por casi un 40% del censo.

Posteriormente, una buena parte de los partidos marxistas leninistas, entre ellos nuestro partido, Unificación Comunista de España, llamarán a abstenerse en el referéndum constitucional, enfrentándose a los límites que tanto la oligarquía española como el imperialismo norteamericano, imponían al nuevo régimen para salvaguardar y reforzar su dominio. Y la Constitución fue aprobada, pero con el voto de solo el 59% de los censados, y una abstención del 33%.

Muchos de los derechos que hoy disfrutamos no fueron graciosamente concedidos por una transición modélica. Fueron conquistados, y es la movilización popular, en cuyo impulso participaron de forma importante los partidos marxistas leninistas, lo que forzó a llevar la democracia mucho más lejos de lo que estaba planeado de antemano.

Un repaso a las principales campañas políticas y sociales impulsadas en este periodo nos revela una conclusión sorprendente para algunos: no hay prácticamente ningún sector relevante en el que la participación de la izquierda revolucionaria y los partidos marxistas leninistas no influyera de forma decisiva en todas las conquistas y avances logrados.

En el campo, las movilizaciones contra los precios abusivos que asfixiaban a los pequeños agricultores, impulsadas por el PTE, darán lugar a un nuevo movimiento de lucha campesino. Es entonces cuando se forma la Unión de Agricultores y Ganaderos y la COAG, o cuando se desarrollan las Comisiones de Jornaleros que se transformarán en el Sindicato de Obreros del Campo, actual SAT.

Bajo la dirección de partidos revolucionarios como el PTE, Bandera Roja, ORT… las asociaciones de vecinos se convierten en organizaciones de lucha, desarrollando intensas campañas por la mejora de los barrios obreros o el acceso a la vivienda para las clases populares.

Surge en este momento un nuevo movimiento feminista revolucionario, que consigue derogar las viejas leyes que oprimían de forma salvaje a la mujer. La campaña por la despenalización del adulterio -con un difundido cartel “Yo también soy adúltera”- se convierte en un movimiento de masas. Impulsado por la Asociación Democrática de la Mujer, creada por el PTE, o nueva organizaciones y líderes como el Frente de Liberación de la Mujer o Lidia Falcón, que unen la lucha feminista con un horizonte de transformación social.

El movimiento por los derechos de gays y lesbianas se desarrolla de forma extraordinaria, en un momento donde la homosexualidad era todavía perseguida y considerada delito. Así como las organizaciones ecologistas más combativas.

Todas las luchas que hoy se siguen desarrollando hunden sus raíces en este momento histórico, y tanto en su impulso como en los éxitos conseguidos jugaron un papel destacado la izquierda revolucionaria y las organizaciones marxistas leninistas.

2 comentarios sobre “Realmente decisivos”

  • Excelente artículo,y a contracorriente de lo que dicen los periodistas(succionadores del régimen,ahora de Rajoy)….»Muchos de los derechos que hoy disfrutamos no fueron graciosamente concedidos por una transición modélica. Fueron conquistados, y es la movilización popular,»…..muy cierto.La poca democracia que hay(no hubo más por culpa de Carrillo) como la «libertad de expresión» fue conquistada a «sangre y fuego».La oligarquía financiera y la CIA no regalan nada,si por ellos fuera,viviriamos en un Estado policiaco al estilo de Pinochet o el III Reich,sin derecho ni de huelga

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