Avances contra el cáncer

Nuevas dianas, flechas romas

Un equipo español desentraña el papel de ciertas proteí­nas en el cáncer de piel. Pero, ¿sabemos más sobre la enfermedad?

El grupo de Células Madre y Cáncer del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), encabezado por Lluís Espinosa han identificado una nueva función de la proteína IKBa, clave en el desarrollo del carcinoma escamoso, el segundo tipo de cáncer de piel más frecuente.

Aportan nuevas herramientas para el diagnóstico del cáncer y abren nuevas dianas terapéuticas. La cuestión es si las flechas para dar en la diana tendrán o no filo.

Nadie duda de que avanzar en describir, en descubrir las bases genéticas y metabólicas de las enfermedades abrirán nuevos puntos débiles por donde golpearlas con fármacos y terapias nuevas, más eficaces y menos tóxicas. También más caras y siempre sometidas al máximo beneficio del conglomerado de grandes farmacéuticas que financian y marcan las líneas de investigación.

La investigación actual se centra en la aplicación de la biotecnología para su aplicación médica práctica. El estudio de las proteínas y los procesos que se producen en las células tumorales constituyen uno de los temas más importantes en la investigación actual. Pero, ¿quién va a sintetizar el marco teórico con el que interpretar los resultados?“Se estima que las proteínas deben ser aproximadamente 300.000 mil”

A medida que aumenta la capacidad para estudiar y conocer los procesos celulares más íntimos, aumenta la maraña de interrelaciones y observaciones.

Habiendo terminado de descifrar el genoma, ahora se inicia una nueva etapa: saber que secuencias de bases codifican proteínas, que son las que realmente realizan las funciones vitales, para luego poder identificar las funciones que realizan cada una de ellas.

Se estima que las proteínas deben ser aproximadamente 300.000 mil. Actúan en secuencias de 5 a 10 proteínas, que actúan coordinadamente. Ello hace que el proceso sea complejo y difícil de descifrar.

La nueva etapa consiste en llegar a conocer la dinámica de las proteínas. Eso es, identificar todas las proteínas que fabrica una determinada célula; determinar cómo todas ellas coordinan sus acciones para formar una red que mantiene la vida celular; y desentrañar la estructura tridimensional de cada una de ellas, y la identificación de su acción específica.

La proteína IkBa

En el caso que nos ocupa, hasta ahora se sabía que la proteina IkBa estaba en el citoplasma de la célula y que su función es inhibir el factor nuclear de transcripción de cadenas ligeras kappa (NF-kB).

El NF-kB (factor nuclear potenciador de las cadenas ligeras kappa, componentes de las inmunoglobulinas que producen los linfocitos B activados) es un complejo proteico que controla la transcripción del ADN.

Dicho factor se encuentra en la mayoría de tipos de células animales y está implicado en la respuesta celular frente a estímulos como el estrés, las citoquinas, radiación ultravioleta, partículas de colesterol oxidadas e infecciones bacterianas o virales. “¿Quién va a sintetizar el marco teórico con el que interpretar los resultados?”

La regulación defectuosa del FN-kB está relacionada con el cáncer, enfermedades inflamatorias y autoinmunes, shock séptico, infecciones virales o un desarrollo inmune inadecuado. También está implicado en procesos de plasticidad sináptica y de memoria.

A diferencia de otros factores parecidos, NF-KB está retenido o secuestrado en el citoplasma de la mayoría de células por una proteína inhibidora, la IKBa. Una serie de agentes pro-inflamatorios aceleran la degradación de ésta, con lo que el factor NF-KB puede acceder al núcleo de la célula a cumplir su cometido. Eso es, activar los genes de la respuesta celular a agentes estresantes o infecciosos.

La novedad

Pero ahora, los científicos españoles han descubierto una función desconocida de la proteína inhibidora, la IkBa. En el núcleo del queratinocito (célula escamosa de la piel), y también en el de los fibroblastos (célula del tejido conjuntivo), hay una forma diferente de IkBa que resulta de su unión con otra molécula llamada Sumo que ha sido previamente observada por otros grupos y cuya funciEl grupo de Células Madre y Cáncer del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), encabezado por Lluís Espinosa han identificado una nueva función de la proteína IKBa, clave en el desarrollo del carcinoma escamoso, el segundo tipo de cáncer de piel más frecuente.

Aportan nuevas herramientas para el diagnóstico del cáncer y abren nuevas dianas terapéuticas. La cuestión es si las flechas para dar en la diana tendrán o no filo.

Nadie duda de que avanzar en describir, en descubrir las bases genéticas y metabólicas de las enfermedades abrirán nuevos puntos débiles por donde golpearlas con fármacos y terapias nuevas, más eficaces y menos tóxicas. También más caras y siempre sometidas al máximo beneficio del conglomerado de grandes farmacéuticas que financian y marcan las líneas de investigación.

La investigación actual se centra en la aplicación de la biotecnología para su aplicación médica práctica. El estudio de las proteínas y los procesos que se producen en las células tumorales constituyen uno de los temas más importantes en la investigación actual. Pero, ¿quién va a sintetizar el marco teórico con el que interpretar los resultados?

A medida que aumenta la capacidad para estudiar y conocer los procesos celulares más íntimos, aumenta la maraña de interrelaciones y observaciones.

Habiendo terminado de descifrar el genoma, ahora se inicia una nueva etapa: saber que secuencias de bases codifican proteínas, que son las que realmente realizan las funciones vitales, para luego poderón no había sido todavía descrita.

La susodicha proteína Sumo, descrita en los 90, tiene múltiples funciones, desarrolladas en el interior del núcleo celular. Se une a otras proteínas y junto a ellas interviene en los procesos de trascripción del DNA, reparación del DNA, y en el transporte de proteínas y RNA, dentro y fuera del núcleo. Además colabora en la división celular, participando en la construcción del huso mitótico, que sirve para orientar los cromosomas en los extremos de las células, en el momento que esta se divide.“Siempre sometidas al máximo beneficio del conglomerado de grandes farmacéuticas que financian y marcan las líneas de investigación”

El complejo IkBa-Sumo interactúa, pues, con las proteínas sobre las que se enrolla el ADN (histonas) en la regiones que regulan los genes que controlan la diferenciación celular y el desarrollo embrionario (HOX y IRX).

En una de las fases del estudio se analizaron datos de un grupo de 112 pacientes con carcinoma escamoso de piel urogenital en diferentes etapas de la progresión tumoral. Los resultados constataron que en las muestras de pacientes con tumores invasivos o que habían desarrollado metástasis, desaparecía el IkBa del núcleo; es decir, que durante el proceso tumoral el IkBa nuclear se pierde y se acumula en el citoplasma de la célula.

Por tanto, dado que el pronóstico del carcinoma escamoso de piel se ensombrece cuando aparecen metástasis (se cura bien si se coge a tiempo), la detección de IkBa es candidata a ser un marcador tumoral para diagnosticar y pronosticar el tumor. Cada año se diagnostican unos 250.000 nuevos casos de este tipo de tumor en el mundo. Es el segundo más frecuente de piel.

Describir los mecanismos que provocan la pérdida de IkBa nuclear servirá para desarrollar nuevos fármacos que impidan dicha pérdida. Constatar si el nuevo mecanismo actúa en otros tipos de cáncer servirá para extender los nuevos tratamientos a otros tumores.

El descubrimiento de estas nuevas funciones del IkBa obliga a revisar y reinterpretar trabajos previamente publicados en este campo.

Pero, especialmente, contribuye a llamar la atención sobre la inexplicada relación entre cáncer e inflamación; cáncer y desarrollo embrionario y diferenciación celular; cáncer y desarrollo neurológico. Y es que, sin un marco teórico, biológico, que de una coherencia, el desarrollo de fármacos ataca ciertos puntos del engranaje sin que tengamos conciencia de cómo funciona el todo.

Vivimos tiempos en que la ciencia está siendo víctima de una concentración en manos de emporios que marcan su desarrollo en función de sus intereses estratégicos en el terreno financiero. Se prima la tecnología y la aplicación del conocimiento más que el conocimiento en sí para desentrañar las claves, los por qués.

He ahí un reto importante. De no desarrollarse en estos niveles, nuestros brillantes científicos harán hoy el trabajo para que las farmacéuticas alemanas, suizas o norteamericanas patenten mañana fármacos superventas que, aunque no resuelven el cáncer lo palían ante la falta de alternativas mejoras y, como no, les permiten vampirizar las cuentas sanitarias de medio planeta.

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