El informe de Intermón publicado en 2020 comenzaba afirmando que «el número de milmillonarios se ha duplicado en la última década, mientras la mitad de la población mundial sobrevive con menos de 5 euros al día».
El de 2026 actualiza el ritmo: «Desde que Donald Trump fue elegido presidente la fortuna conjunta de los milmillonarios del planeta ha crecido tres veces más rápido que el promedio anual de los cinco años anteriores.«
El informe de este año se centra en denunciar cómo el volumen tan elevado de capital que acumula ese grupo de ultraricos es un peligro para la democracia. Su título completo es: Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios.
Ya hay más de 3.000 milmillonarios en el mundo. La suma de su riqueza alcanzó en noviembre pasado los 18,3 billones de dólares. Más de 10 veces el Producto Interior Bruto anual de España.
El nivel de concentración de la riqueza alcanza ya la desproporción en la que las doce personas más ricas del planeta acumulan tanto como los 4.000 millones de personas más pobres. 12 ultraricos tienen tanto como media humanidad.

«Aunque el mayor crecimiento corresponde a los milmillonarios estadounidenses, la riqueza de los milmillonarios de otras partes del mundo también ha experimentado incrementos de dos dígitos. Las medidas adoptadas en lo que llevamos de mandato del presidente estadounidense Trump han beneficiado a las personas más ricas del Planeta.»
Por contra, la reducción de la pobreza se ha frenado de manera general desde que China sacó a 600 millones de sus habitantes de ella. Casi la mitad de la población mundial vive sumida en la pobreza. En África realmente ha vuelto a aumentar.
«Una de cada cuatro personas en el mundo se encuentra en situación de inseguridad alimentaria moderada o grave. Una cifra que se ha incrementado en un 42,6 % entre 2015 y 2024.«
El precio de los alimentos aumenta de manera implacable, incluso en Europa y América del Norte, que a pesar de ser de las regiones más ricas del mundo, albergan a 92 millones de personas que viven al borde de no poder alimentarse adecuadamente. Un auténtico Cuarto Mundo dentro del Primer y Segundo Mundo.
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TRES DATOS SOBRE LOS DIEZ HOMBRES MÁS RICOS DEL MUNDO
- En 2024, la riqueza conjunta de los diez hombres más ricos del mundo se incrementó, en promedio, en casi 100 millones de dólares al día.
- Incluso si cualquier ciudadano corriente hubiera ahorrado 1000 dólares estadounidenses al día desde el origen de la especie, hace más de 300.000 años, seguiría siendo menos rico que cualquiera de estos 10 hombres.
- Aunque perdiesen un 99% de su riqueza, cualquiera de las diez personas más ricas del mundo seguiría siendo milmillonaria.
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Mayor concentración de la riqueza, menos democracia
El informe de Oxfam Intermón, evidencia el inmenso abismo (que se abre cada vez más y a mayor ritmo) entre un reducido grupo de personas y la mayoría de los habitantes de la Tierra. Y continúa por insistir en la consecuencia que conlleva: tamaña concentración de la riqueza en pocas manos supone una hiperconcentración de poder, y un peligro para la democracia.

En las últimas elecciones norteamericanas, uno de cada 8 dólares que financiaron la campaña electoral de los candidatos provino de solo un centenar de donantes. El dinero de solo 100 personas fue determinante para la publicidad de las propuestas de uno u otro candidato.
«El control e influencia de los más ricos sobre la política no es algo nuevo; de hecho, se trata de un fenómeno habitual en países de todo el mundo. Sin embargo, lo sucedido en los Estados Unidos en 2025 tal vez lo haya hecho aún más visible y evidente: en un país tras otro, los más ricos no solo han acumulado más riqueza de la que podrían gastar jamás, sino que también han utilizado esta riqueza para asegurarse el poder político necesario para definir las normas que conforman nuestras economías y rigen las naciones.«
Más de la mitad de los grupos de comunicación (prensa, radio, televisión) más importantes del mundo son propiedad de milmillonarios. «Tan solo seis milmillonarios dirigen nueve de las diez principales redes sociales del mundo. Ocho de las diez mayores empresas de Inteligencia Artificial están dirigidas por milmillonarios, y tres de ellas controlan casi el 90% del mercado de los chatbots con IA generativa.»
A finales del pasado año, por vez primera se superó un umbral: en las redes sociales participan más perfiles de robots (chatbots) que de humanos. Miles de estos bots están programados para difundir ideas en interés de sus propietarios, aunque sean mentiras (bulos), dividir artificialemente a la sociedad, polarizando las conversaciones, hasta crear una imagen falsa de cuántas personas respaldan relamente una corriente de opinión.
Ahora bien, el propio Informe reconoce más adelante que a pesar de toda esa abrumadora capacidad de influencia de los superricos, no pueden engañar a la población sobre sus manejos: En 2024, en un sondeo llevado a cabo en 36 países, el 86% de las personas encuestadas señalaban que la principal causa de la desigualdad económica era que “las personas ricas tenían demasiada influencia política”.
En España un 10% de la población concentra el 53,8% de la riqueza total (el 1% más rico, el 22,4%),, mientras que la riqueza acumulada del 50% más pobre apenas concentra el 7,8%.
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Las alternativas de Oxfam Intermón
Finalemente, el Informe plantea varias medidas concretas encaminadas a fortalecer las libertades democrática, que se agrupan en tres grandes bloques:
- Reducir de forma drástica la desigualdad económica. Gravar a los superricos para redistribuir la riqueza; limitar el poder corporativo y desmontar los monopolios; cancelar la deuda externa; aumentar los salarios y reforzar la defensa de los derechos laborales…
- Frenar el poder político de los superricos: reducir su poder económico y, con ello, su poder político; regular las prácticas de lobby; promover la independencia y evitar la concentración de la propiedad de los medios de comunicación.
- Construir el poder político de la mayoría. Promover un sistema político en el que las condiciones políticas, institucionales y sociales aumentan su capacidad de influir en la toma de decisiones.

