El "plan de austeridad", antesala de los recortes en Sanidad

Quieren nuestros años de vida

Ya se atreven hasta con la sanidad. Primero pulverizaron la jubilación a los 67 años, después metieron mano al recorte de las pensiones, o anunciaron una nueva reforma laboral. Ahora han aprobado en el parlamento la subida del IVA, y sobre todo han puesto sobre la mesa un “plan de austeridad” -eufemismo para no mencionar la palabra “recortes”- para la Seguridad Social.

Quieren reducir un 25% nuestro salario, con el único fin de salvaguardar los multimillonarios beneficios de la banca. Y ni siquiera ámbitos tan sensibles como la sanidad escaan al rigor de sus tijeras.Si en EEUU, en la misma capital del imperio, se está celebrando una histórica reforma sanitaria, que ampliará las coberturas universales, aquí, en España, el gobierno de Zapatero prepara el camino hacia severos recortes sanitarios.De cada principio activo sólo quedará cubierto el fármaco que sea más barato, una vez demostrada su eficacia y eficiencia. Ya han hablado de la retirada de algunos medicamentos financiados por la Seguridad Social, o que ésta sólo cubra el más barato. Han puesto sobre la mesa la congelación de las plantillas sanitarias. O incluso proponen la ampliación del “copago”, es decir que tengamos que pagar cuando acudimos a la consulta de un médico.Podemos imaginarnos el impacto de estas medidas entre el gran número de trabajadores o pensionistas cuya salud depende únicamente de la sanidad pública.Pero, al abrir el melón de los recortes sanitarios, han puesto también al descubierto la magnitud de un atraco que hasta ahora desconocíamos.La primera medida de ahorro que proponen es unificar la adquisición de medicamentos y productos sanitarios. Al actuar todas las comunidades como un sólo comprador, es posible negociar un precio más reducido con los grandes monopolios farmacéuticos. ¿Pero cómo? ¿Entonces hasta ahora cada comunidad negociaba por separado, estableciendo un precio diferente?Sí, y una aspirina podía costar el doble en Extremadura que en Cataluña.Lo que se ha puesto al descubierto es un gigantesco tinglado para depilfarrar, y sobre todo robar, el dinero público, basándose en la particular relación entre los grandes monopolios y las castas políticas autonómicas.En primer lugar estableciendo una negociación “fragmentada”, donde en lugar de un comprador unificado que negocia de tú a tú con el monopolio vendedor, nos encontramos con “diecisiete pequeñas tiendas” entregadas a las condiciones que impone una poderosa multinacional.Pero no han sido las comunidades más ricas y pobladas, como cabría suponer, las que han conseguido mejores precios en la negociación. Castilla la Mancha, por ejemplo, compra más barato que Madrid o Cataluña.Porque también interviene “la mordida” que se cobran las castas políticas regionales. Dependiendo del grado de relación con el centro y con los monopolios, y del grado de depravación del negociador local, sale un precio u otro.¿Cuánto del sobreprecio pagado por los medicamentos ha ido a parar a las arcas de partidos, fundaciones, empresas amigas… en una u otra comunidad?Estamos ante un sistema planificadamente corrupto, donde se nos hace pagar mucho más de su precio real por los medicamentos y productos sanitarios. Y lo pagamos nosotros por partida doble. Primero al despilfarrarse y robarse cantidades ingentes de dinero público, que es en definitiva nuestro dinero. Y luego porque al comprar el medicamento debemos pagar mucho más de lo que realmente vale.Si echamos cuentas del sobreprecio que se ha pagado durante los últimos años por los mismos medicamentos, tendremos una primera dimensión del atraco.Y si esto ocurre sólo en algunos de los ámbitos sanitarios, ¿qué no pasará en otros ámbitos? Si sumamos, en todos los sectores, ministerios y organismos estatales, los tinglados corruptos como este… ¿a cuando asciende la factura del atraco? ¿cuantos miles de millones de más hemos estado pagando, para alimentar los beneficios de los grandes monopolios y la voracidad de las castas políticas? Pero lo peor no es lo que han hecho, ni siquiera lo que han anunciado. Los recortes sanitarios presentados son sólo un aperitivo del banquete que pretenden darse a costa de nuestra salud.Han puesto sobre la mesa un primer paquete de recortes que asciende a 1.500 millones. Pero sus cálculos son que la Seguridad Social tiene que enjugar un déficit de 15.000 millones. Es decir, que los recortes que, a largo plazo, quieren imponer son diez veces peores de los que ya han anunciado.Para las amplias capas de la población cuya salud depende en exclusiva de la sanidad pública, esta es una amenaza que se traduce en años de vida robados.Si, por las diferentes condiciones de clase, la diferencia de esperanza de vida entre los barrios más pudientes y los más populares de Barcelona es de diez años… ¿Hasta dónde se ampliará esta brecha de clase tras aplicar unos recortes que van, inevitablemente, a degradar la situación de la sanidad pública?Esto es lo que nos estamos jugando. Estas son las consecuencias de que puedan aplicar su draconiano plan de recortes sociales. No sólo se va a traducir en un recorte de por lo menos el 25% de nuestro poder adquisitivo, sino que también se va a reflejar en años de vida robados por sufrir una peor atención sanitaria.

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