¿Quién será la próxima Grecia?

El castigo aumentó en Portugal, -de 190,6 a 190,94 puntos básicos-, y, sobre todo, en España -de 88,78 a 91,9 puntos básicos de diferencia con el bono germano-. Es decir, un 3,5% más que en la jornada negra del jueves, en la que el seguro antiquiebra de España (CDS) a 10 años alcanzó su máximo histórico: 169,365 puntos básicos. El presidente del Banco Central alemán, Axel Weber, advirtió de que muchos paí­ses tienen déficit presupuestarios excesivos, por lo que “el riesgo de contagio ha aumentado”.

Los analistas auntan mayoritariamente en dirección a Lisboa. Simon Derrick, estratega jefe de divisas de Bank of New York Mellon, asegura que “parece claro qué ficha de dominó se ve ahora en peligro de caer en el tablero europeo”: Portugal. Pero muchos expertos sitúan ya a España inmediatamente después de la economía lusa. Eso sí, la de España podría ser, más que una crisis de deuda o de credibilidad, una crisis de liquidez. España se enfrenta en julio a una avalancha de vencimientos de deuda por valor de 25.000 millones, un “obstáculo” que pondrá a prueba la fortaleza española (EXPANSIÓN) ABC.- Grecia ha solicitado formalmente a la Unión Europea que haga efectiva la ayuda prometida. Después de varios intentos fallidos de calmar a sus acreedores con declaraciones retóricas, necesita ahora dinero contante y sonante. Necesita tiempo para no tener que acudir al mercado y poner en marcha un programa creíble de ajuste fiscal que impondrá nuevos sacrificios. Hay dudas razonables sobre si la sociedad está preparada para ello. Existe también el peligro real de que si los acreedores se salen con la suya se vuelquen sobre su próxima presa. Portugal y España son los más firmes candidatos. No es catastrofismo ni antipatriotismo, sino puro realismo. EL PAÍS.- Tras una jornada de nervios en los mercados, la sentencia de los inversores parece clara: no creen que la ayuda formalmente solicitada por Atenas a sus socios del euro y el Fondo Monetario Internacional (FMI) baste para que Grecia haga frente a su deuda. Los inversores concedieron un respiro a la deuda griega nada más conocerse la petición formal de ayuda del Gobierno de Yorgos Papandreu. Fue un alivio momentáneo. De hecho, el tipo de interés exigido a los bonos griegos a dos y cinco años cerró la sesión del viernes en niveles récord. La situación de la deuda griega volvió a arrastrar consigo, aunque levemente, a otros países como Portugal o España. Opinión. Expansión ¿Quién será la próxima Grecia? J. M. Lamet Grecia no ha tardado ni un día en claudicar ante la avalancha de presiones que ha recibido desde todos los flancos. Si anteayer era noticia la agonía helena, ayer lo fue su rendición. Porque –al fin, pero antes de lo esperado por todos– el Gobierno de Atenas solicitó activar el mecanismo de ayuda europeo con la colaboración del Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin solución de continuidad, los temores a un impago griego remitieron un poco, y su prima de riesgo bajó de los históricos 578,6 puntos básicos (pb) de sobrecoste de su deuda a 10 años en relación con la alemana a los casi 560 que marcaba a las 22:00 horas. Un 3,4% menos. El castigo aumentó en Portugal, –de 190,6 a 190,94 pb–, y, sobre todo, en España –de 88,78 a 91,9 pb de diferencia con el bono germano–. Es decir, un 3,5% más que en la jornada negra del jueves, en la que el seguro antiquiebra de España (CDS) a 10 años alcanzó su máximo histórico: 169,365 pb. El presidente del Banco Central alemán, Axel Weber, advirtió de que muchos países tienen déficit presupuestarios excesivos, por lo que “el riesgo de contagio ha aumentado”. En todo caso, los analistas apuntan mayoritariamente en dirección a Lisboa. Simon Derrick, estratega jefe de divisas de Bank of New York Mellon, asegura que “parece claro qué ficha de dominó se ve ahora en peligro de caer en el tablero europeo”: Portugal. Pero muchos expertos sitúan ya a España inmediatamente después de la economía lusa, tal como alertó en un principio UBS, en un informe avanzado en exclusiva por EXPANSIÓN el 5 de diciembre del año pasado. Eso sí, la de España podría ser, más que una crisis de deuda o de credibilidad, una crisis de liquidez. José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, cree que “el de España es más un problema de liquidez que de riesgo país, porque el Tesoro español tendrá que acudir más, y en plazos más largos, a los mercados que otros tesoros europeos”. España se enfrenta en julio a una avalancha de vencimientos de deuda por valor de 25.000 millones, un “obstáculo” que pondrá a prueba la fortaleza española, alerta Barry Knapp, estratega de Barclays Capital. Esperando al FMI El paso que ha dado Grecia es el ortodoxo, y es importante por dos aspectos. En primer lugar, “los mercados creen que, llegados a este punto, la ayuda del FMI y la UE es esencial para garantizar que Grecia puede cumplir sus objetivos financieros”, según Unicredit. En segundo lugar, la supervisión del FMI “será fundamental para inspirar a los inversores confianza en que Grecia podrá llevar a cabo el ajuste”. Dentro de dos semanas la comisión técnica del FMI, el BCE y la Comisión Europea que negocia con Atenas las condiciones de la ayuda y un programa de estabilización deberá hacer públicas sus conclusiones. Además, restan los trámites parlamentarios de muchos países. ¿Y ahora qué? “Pues me temo que nos toca esperar”, remacha José Luis Martínez. EXPANSIÓN. 24-4-2010 Editorial. ABC Cuando las barbas de tu vecino…. GRECIA ha solicitado formalmente a la Unión Europea que haga efectiva la ayuda prometida. Después de varios intentos fallidos de calmar a sus acreedores con declaraciones retóricas, necesita ahora dinero contante y sonante. Necesita tiempo para no tener que acudir al mercado -próximamente vencen 23.000 millones de euros- y poner en marcha un programa creíble de ajuste fiscal que impondrá nuevos sacrificios. Hay dudas razonables sobre si la sociedad está preparada para ello. Existe también el peligro real de que si los acreedores se salen con la suya -no olvidemos que la última colocación de deuda pública se ha hecho por encima del diez por ciento- se vuelquen sobre su próxima presa. Portugal y España son los más firmes candidatos. No es catastrofismo ni antipatriotismo, sino puro realismo. No hay una entidad financiera sensata que no esté preparando planes de contingencia. España necesita un shock de credibilidad que despeje cualquier incógnita sobre la capacidad de las finanzas públicas de hacer frente a sus compromisos externos. Y sobre la voluntad del Gobierno de tomar las medidas necesarias. El plan de estabilidad presentado hace pocas semanas a Bruselas, y vendido con gran espectáculo, es ya hoy papel mojado. De las medidas anunciadas sólo queda en pie la subida del IVA, probablemente la más inconveniente, El retraso de la edad de jubilación y el aumento del período de cómputo en el cálculo de las pensiones duermen en el seno de la Comisión para la reforma del Pacto de Toledo; la reforma laboral sigue empantanada porque el Ejecutivo no se atreve a retirar el derecho de veto a los sindicatos; el presidente se dedica a restarle importancia y urgencia y los distintos Ministerios barajan borradores como si de una tesis doctoral se tratase; la reducción de gasto público, lejos de concretarse, es desmentida a diario con anuncios de nuevas subvenciones y nuevos proyectos de gasto no incluidos en los Presupuestos. Además, las hipótesis de crecimiento y empleo sobre las que se calculaban las necesidades de ajuste, y los tipos de interés a los que España podía esperar financiar su deuda, si eran entonces excesivamente optimistas hoy son sencillamente irresponsables. La capitulación de Grecia es un ejemplo de lo que les espera a los países que siguen instalados en la ficción de que lo peor ha pasado ya y la recuperación es sólo cuestión de tiempo. Es cierto: nuestra situación es mejor que la griega, pero en lugar de aprender de la desgracia ajena, estamos cometiendo algunos de los errores que la han llevado al borde de la quiebra. ABC. 24-4-2010 Opinión. El País Los mercados dudan que el plan de rescate para Grecia sea suficiente M. Jiménez / M. V. Gómez Tras una jornada de nervios en los mercados, la sentencia de los inversores parece clara: no creen que la ayuda formalmente solicitada por Atenas a sus socios del euro y el Fondo Monetario Internacional (FMI) baste para que Grecia haga frente a su deuda. "No hay más que ver los bandazos que ha dado el bono", explica Juan Ignacio Crespo, director en Europa de Thomson Reuters. Los inversores concedieron un respiro a la deuda griega nada más conocerse la petición formal de ayuda del Gobierno de Yorgos Papandreu. Fue un alivio momentáneo. De hecho, el tipo de interés exigido a los bonos griegos a dos y cinco años cerró la sesión del viernes en niveles récord. Los títulos griegos a dos años cotizaban con una rentabilidad del 10,23% y los bonos a cinco años, al 9,39%. Sólo en los títulos a 10 años hubo un cierto alivio, al bajar su rentabilidad al 8,67%, pero eso después de que a media sesión había llegado a caer casi al 8%. La situación de la deuda griega volvió a arrastrar consigo, aunque levemente, a otros países como Portugal o España. Los bonos a 10 años del primero subieron apenas en un punto básico y cotizaron a 4,94%, mientras que los españoles aumentaron en cuatro puntos y llegaron al 3,98%. El sarampión no alcanzó ayer a Irlanda, cuyas obligaciones se mantuvieron estables. Las Bolsas, por su parte, recuperaron parte de lo perdido en días precedentes. El Ibex ganó un 0,9% y cerró en 10.920,7 puntos. Un análisis detenido de los tipos de interés de la deuda helena presentan una anomalía sobre lo habitual en otros países. Normalmente, los inversores reclaman un tipo de interés más alto cuanto más largo sea el plazo al que se presta el dinero. Pero Grecia, incluso tras la petición de rescate, presenta una curva de tipos invertida, con pendiente negativa. Fuentes del mercado interpretan esa curva no sólo como síntoma de las incertidumbres sobre la ejecución del rescate, sino también como una clara señal de que los inversores apuestan porque ni siquiera la ayuda prometida bastará para evitar un canje de deuda, una moratoria en el pago, una reestructuración o un impago del país heleno. "El plan hubiera sido eficaz hace dos meses. Ahora las aguas han llegado muy arriba. Han dejado escapar el genio de la lámpara [en referencia a la espiral especulativa desatada en torno al bono griego] y ahora es muy difícil invertir la tendencia", analiza Crespo. "El plan llega tarde para invertir la tendencia", concluye. Abunda en este argumento el hecho de que los detalles del plan de rescate todavía no están ultimados; también las fuertes reticencias de la canciller alemana Angela Merkel a ponerlo en marcha. De ahí que José Luis Martínez, estratega de Citi en España, pronostique al menos dos semanas para que el plan cristalice; y que José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, proponga que el FMI extienda un crédito puente. Sería una acción de urgencia hasta que los mecanismos del rescate europeo se ajusten. "Los mercados dudan de Grecia. Se produce un exceso de desconfianza. El país está pagando sus excesos", comenta Díez, en referencia a las cifras engañosas que el anterior Gobierno heleno envió a Bruselas. Martínez considera que el paso que ayer dio Papandreu alivió a los mercados porque en los últimos días había ganado enteros la opinión de que Grecia iba a suspender pagos. En su opinión, el país no caerá en la suspensión porque aunque el plan llegue tarde esto no tiene por qué suponer "que no haya solución". EL PAÍS. 24-4-2010

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