Frente a los recortes y la privatización

Por una sanidad nacional y popular

La Marea Blanca se ha constituido como una alternativa de lucha de carácter unitario, asambleario y combativo (agrupa a profesionales, asociaciones de enfermos, de vecinos o de usuarios) cuyo modelo puede seguirse en cualquier provincia de España. Ha conseguido lanzar el mensaje a la ofensiva de que se puede hacer dimitir a los consejeros de sanidad que sigan el camino de Lasquetty.

Es un motor de movilización y denuncia ciudadana con propuestas ejemplares, auditorías y acciones legales contra los que gestionan el patrimonio sanitario de forma fraudulenta y delictiva.

¡No a la venta de la sanidad a los fondos de inversión! ¡Ni cierres ni despidos ni listas de espera! Por una sanidad en manos y al servicio de los profesionales y usuarios. Ana Mato y consejeros, ¡acordaos de Lasquetty! «Se trata de practicar la medicina popular en un país en elque se está desmantelando un sistem asanitario universal y gratuito valorado como uno de los mejoresdel mundo»

Hace falta, sin embargo, dotar la sanidad pública de un contenido nacional y popular, basada en la redistribución de la riqueza y una línea de prevenir, curar, mejorar y ahorrar al servicio del pueblo.

No basta con demostrar que sí es posible mejorar la sanidad pública con medidas de ahorro para frenar la privatización.

La defensa de la sanidad pública es una barrera de contención contra los planes hegemonistas de saqueo sobre España, sí. Sanidad pública sí, pero con un recorte drástico y redistribución de los sueldos y gastos suntuosos de los altos cargos y renegociación a la baja del precio de los medicamentos como hacen países como Brasil o Suráfrica.

Sanidad pública sí, pero democrática, gestionada directamente por cooperativas de profesionales sanitarios junto a asociaciones de enfermos, de defensa del paciente, de vecinos… que decidan la línea médica, el sistema de funcionamiento y los presupuestos.

Sanidad pública sí pero nacional, financiada con la redistribución de la riqueza nacional que hoy acaparan las oligarquías financieras y las grandes multinacionales farmacéuticas y tecnológicas.

Sanidad pública sí, al servicio del pueblo, de curar y sobre todo prevenir, poniendo los recursos y tecnologías a rendir los días y horarios que hagan falta para evitar las esperas, y reforzando la atención primaria en su papel de prevención y educación sanitaria.

Y, en segundo lugar, necesitamos una alternativa de “médicos descalzos” que funcionen a modo de ONG para el asesoramiento de las personas que se vean “atrapadas” por la maraña burocrática de la sanidad.

Hay asociaciones contra las negligencias médicas; hay asociaciones para promover medicinas alternativas; han aparecido ya ONGs que ayudan a “los colectivos excluidos” de la sanidad pública.

Pero necesitamos una alternativa práctica, de acuerdo al nivel que ha alcanzado la sanidad en un país del segundo mundo como el nuestro, para “los incluidos”, para orientar y asesorar a una población cada vez más indefensa ante la sanidad monopolista, la del “tanto tienes, tanto vives”.

Tal y como apunta la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid, que los ciudadanos estén contentos con la sanidad no quiere decir que sea de calidad. Los criterios de calidad se tienen que fijar científicamente. Es necesaria una asociación que aglutine a profesionales y estudiantesde la salud para, desde dentro y desde fuera dela sanidad pública exijan las mejoras que proponen asociaciones como AFEM y asesoren y guían y acompañan a los pacientes, como haría un médico de cabecera de “los de antes” o un familiar médico, a pensar, tomar decisiones, moverse por el entramado sanitario para acelerar el diagnóstico y la resolución de los problemas de salud.

Se trata de practicar la medicina popular en un país del segundo mundo como el nuestro en el que se está desmantelando un sistem asanitario universal y gratuito valorado como uno de los mejoresdel mundo, con profesionales altamente cualificados, tecnología de primer nivel y una red de atención continuada.

Si las leyes que rigen la sanidad avanzan aceleradamente en el camino de “tanto tienes, tanto vives”, los médicos y los pacientes debemos pensar y actuar de acuerdo a una línea contraria, de sanidad al servicio del pueblo, de “a cada cual según su necesidad”, de médicos descalzos.

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