Medios de Comunicación

Pisa a Prisa

A principios de semana, el grupo Prisa, consiguió cerrar un acuerdo con seis bancos que han “unido voluntades” para refinanciar los 2.000 millones de euros del crédito con el que el monopolio compró Sogecable. El principal monopolio de información y cultura en España pasa momentos difí­ciles, mientras la competencia en la familia asciende de la mano de Mediapro. El terremoto económico no está solo; placas tectónicas se mueven y el poder se remodela. Aunque de momento Prisa saca la cabeza, y toma aire.

Los bancos internacionales, sobre todo los franceses BNP Paribas y Natixis, habían exigido a Prisa la aortación de nuevas garantías para acceder al aplazamiento del crédito de 1.950 millones. En concreto, pidieron que se aportara la división de Santillana como aval para que se le otorgara la prórroga de un año que solicitó el grupo. El resto, las tres entidades españolas Caja Madrid, Banesto y La Caixa, y el británico HSBC, habían aceptado renovar el crédito sin más. Al final Prisa ha puesto servido Santillana en bandeja y con una naranja en la boca. Esta garantía lo era, en primer lugar, por haber aportado un 33% de beneficios gracias a su división latinoamericana. Ni Digital Plus, ni los negocios en trato con Mediapro fueron aceptados. Tampoco el ofrecimiento a los bancos extranjeros de ser los primeros en recuperar la deuda con la venta de futuros activos. Prisa no lo ha tenido fácil, pues lo vientos políticos, aunque vengan de casa, soplan gélidos. El plazo expiraba el pasado jueves y aunque inicialmente el grupo se mostraba optimista, al final han tenido que apurar entregando “la joya de la corona”. El grupo Prisa ha estado vinculado históricamente a los sectores “felipistas” del PSOE. Sin embargo Zapatero, ha encontrado el apoyo en un nuevo sector mediático y monopolista emergente: el encabezado por Jaume Roures y Mediapro – La Sexta, Público… -. Aunque todavía los movimientos no se adivinan con precisión, lo que es evidente es que Prisa ya no es caballo ganador. Durante décadas Juan Luis Cebrián – consejero delegado de Prisa – ha ocupado un papel destacado en la escala de poder en España y en la representación de los intereses propios a escala internacional. Tal y como explica Pilar Urbano en su libro sobre la Reina, Cebrián ocupa una de las tres sillas reservadas para España en el club Bildelberg, en el que se han tomado decisiones como el consentimiento a Rusia de los bombardeos de Chechenia o el visto bueno a Obama. No se puede matar al toro antes de haberlo lidiado, y el grupo ha hecho verdaderos esfuerzos por no romper lazos con el sector gestor encabezado por Zapatero. Pero las tensiones políticas se agudizan cada vez más, dentro y fuera de casa, sobre todo cuando se trata de repartirse las pérdidas.

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