Rusia recrudece su campaña de bombardeos a ciudades ucranianas

Putin trata de retomar la iniciativa… porque Ucrania se la ha arrebatado

Conforme avanzan sus derrotas en el campo de batalla, la estrategia del Kremlin se vuelve más y más agresiva. Putin toma represalias contra la población civil, bombardeando objetivos civiles. Y amaga con implicar a Bielorrusia para abrir un nuevo frente por el norte. Pero mientras tanto las fuerzas ucranianas siguen empujando y están a las puertas de Jersón.

La invasión del imperialismo ruso sobre Ucrania no marcha bien, nada bien. Desde finales del verano, el ejército de Kiev ha recuperado más de 6000 kilómetros cuadrados de su territorio en el este y en el sur del país, y ahora está a las puertas de la estratégica Jersón, en la desembocadura del Dnieper. A las puertas del invierno, es Ucrania quien lleva la iniciativa.

Pero conforme se retratan sus derrotas en el campo de batalla, la estrategia del Kremlin se vuelve más y más agresiva. Moscú -que ha puesto al frente de la guerra a su más sanguinario general- toma represalias contra la población civil, bombardeando capitales como Kiev. Y amenaza con implicar a Bielorrusia para abrir un nuevo frente por el norte.

El 10 de octubre, Moscú ordenaba el primer ataque con misiles sobre la capital ucraniana desde junio. Los misiles -de precisión, y por tanto con un blanco claramente deliberado- caían, a primera hora de la mañana, sobre un cruce de carretera cerca de la Universidad, en un parque público, donde hay áreas recreativas para los niños o para que los ciudadanos jueguen al ajedrez, o en un puente peatonal de la capital. Los proyectiles causaban una decena de muertos y otros tantos heridos, y obligaban a los kievitas a refugiarse en los túneles de metro.

No era el único objetivo. Aquellos días, Rusia atacaba decenas de ciudades y localidades por todo el país, algunas tan alejadas del frente como Lviv y Ternopil. En Zaporiyia, duramente castigada estas semanas, un misil ruso partía un edificio de viviendas por la mitad, exterminando a varias familias mientras dormían. Los ataques se realizaron contra localidades y zonas residenciales, e impactaron contra objetivos civiles (edificios de viviendas, centros de enseñanza, plazas y parques públicos) sin valor militar alguno.

Se trata de crímenes de guerra, de una estrategia deliberada. De una criminal venganza por los éxitos bélicos ucranios, y en especial por la voladura, días antes, del puente de Kerch, una infraestructura crítica para la logística militar del Kremlin, por el que hasta ahora Moscú suministraba equipos militares pesados y provisiones a las tropas en el sur de Ucrania.

Se trata de crímenes de guerra, de una estrategia deliberada. De una criminal venganza por los éxitos bélicos ucranios

¿Y ahora Bielorrusia?

Forzado por sus reveses militares y por el desgaste en el campo de batalla, el Kremlin puede estar forzando al gobierno bielorruso a dar un paso al frente e implicarse de manera directa en la guerra, abriendo un nuevo frente en el norte del país.

Aunque Bielorrusia -dirigida con mano de hierro por un Lukashenko subordinado a Putin- ha puesto su territorio como trampolín de la agresión rusa, no ha cruzado el Rubicón de implicarse directamente en la invasión de Ucrania. Pero es posible que esto vaya a cambiar.

Lukashenko ha anunciado un acuerdo con Moscú para crear una «fuerza militar conjunta», que podría llegar a los 100.000 soldados movilizados. No es posible saber aún hasta qué grado se implicarían esas tropas en la agresión contra Ucrania -de escaramuzas fronterizas a una nueva ofensiva en el norte amenazando de nuevo Kiev- pero lo que está claro es que esa amenaza busca apartar el máximo de fuerzas ucranias de los frentes del este y el sur, aliviando la presión sobre las fuerzas rusas.

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Las tropas ucranianas a las puertas de la estratégica Jersón, al sur del país

Y Ucrania sigue contraatacando

Infografía de 20minutos (Henar de Pedro)

Pocos días del referéndum farsa por el que Rusia se anexionaba cuatro provincias de Ucrania, Moscú puede estar cerca de perder la capital de la más austral, la estratégica Jersón, atenazada por el avance de las tropas ucranianas.

Tras la contraofensiva que en septiembre recuperó para Ucrania amplias zonas de Lugansk, y los notables progresos en la provincia de Zaporiya, ahora el avance de las tropas de Kiev las ha puesto a las puertas de la importantísima ciudad de Jersón, a orillas del Dnieper.

La provincia y la ciudad de Jersón tiene un gran valor estratégico en esta guerra. Es la puerta de entrada por vía terrestre a la península de Crimea, además de controlar la desembocadura del Dnieper, el río más importante de Ucrania. Pero además es clave de cara a recuperar el control de la central nuclear de Zaporiyia, que se encuentra en la ribera oriental del Dnieper, unos 200 kilómetros río arriba.

El empuje de las tropas ucranianas -que podrían llegar a controlar toda la orilla occidental del Dnieper en semanas- es tal que Moscú ha ordenado la evacuación de civiles fuera de la ciudad, algo que Kiev denuncia como una «deportación encubierta de acción humanitaria», una práctica que Rusia ya puso en marcha en Crimea tras la anexión de esa península en 2014. El Kremlin buscaría evitar que una parte la población civil se sume a las tropas ucranianas. Todos recordamos las imágenes de las primeras semanas de la guerra, donde miles de habitantes de esta ciudad, desarmados, se enfrentaban a las tropas de ocupación al grito de «¡Invasores!».

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