Carta de un maquinista

Nadie debería morir conduciendo un tren

Sobre la tragedia de Adamuz y el accidente de Rodalíes, ambos siniestros con conductores fallecidos. Nos escribe Andreu Romaní, maquinista de Renfe

Soy maquinista de RENFE desde hace casi siete años, seis de ellos en Rodalies. Hoy es miércoles 28/01/26, son las 6:30 de la mañana y viajo en el AVE 04464 destino Madrid. Hemos salido de Vigo; hoy el tren va bastante vacío.

Nadie debería morir en su puesto de trabajo. En España somos casi 8.000 maquinistas y, en menos de 48 horas, se han producido dos accidentes mortales con decenas de heridos. Estos siniestros se han cobrado la vida de 46 personas, tres de ellas maquinistas, y han dejado 123 heridos. No puede volver a ocurrir.

*En memoria de Pablo, Fernando, José y de todas las personas fallecidas y afectadas por la tragedia ferroviaria.

Hace diez días comenzó una auténtica semana de infarto. El 18 de enero de 2026, a las 19:45, en Adamuz, el tren de alta velocidad Iryo 6189 descarriló en la línea Madrid–Sevilla, invadió la vía contigua y, nueve segundos después, el Alvia 2384 que circulaba en sentido contrario impactó contra los últimos coches descarrilados, provocando decenas de muertos y heridos.


El 20 de enero, a las 21:23, en la línea R4 de Rodalies de Catalunya, cerca de Gelida, un muro de contención colapsó por las fuertes lluvias y cayó sobre la vía y sobre el tren que pasaba en ese momento. Falleció un maquinista en prácticas y hubo múltiples heridos.


Ese mismo día, otro tren de la línea R1 descarriló entre Blanes y Maçanet-Massanes tras impactar con una roca caída en la vía, provocando el desprendimiento de un eje. No hubo heridos, pero la circulación quedó interrumpida.


El 22 de enero, a las 11:50, en la línea Cartagena–Los Nietos, un tren de FEVE impactó con una grúa que invadía la vía, causando seis heridos. El 23 de enero, un nuevo desprendimiento de tierras en el tramo Maçanet-Massanes–Tordera cubrió la vía con dos metros de tierra y maleza y obligó a interrumpir de nuevo la R1.

Rodalies de Catalunya colapsa. El mismo día 20 de enero se contabilizan 12 sucesos graves. Se suspenden múltiples tramos por desprendimientos, incidencias técnicas y problemas operativos. Es una semana de caos y paralizaciones también en ancho métrico, servicios públicos y comerciales.

Los maquinistas queremos hacer nuestro trabajo, pero no jugarnos la vida, ni la nuestra ni la de las personas que llevamos. Todos los sindicatos de maquinistas —Semaf, CCOO, UGT, CGT, SF y Alferro— llevamos años denunciando internamente el aumento de incidencias sin obtener respuestas. Denunciamos los riesgos que la privatización supone para la calidad y la seguridad del servicio.

En septiembre pasado enviamos una carta al Ministerio de Transportes denunciando el deterioro del ferrocarril, especialmente de la infraestructura. En 2025 solicitamos reducir la velocidad en determinados tramos de alta velocidad por problemas de inestabilidad de rodadura y vibraciones. Estamos cansados de advertir que el servicio empeora, el trabajo se precariza y la seguridad se deteriora, junto a una falta de inversión, especialmente en cercanías y media distancia, que transportaron más de 500 millones de viajeros en 2024.

Ante desastres de esta magnitud conmueve la respuesta de la gente. Es imprescindible destacar la reacción del pueblo de Adamuz, con apenas 4.000 habitantes, que actuó unido: acudieron al rescate, abrieron sus casas, prestaron vehículos y transformaron el Centro Cívico en el epicentro de unidad, solidaridad y coordinación. Como ya hicieron durante la DANA o los incendios de este verano. Hay muchos responsables públicos que podrían aprender de su ejemplo.

Mientras tanto, hemos pasado Puebla de Sanabria. El paisaje está completamente nevado. En la vía hay restos de árboles y maleza que golpean el tren al pasar a gran velocidad. La gente está atemorizada. El maquinista reduce la velocidad. Bien.

El desplome de las inversiones ferroviarias tras la crisis de 2010 fue brutal. Según Matilde Mas, del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, si en 2008 la inversión en ferrocarril era 16 veces mayor que en 1964, en 2012 había caído a sólo cuatro. En 2009 se invirtieron 11.105 millones y en 2024 solo 3.468 millones. Pese al crecimiento exponencial del uso del tren, la inversión se ha reducido una cuarta parte.

Sin un ferrocarril fuerte y bien financiado no habrá un país más justo, más seguro, ni con futuro

El origen de estos accidentes no es el mal tiempo. Desde la separación de Renfe y Adif en 2005, la privatización y la subcontratación han aumentado. Muchas empresas de mantenimiento, participadas por multinacionales del IBEX 35 (FCC o ACCIONA), ganan concursos a la baja, priorizan el beneficio y no pueden pagar adecuadamente a profesionales cualificados, por lo que el aumento presupuestario no garantiza mejoras reales en seguridad y calidad.

Pasando Zamora informan por megafonía de que acumulamos un retraso de 35 minutos.

España es el segundo país del mundo en kilómetros de alta velocidad. Desde 2020, con la liberalización, empresas privadas explotan infraestructuras financiadas con dinero público: se socializan inversiones y se privatizan beneficios.

El ferrocarril es el transporte del futuro. Al margen del gobierno de turno, una apuesta decidida por un ferrocarril público y social es imprescindible para garantizar la seguridad, cohesión territorial y movilidad sostenible. Sin un ferrocarril fuerte y bien financiado no habrá un país más justo, más seguro ni con futuro.

Espero llegar al transbordo para seguir mi viaje a Barcelona, cruzando España de punta a punta en una mañana.

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