Crisis migratoria en la frontera oriental de la UE

Polonia-Bielorrusia: frontera de alambradas, ignominia y cinismo

Mientras Bielorrusia -con Rusia maniobrando desde atrás- usa a miles de refugiados como proyectiles en su política de extorsión, Polonia y la Unión Europea vuelven a demostrar su cara más cínica, insolidaria e hipócrita

Miles de refugiados -hombres, mujeres y niños- helados y desnutridos se acumulan ante las alambradas de la frontera entre Polonia y Bielorrusia, esperando una ocasión para cruzar. Soportan hambre, sed y varios grados bajo cero, pero sobre todo sufren las porras y los gases lacrimógenos de los guardias de uno y otro lado. Han sido traídos desde Oriente Medio por las artimañas del gobierno de Lukashenko para ser utilizados como munición humana en una partida de ajedrez geopolítica entre la Polonia, la UE y la OTAN, de una parte, y Minsk y el Kremlin de otra parte.

Detrás de este drama que usa seres humanos como munición, hay un pulso geopolítico que tiene varias capas.

Polonia, la Unión Europea, la OTAN y EEUU acusan a Bielorrusia de haber provocado esta situación, fletando aviones desde Oriente Medio y llevando a los refugiados hasta las fronteras. El presidente Aleksandr Lukashenko -fiel representante de la burguesía burocrática socialfascista soviética y de sus ‘modus operandi’- estaría así vengándose por una larga lista de agravios: las sanciones impuestas por Occidente en castigo por la brutal represión del régimen contra las protestas de la oposición; que la UE no reconozca la validez de las elecciones bielorrusas de agosto de 2020, que dieron una victoria «a la búlgara» a Lukashenko; y que desde Polonia opere buena parte del exilio opositor bielorruso, así como televisiones y radios vinculadas a la financiación norteamericana que lanzan propaganda antigubernamental.

Todo ello tiene los visos de ser totalmente cierto. Igual que las acusaciones de que la Rusia de Putin es la verdadera directora de esta crisis. El gobierno de Minsk nunca se embarcaría en un pulso geopolítico de esta envergadura contra Polonia, la UE y la OTAN sin el plácet del Kremlin. «Lukashenko por sí solo no se sentiría fuerte para un conflicto con la UE. El apoyo de Rusia es fundamental. Para Rusia es una oportunidad más de desestabilizar a la UE», afirma Mira Milosevich-Juaristi, investigadora del Real Instituto Elcano.

De hecho, el régimen de Lukashenko no sólo no deja de «importar» refugiados desde Oriente Medio para lanzarlos contra la frontera polaca, sino que chantajea a la UE, exigiendo que «si firmó un acuerdo sobre migración con Turquía en 2016, por qué no lo va a hacer ahora con Bielorrusia, a cambio de dinero». Y Sergei Lavrov, el taimado ministro de exteriores de Putin, a mismo tiempo que niega cualquier responsabilidad rusa en esta crisis, y que culpa de esta oleada a las agresiones militares occidentales en Siria, Irak y Afganistán, ha sugerido pagar a Bielorrusia para desactivar esta situación.

Esta forma de actuar de Moscú y Minsk combina la presión sobre dos puntos débiles de la UE: la posición ante los refugiados y la dependencia energética.

Bielorrusia ha amenazado con bloquear el flujo de gas a la UE desde Rusia, actuando sobre los gaseoductos que pasan por su territorio. «Estamos dando calefacción a Europa y todavía nos amenazan con cerrar la frontera y más sanciones. ¿Y si cortamos el flujo de gas natural hacia allí? Recomendaría que se lo piensen bien antes (…) como nos impongan sanciones adicionales indigeribles e inaceptables, responderemos», bramaba Lukashenko ante las cámaras

Rusia ha negado que tal cosa vaya a pasar, la amenaza ha puesto nerviosos a los mercados de la UE, que atraviesan una imparable espiral alcista del precio de los hidrocarburos y de la electricidad que pone en cuestión la recuperación económica post-Covid. Moscú -siguiendo la táctica del «poli bueno, poli malo»- al tiempo que lanza mensajes tranquilizadores a Bruselas y Berlín sobre garantizar el suministro, recuerda que las amenazas bielorrusas no tendrían efecto… si ya se hubiera puesto en marcha el gaseoducto Nord Stream 2, que conduce el gas directamente por el Mar Báltico entre Rusia y Alemania. Un gaseoducto que ya está terminado y cuya inauguración está bloqueada por las presiones de Washington, que advierte a la UE de los peligros de redoblar la dependencia energética de Rusia.

Esta forma de actuar de Moscú y Minsk combina la presión, en el momento adecuado (llega el invierno), sobre dos puntos débiles de la UE: la posición ante los refugiados, ante los que hay encontradas posiciones en el seno de los gobiernos de la Unión; y la dependencia energética. Y recuerda poderosamente la estrategia de la URSS en los años más peligrosos de la Guerra Fría, cuando el Kremlin trataba de ganar la partida a Washington en Europa Occidental «estrangulando el acceso energético» al viejo continente.

Y se produce en un contexto de contexto de empeoramiento de relaciones entre Rusia y la OTAN. Los representantes rusos ante la Alianza Atlántica abandonaron Bruselas hace una semana, acusados de espionaje, mientras no dejan de producirse roces con la flota rusa en las maniobras de la OTAN en el Mar Negro.

Lo cierto es que el tiempo juega en contra de Polonia y la UE. Con el respaldo de Rusia en la retaguardia, Bielorrusia puede seguir con este chantaje durante muchos meses, mientras se acerca el invierno, las temperaturas siguen bajando, y la situación de los refugiados se torna más dramática.

La crisis “revaloriza” a Polonia… como frontera oriental de la OTAN.

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, asegura que su país está afrontando la “crisis más seria” en 30 años, y que lo que está practicando Bielorrusia debe ser calificado como «terrorismo de Estado» y «guerra híbrida». No le falta razón, pero lo cierto es que, como dice el refrán, «un clavo saca otro clavo».

Porque lo cierto es que esta crisis está eclipsando el enconado enfrentamiento que desde hace meses venía sosteniendo el ultracatólico gobierno de Varsovia con las instituciones europeas, a expensas de las maniobras de Ley y Justicia por controlar la justicia, o por imponer una de las leyes del aborto más restrictivas del mundo.

Paradójicamente, esta crisis ofrece un balón de oxígeno al derechista gobierno de Morawiecki, que semanas antes estaba siendo duramente arrinconado por Bruselas por sus veleidades autoritarias.

Donde hace unas semanas había choque de trenes político entre Bruselas y Varsovia, ahora hay declaraciones de apoyo y cierre de filas con Polonia desde la UE… y sobre todo desde la OTAN. De repente, el valor que tiene este país -en la Guerra Fría, férreamente enclavado en la órbita soviética, y ahora con gobiernos furibundamente anti-Moscú- para el diseño geopolítico del Pentágono y de la Alianza Atlántica se ha puesto de manifiesto en toda su dimensión.

La frontera oriental de Polonia con Bielorrusia es -junto a las fronteras de las repúblicas bálticas con Rusia- el borde más caliente de la UE y de la OTAN. Las cinco bases de la OTAN en territorio polaco albergan varios miles de efectivos (no menos de 5.000) entre ellos fuerzas de élite de paracaidistas y contrainteligencia, pero además EEUU tiene hasta nueve instalaciones militares más en este país.

Por lo tanto, paradójicamente, esta crisis ofrece un balón de oxígeno al derechista gobierno de Morawiecki, que semanas antes estaba siendo duramente arrinconado por Bruselas por sus veleidades autoritarias y antidemocráticas.

3 comentarios sobre “Polonia-Bielorrusia: frontera de alambradas, ignominia y cinismo”

  • Yo estoy con Fátima, porque no me he enterado de nada. Que si la burguesía monopolista rusa y los gases para Europa, que si la OTAN por ahí haciendo el chorras como siempre, que si el gobierno ultra derechista polaco, que si Bielorrusia está cabreada por las elecciones con la UE…. Vaya cirio. Por cierto Fátima, que Minsk a este paso va a estar al lado de Barbate, con tanto mini-Estado que están haciendo. A este paso hasta Cuenca va a ser Estado independiente, con su burguesía de pipas y jamones

  • Un artículo complejo, la situación es compleja, q ya q habla de «capas», podría ir levantándolas una a una y ver asi con más claridad los rifi-rafes.
    Para eso los puntos y aparte, aclaraciones como «Minsk» capital de ……., por ejemplo, ayudaría,
    Gracias.

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