Editorial

¡Que lo devuelvan!

El Tribunal de Cuentas acaba de hacer público su informe en el que se dan por perdidos 100.000 millones de euros del rescate bancario.

El informe denuncia como el rescate de las cajas de ahorros se ha hecho «sin criterio» y sin el control necesario “al carecer de contabilidad analítica” para “asegurar la utilización más eficiente de los recursos públicos”. O cómo el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) concedió en algunos casos más ayudas de las previstas, encargó informes y líneas de crédito innecesarias, pudo haber arrancado más dinero en las privatizaciones y no actuó con la transparencia debida”.

Pero nada de esto fue inocente. Se hizo así por las urgentes exigencias del FMI y Bruselas y para salvar a la gran banca española y europea.

Ya hay, según el informe, 61.718 perdidos del dinero entregado para el rescate de las cajas. Y otros 31.000 millones comprometidos en operaciones como la venta de Bankia y BMN, en los llamados Esquema de Protección de Activos (EPA) concedidos a los compradores de las cajas -CAM, Unim, C-CLM, Banco de Valencia…) son prácticamente irrecuperables.

Y así hasta más de 122.000 millones de euros, en efectivo, que el TC considera perdidos de hecho del dinero entregado para reflotar los bancos desde 2009. Es dinero efectivo, contante y sonante, porque no están incluidos los avales ni los activos tóxicos comprometidos en el “banco malo” SAREB. “Que los devuelvan de sus millonarios beneficios. Que se suspenda el reparto de dividendos a los grandes accionistas y paguen con ellos la devolución del rescate. “

Por supuesto que hay que apoyar -y lo venimos haciendo desde De Verdad- cualquier medida que devuelva, aunque solo sea un euro, robado a los ciudadanos. Como el decreto del gobierno para que los bancos devuelvan lo robado con las cláusulas suelo, sin coste para los ciudadanos con hipotecas. La decisión de la Justicia para que el coste de las hipotecas lo paguen los bancos y se le devuelva a los ciudadanos. O la sentencia por la que un juzgado de Barcelona admite la dación en pago para anular la hipoteca.

Medidas que sirven para paliar los desmanes de la banca y que, sobre todo, son fruto de una nueva situación política creada tras los últimos procesos electorales, y que han colocado al PP en minoría, creado una nueva correlación de fuerzas en el parlamento favorable a las fuerzas de cambio y progreso.

Pero con estas medidas no devuelven ni el 5% de los miles de millones que, en plena crisis, han estado robando a los ciudadanos.

¡Sí hay dinero, lo tienen los banqueros! Esta consigna, coreada en las manifestaciones de los últimos años queda completamente revalidada por el Tribunal de Cuentas. Y se lo han repartido a lo largo de estos años, mientras al conjunto del pueblo trabajador se nos apretaban una y otra vez las clavijas del paro, la rebaja salarial, el recorte de las pensiones, la sanidad o la educación.

Desde que se iniciaron los rescates bancarios en 2009 con Zapatero la banca ha obtenido ya más de 100.000 millones de euros de beneficios netos declarados. La mayoría de ellos repartidos como sustanciosos dividendos entre sus principales accionistas, las grandes familias oligárquicas y los fondos extranjeros.

Dijeron que los rescates bancarios no costarían ni un euro a los ciudadanos. Ahora el Tribunal de Cuentas demuestra que nos costarán más de 100.000. Tanto como un año del dinero destinado a pagar las pensiones, cinco veces el dinero para pagar a los parados o 25 veces más que el dinero destinado a la sanidad.

¡Que lo devuelvan! ¿Por qué millones de ciudadanos tenemos que estar pagando la crisis con nuestra rebaja de salarios, de pensiones y de recortes en sanidad o educación mientra un puñado de oligarcas se sigue repartiendo sustanciosos beneficios generados con el dinero público de los rescates bancarios?

A los bancos se les han comprado sus activos tóxicos, se les han entregado las cajas de ahorros saneadas con nuestro dinero por precios simbólicos de 1 euro, como la CAM al Sabadell, el Banco de Valencia a La Caixa o Unim al BBVA.

La primera gran enseñanza de todo esto es que la recuperación del dinero de los rescates a la banca es la primera gran medida de redistribución de la riqueza que hay que poner en marcha en nuestro país.

Los recursos nacionales no se han destinado durante la crisis a rescatar a los ciudadanos, trabajadores, pensionistas, jóvenes o mujeres, tampoco a la pequeña y mediana empresa o los autónomos. Sino como un “préstamo” -se dijo- a los bancos que una vez saneados lo devolverían.

Ha llegado ese momento. Que los devuelvan ya de sus millonarios beneficios. Que se suspenda el reparto de dividendos a los grandes accionistas y paguen con ellos la devolución del rescate.

Nosotros, la inmensa mayoría de ciudadanos ya hemos pagado -y seguimos pagando- nuestra cuota. ¿Por qué ellos no han de pagar la suya?

La redistribución de la riqueza no es una quimera. Es una decisión política que se concreta en la adopción de medidas para que sea posible. Lo mismo que los gobiernos de Zapatero y Rajoy aprobaron los rescates bancarios, ¿por qué no se pueden aprobar medidas para que devuelvan el dinero de todos entregado para rescatarles?

El Tribunal de Cuentas lo da por perdido, pero nosotros no. Que lo devuelvan para ponerlo al servicio de salir de la crisis en beneficio de la mayoría.

La nueva situación crea condiciones para que este atraco a la población no continúe. Esta debe ser una exigencia no sólo de la calle. También de las fuerzas parlamentarias.

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