Carmen Diego, portavoz de SAD Asturias

“Nuestras condiciones de trabajo no las querría nadie. ¡Exigimos un convenio justo!”

El Servicio de Atención a Domicilio (SAD) realiza una labor de impagable importancia para cientos de miles de familias con personas dependientes. Pero por desgracia este sector -como otros altamente feminizados- soporta unas precarias e indignas condiciones de trabajo. Nos lo cuenta Carmen Diego, portavoz de la lucha del SAD Asturias.

3.500 trabajadoras del Servicio de Atención a Domicilio (SAD) de Asturias iniciaron el pasado 16 de agosto una huelga indefinida por una mejora sustancial de sus condiciones. Junto con las Kellys, las mujeres más precarizadas se han organizado por todo el país y se suman a una oleada de movilizaciones para cambiar su situación laboral y por un servicio sin externalizaciones, totalmente público. Un trabajo esencial y duro como el de la dependencia tiene un convenio precario desde que comenzó hace treinta años, con un 80% de parcialidad en la plantilla, un salario neto que no llega a los 1.000 euros, jornadas partidas, con cargas excesivas de trabajo y sin apenas descansos.

Entrevistamos a Carmen Diego, portavoz de SAD Asturias

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¿Por qué decidisteis comenzar la huelga?

El 28 de julio, los dos representantes de CCOO y UGT que están en la mesa negociadora nos presentaron a las trabajadoras una propuesta salarial diciendo que se había llegado a líneas rojas en la negociación con las empresas y que no daban más, que no había más opciones. Nosotras dijimos que no la aceptábamos y la respuesta fue que, si íbamos a la huelga, la negociación se retrasaba y podíamos quedarnos mucho tiempo sin subida salarial. Ya llevamos sin subida desde 2020, así que dijimos que lo que no podían hacer a cinco años es aprobar esa tabla salarial, sin saber además que otras cuestiones estaban negociando.

En la primera asamblea que hubo por el nuevo convenio quisimos participar en la negociación. Los sindicatos nos respondieron dijeron que no recogían propuestas nuestras porque ya llevaban las suyas.

¿Qué mejoras debería tener el nuevo convenio?

Queremos suprimir la bolsa de horas que esconde horas extra a precio ordinario, impide que las jornadas aumenten y que haya nuevas contrataciones. También el arrastre de horas. Las empresas, cuando tienen un contrato público – administrativo con el Ayuntamiento tienen una licitación con un número concretos de usuarios, con lo cual si falla uno tendrán más, sin embargo, si a nosotras nos falla un paciente, se lo debemos a la empresa y lo tenemos que recuperar más adelante, trabajando más horas para cobrar lo mismo.

Otra de las reivindicaciones es que la subida salarial sea acorde con la inflación, con lo cual una subida menor del 6,5% por año, la propuesta salarial de la empresa no nos vale. También queremos la eliminación de otra categoría que se inventaron, ayudante de auxiliar a domicilio. Nosotras trabajamos solas, no tenemos ninguna ayuda. Sirve para que las empresas privadas les paguen un salario más bajo a personas con nuestra misma titulación en una categoría inferior.

“Las empresas se marchan debiéndonos dinero”

¿Abundan los contratos parciales en el sector?

Sí, les sale más rentable contratarnos menos horas y así pagarnos menos. Encima existe una bolsa de horas que facilita que trabajemos más horas y cobremos más tarde, eso si nos pagan. Esas personas tienen que cotizar y si son eventuales, que vayan al paro y cobren por lo que realmente trabajaron, que no es lo que pone en su contrato. La parcialidad en la ayuda a domicilio supera con creces la del conjunto nacional de la población trabajadora en activo. También la temporalidad, hay trabajadoras que llevan once años encadenando contratos, sin un contrato indefinido.

Actualmente, el contrato de jornada completa es de 1.050 brutos, que al final se queda en 900 netos. Con los salarios de los contratos parciales de veinte horas o de fin de semana es imposible tener un proyecto de vida.

¿Qué horario tenéis?

Lo habitual es la jornada partida, empezar a las 8 y acabar a las 14. Después se vuelve a trabajar a las 17-18 y se acaba a las 22. Hay otras que por la tarde salen solo a atender dos usuarios, media hora cada uno, que a ellas solo les cuenta como una hora de trabajo. Es imposible tener ningún tipo de conciliación familiar.

Asturias tiene muchas zonas rurales, ¿cómo funciona el desplazamiento?

En algunos sitios de Asturias el desplazamiento no cuenta como trabajo y eso además repercute en los usuarios, se les quita tiempo de atención. Nuestra jornada debería ser desde que empezamos hasta que terminamos. El descanso no existe, en el convenio vigente hay cinco minutos de descanso además de los diez minutos de desplazamiento, en definitiva, inexistente. Ahora nos ofrecían diez minutos de descanso y cinco de desplazamiento, el orden de factores no altera el resultado final. No somos tontas.

Queremos que el kilometraje que se paga a las compañeras que se tienen que desplazar para trabajar también sea acorde a la subida, no a 0,27 céntimos, teniendo que poner ellas el coche y adelantar la gasolina. Tienen que tener el coche al servicio de la empresa siendo suyo. Deberían tener un vehículo de sustitución en caso de avería, no obligar a una trabajadora a gastar dinero en arreglarlo o a comprar uno nuevo.

¿Tenéis enfermedades profesionales reconocidas?

Normalmente nuestras bajas las cuentan como enfermedad común, las mutuas nos lo ponen muy difícil, no atienden nuestras selecciones. El problema es que las enfermedades profesionales y la reducción de la edad de jubilación no se negocia en el convenio, pero los sindicatos y los políticos tienen la potestad de promover ante el Estado una ley de enfermedades profesionales. Nosotras no tenemos ninguna reconocida. Llevamos treinta años sin que las reconozcan. A las evaluaciones para prevenir riesgos les falta efectividad y realidad.

“La externalización empeora el servicio y las condiciones de las trabajadoras”

¿Cómo agrava vuestra situación la externalización?

Carmen Diego, portavoz de SAD Asturias

Es uno de los mayores problemas. El SAD es de titularidad pública, es responsabilidad de la Comunidad y de los Ayuntamientos, quienes lo privatizan y externalizan. Estamos sujetas a un convenio precario desde que nació, con salarios bajos. Las ayudas que dan a la dependencia, a nosotras no nos repercute para nada y a los usuarios tampoco.

También decimos que siendo de titularidad pública y responsabilidad de la Administración, tienen que volver a internalizar el servicio, estamos cansadas de rodar de empresa en empresa, que se termina la licitación y se marchan las empresas debiéndonos dinero, con juicios pendientes, y empezamos con una nueva empresa con una política diferente que también se salta la normativa. Vamos solapando los juicios con la antigua empresa con los de la nueva. Es un desgaste total al servicio.

Internalizar el servicio significa que todo el dinero que va a la dependencia se invertiría para mejorar las condiciones de las trabajadoras, más usuarios y mejores atenciones para ellos. Habría más prestaciones que son competencias del SAD y repercutiría más en el Estado, volvería a recibir el dinero invertido. Sería más beneficioso para todos.

Se está difundiendo que hemos rechazado una subida del 17%, pero es mentira, es la suma de cuatro años, pero en el 2025, supeditado a que todas las licitaciones en Asturias se hubieran terminado y empezaran otras nuevas. El convenio es de cuatro años, en 2025 ya se hubiera acabado el convenio y se habrían marchado todas las empresas. Es irreal, no lo habríamos cobrado nunca. La demanda es para ahora, es ahora cuando tenemos que llenar los depósitos de gasolina, cuando tenemos que comprar y pagar facturas.

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