Entrevista a Teresa Guilarte, portavoz de MSF en la Zona Norte de España

Médicos Sin Fronteras ante el ébola

Médicos Sin Fronteras tiene en la zona 0 de la epidemia de ébola 2.000 efectivos, 200 cooperantes y 1.800 personal sanitario y de formación comunitaria trabajando a destajo. Han ha llegado al máximo de capacidad de respuesta sobre el terreno. Sus peticiones de un despliegue contundente siguen sin ser atendidas despues de cinco meses lidiando con un brote sin precedentes.

¿Cuál es vuestra valoración de la situación actual? Estamos frente a una epidemia que no tiene precedentes históricos desde que se clasificó el virus en 1976 cuando sucedió el primer brote en Zaire. Es novedosa por dos elementos. Uno, la dispersión geográfica de los casos y los lugares, zonas y territorios en que aparecen los casos. Dos, es la primera vez que se dan casos en zonas urbanas. En todos los brotes anteriores habían sido siempre en zonas forestales, poco pobladas y bastantes aisladas geográficamente, por ríos o por difícil acceso. En pequeñas aldeas.

El tipo de intervención médica y asistencial en el brote actual era compleja de por sí porque, por el alto nivel de contagio del ébola, es muy delicado el approach, la gestión y el aislamiento de pacientes, el seguimiento de casos y la educación comunitaria; es una enfermedad que genera mucho miedo en la población ante el desconocimiento de la enfermedad, de sus causas y cómo se transmite. En lugares acotados la intervención era más controlable y afortunadamente nunca han tenido la dimensión y el volumen de contagios y fallecimientos que tiene ahora. La situación es muy grave porque si no se consigue controlar los casos, tratar a los pacientes y, sobre todo, recuperar el funcionamiento de las estructuras médicas y de salud para que puedan garantizarse la atención y el seguimiento de casos y la prevención epidemiológica que se requiere, el brote no se va a poder controlar. “La disposición, despliegue y uso de recursos materiales, humanos, tecnológicos y de coordinación en todas las zonas de infección todavía no está pasando”

¿En qué consiste la alerta de la OMS y qué perspectivas nuevas abre?La declaración de la OMS del 8 de agosto ha sido un paso que consideramos muy importante y que además pone en evidencia una gravedad que nosotros estábamos comunicando hace tiempo. Requiere una reacción, un despliegue de recursos y coordinación de los sistemas sanitarios a nivel local y nacional de estos países e internacional por parte de la OMS para dar una respuesta efectiva.

Pero ¿cómo es posible que MSF alertó ya el 31 de marzo de la gravedad del brote debido a la extensión por tres países, mientras la OMS declaraba todo lo contrario? ¿Por qué no se tomaron medidas drásticas antes?

No te puedo dar una respuesta directa sobre por qué otros no han tomado medidas del tipo que nosotros estábamos pidiendo. Es una responsabilidad que les corresponde a ellos. “Con nuestra experiencia en otras epidemias vimos que se estaban dando factores que presagiaban un descontrol de los casos y de los contagios en ciertas zonas” Además, el origen de los primeros casos se dio en una zona fronteriza de Guinea y a los pocos días se habían extendido a zonas urbanas. Por tanto, desde el principio ya se veían venir los riesgos.

Nos alegramos de que finalmente, aunque haya sido a estas alturas, se haya hecho la declaración. Aunque, tal como dijimos a principios de agosto, las declaraciones tampoco salvan vidas. A día de hoy insistimos que el despliegue de recursos humanos, materiales, de apoyo y asistencia a los ministerios de salud y a los sistemas de salud de los cuatro países afectados, especialmente Guinea, Sierra Leona y Liberia, sean inmediatos, masivos. Que haya una respuesta real. Este es nuestro mensaje principal en este momento.

¿Sorprende que la variedad del virus pase de África Central a Africa Occidental sin enfermedad por la zona intermedia?Es muy difícil saber por qué ha habido un brote ahora en una zona geográfica donde no ha habido brotes previos. Hace unos años en Sierra Leona sí hubo un pequeño brote con algunos casos, pero hacía muchos años que no. Es una enfermedad de la que se sabe muy poco, se saben las características del virus, que es altamente contagioso, que no existe tratamiento ni vacuna probada en seres humanos que funcione, y que requiere aislar físicamente los casos confirmados para evitar contagios a segundos y terceros. Es una enfermedad que tiene apenas cuarenta años. No ha habido una gran investigación porque han sido pocos casos o brotes puntuales y ni siquiera cada año, a veces cada dos o tres años. Se cree que el reservorio del virus está en animales, primates o en murciélagos. A nivel epidemiológico y antropológico no se tiene suficiente información sobre la transmisión al ser humano y su transformación en brotes epidémicos. Pero a raíz de este brote se harán más estudios médicos y epidemiológicos que darán más luz.

José Antonio Bastos, presidente de MSF España, afirmó que el ébola “es como un virus diseñado para destruir el sistema de salud de un país” porque mata a los profesionales que la combaten. Sin embargo, MSF no ha sufrido una sola infección entre su personal en todos estos años. La naturaleza del virus y la capacidad de intervención sanitaria que requiere tiene que ver con las estructuras locales de salud en cualquier país que estemos. “Sierra Leona y Liberia salen muy recientemente de guerras civiles que han destruido el país y sus capacidades locales hasta altos niveles” Desde hace unos pocos años han empezado a recuperarse. Tienen un sistema de salud y un volumen de profesionales médicos y sanitarios, una capacidad de los centros de salud y hospitales muy limitadas. Son países pobres, con pocos recursos.

La respuesta a un virus tan complejo como el ébola requiere mucho personal, una formación no muy técnica pero sí muy sistemática de cómo protegerse frente a riesgos de contagio, cómo hacer formación comunitaria, cómo hacer la trazabilidad de los casos de contagio, de contactos, para intentar prever los casos de contagio a partir de un paciente determinado; la disponibilidad de jeringuillas de un solo uso, de guantes, mascarillas, gafas protectoras, todos estos materiales no existen. Cuando empieza un brote si no hay mecanismos de control, muchas ocasiones una persona va con malestar a un centro de salud, el médico o enfermero que lo atiende a veces lo toca y tiene un riesgo porque no sabe que está frente a un paciente con ébola. Y aunque lo supiera, en ocasiones no dispone de material sencillo para evitar el contagio. comienza la cadena de fragilización del sistema.

Los que enferman y mueren son personal sanitario, el resto se asustan y no quieren volver al centro. Los pacientes no conocen mucho de la enfermedad y se genera pánico hacia las estructuras de salud; incluso hay creencias de que la enfermedad se ha adquirido por ir al centro de salud. En algunos lugares hay problemas de seguridad. Se genera un efecto cascada, la gente no acude a los centros de salud por miedo y, por otro lado, falta de sanitarios porque caen enfermos o no van a trabajar por miedo. Además ya son estructuras muy frágiles, con lo que la estrategia contra el ébola cae de por sí. No hay posibilidad de atender a la población.

Por tanto, se agudizan todos los problemas sanitarios…Sí, mucha gente no acude a los centros de salud no sólo por ébola, sino por un parto complicado, una malaria complicada, problemas de nutrición o hepatitis, enfermedades con un índice de mortalidad más elevado que el ébola. Hay un efecto secundario terrible. “Hay un índice de mortalidad más alto por estas otras patologías consecuencia del colapso del sistema de salud” y el miedo; este impacto a nivel de salud pública se puede disparar. Aquí sí habrá un infra registro, porque será muy difícil de calcular. Ha ocurrido a otra escala en otros brotes epidémicos. En este caso, donde afecta a todo el territorio de Liberia, a buena parte de Sierra Leona y zonas de Guinea, este efecto de pacientes con otras patologías que no van a tener atención médica o no van a ir a buscarla nos preocupa.

¿Cuál es el papel de la medicina tradicional africana en todo esto? ¿Os consta que pueda haber tratamientos naturales contra el ébola?No me consta. El tratamiento médico en nuestros centros, en tanto no hay tratamiento fiable, consiste en tener a la persona lo mejor alimentada, hidratada y tratada contra otras posibles complicaciones médicas, y que esté lo más fuerte posible para combatir el virus. En muchos casos el nivel de nutrición de los pacientes al llegar a nuestros centros es medio o bajo, o tienen también hepatitis o malaria. Como te digo, el tratamiento es compasivo, reducir el dolor y el sufrimiento y mantenerlo en las mejores condiciones físicas posibles, tratar otro tipo de infecciones que traiga el paciente y alimentar e hidratar Hay un número significativo de pacientes que han sobrevivido.

La OMS presagia cifras de 20.000 afectados en los próximos 9 meses; se habla del peligro de extensión a occidente, ¿pensáis que hay cierto alarmismo con intereses farmacéuticos?Es un tema delicado y difícil para especular sobre él. No estamos en las oficinas de la OMS para comprender u opinar sobre sus decisiones. Respecto a los datos, es difícil contar con datos fiables sobre los casos reales que están ocurriendo. Los casos que pasan por un control médico o una hospitalización si son contabilizados y seguidos pero dada la extensión geográfica hay zonas no supervisadas, el personal sanitario no va a trabajar en algunos centros, hay hospitales saturados… han habido algunos casos de pacientes que se han escapado de hospitales con la ayuda de familiares y están fuera de control, no se sabe con cuántas personas pueden haber entrado en contacto y, por lo tanto, cuántos nuevos casos en lugares aislados pueden haber. No se tiene ahora mismo acceso a todos los lugares donde hay casos. A qué cifra puede elevarse y en cuánto tiempo nadie lo sabe, pero lamentablemente hay más casos de los que ahora se pueden reportar.

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COMUNICADO DE PRENSA LOS NUEVOS CENTROS PARA PACIENTES DE ÉBOLA DE MSF EN LIBERIA, AL LÍMITE DE SU CAPACIDAD

Lindis Hurum, coordinadora de emergencia en Monrovia: “No es solo un brote de Ébola, es una emergencia humanitaria que necesita una respuesta a gran escala” Monrovia, Liberia. 29 de agosto de 2014.

Médicos Sin Fronteras (MSF) está ampliando sus operaciones en Liberia al tiempo que la respuesta internacional al brote de Ébola en África Occidental continúa siendo caótica y totalmente inadecuada. Tan solo una semana después de su puesta en marcha, el nuevo centro de pacientes de Ébola, también conocido como ELWA3, en la capital, Monrovia, ya está al límite de su capacidad, con 120 pacientes y se planea su ampliación. Mientras tanto, en el norte del país, los pacientes continúan acudiendo en masa al centro de Foya, recientemente rehabilitado.

“Es simplemente inaceptable que, cinco meses después de la declaración del brote, se inicien ahora discusiones sobre liderazgo y coordinación internacional”, argumenta Brice de le Vingne, director de operaciones de MSF. “Los estados se preocupan por su propia seguridad, estados que tienen recursos y experiencia suficientes como para poder marcar una diferencia decisiva en los países afectados. Si pueden hacer mucho más, entonces, ¿por qué no lo hacen?”.

El brote de Ébola se extiende rápidamente en Monrovia y satura los escasos centros médicos que aceptan pacientes infectados. Gran parte del sistema sanitario de la ciudad ha dejado de funcionar debido al miedo de los propios médicos, enfermeros y pacientes al virus. Muchísima gente se ha quedado sin acceso a la salud, generando una segunda emergencia en la propia emergencia. “Sería impensable que después de un terremoto hubiera tan pocos sitios para que las mujeres pudieran parir a sus hijos o donde los pacientes pudieran ser tratados de urgencia”, dice Lindis Hurum, coordinadora de emergencia de MSF en Monrovia. “Esto no es sólo un brote de Ébola, es una emergencia humanitaria que necesita una respuesta humanitaria a gran escala”.

El número de pacientes que requiere de atención médica en el nuevo centro de Monrovia, abierto el pasado 17 de agosto, aumenta a un ritmo mucho más rápido del que los equipos médicos pueden gestionar, tanto por número de camas como por la propia capacidad del personal. Los pacientes proceden de diferentes distritos. El equipo sanitario ve cada vez más complicado atender a los pacientes recién llegados, cuidar a los admitidos y/o trasladar a los fallecidos al crematorio de forma segura.

“El número de pacientes que vemos no tiene nada que ver con brotes anteriores”, dice Hurum. “Nuestras guías de actuación, por ejemplo, hablan de centros de 20 camas, y ahora mismo estamos expandiendo un centro de más de 120 camas. Esto supone que tenemos que adaptarnos cada día, reclutar y formar a más gente, día y noche. Las prioridades actuales pasan por mantener un centro seguro, separar los casos sospechosos de los probables y confirmados, y ofrecer cuidado médico”. Como otros centros de Ébola, el ELWA3 juega un rol muy importante en frenar el brote, al aislar a los enfermos y evitar más infecciones. Sin embargo, la gran afluencia de pacientes está forzando a MSF a reducir la atención médica. Por ejemplo, por el momento, no es posible administrar tratamientos intravenosos. MSF está preparando una nueva construcción e instalará tres tiendas con capacidad con 40 camas cada una. En la zona remota de Foya, cerca de la frontera con Guinea, la falta de asistencia está agravando la situación de emergencia. Los equipos de MSF trabajan día y noche para contener la epidemia y el centro para pacientes con Ébola acoge actualmente a 67 pacientes.

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