#NoNosResignamos

¡Más madera!.

Dos movimientos recorren el paí­s de punta a punta. El que busca un gobierno del PP, y el que defiende un Gobierno de Progreso. Pase lo que pase en la investidura, el segundo es ya un cauce para el enorme caudal popular que quiere regeneración y poner fin a los recortes.

Tras el 26J solo una alternativa se presentaba como posible, un gobierno del PP en cualquiera de sus formas, bien en solitario, bien en coalición. Las cosas cambiaron con la publicación del manifiesto “Por un Gobierno de Progreso. Por un acuerdo de PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos”, hasta en tres ocasiones en el periódico El País, reuniendo 2146 firmantes entre personalidades, profesionales, políticos, activistas, sindicalistas organizaciones y trabajadores. Ésta ha sido la otra alternativa, la única que se ha barajado como posibilidad real y con apoyo social frente a un gobierno de Mariano Rajoy.

Pero con el golpe dado en el PSOE y la dimisión de Sánchez parece que “las aguas han vuelto a su cauce”, o al menos a algunos les gustaría. Mientras en los medios de comunicación se da por hecho que, de nuevo, ya no existe ninguna alternativa a un gobierno del PP, los hechos dicen lo contrario. Independientemente del resultado final en una próxima investidura.

El sábado 8 de octubre se celebró un acto en el Auditorio de UGT en Madrid bajo el lema “No Nos Resignamos” para exigir un gobierno de progreso que surja de un acuerdo entre PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos.

En el acto intervinieron personalidades como el juez Baltasar Garzón, el portavoz de Izquierda Abierta – los organizadores del acto -, Gaspar Llamazares, la abogada Cristina Almeida, el poeta Luis García Montero, u organizaciones como Recortes Cero, representada por Nuria Suárez. Recortes Cero son los promotores del manifiesto que se publicó en El País y del movimiento que ha generado.

Entre las organizaciones asistentes acudieron también los sindicatos, UGT y CCOO, Izquierda Socialista, Ezkerra Berdeak, Foro 26J, Alternativa Socialista, y un representante de Izquierda Unida, entre otros.

Una semana después del golpe dado en la dirección del PSOE para reconducir la situación hacia un gobierno del PP, una parte de la izquierda se reúne reafirmándose en la exigencia a PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos para se que pongan de acuerdo en formar un gobierno alternativo al PP. Incluso el representante de Izquierda Unida, integrados en Unidos Podemos, planteó en su intervención que “aunque Ciudadanos no es nuestra primera opción, no descartamos ninguna posibilidad”.

Una cuestión de voluntad política

En Podemos se han reducido las tensiones en los últimos días, evitando en el último Consejo Ciudadano el debate sobre la posición a tomar ante la formación de un gobierno presidido por Sánchez. Éste y no otro es el terremoto que ha sacudido a Podemos: el millón y pico de votos perdidos por la gestión hecha de las negociaciones para formar gobierno el 20D.

Ciudadanos, que firmó un acuerdo con el PSOE tras el 20D, pese a su apoyo a la investidura de Rajoy, ya hace cálculos respecto al tiempo que durará la actual legislatura colocándose también en la oposición. Tal y como se hizo público poco después del 26J, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos, votan el 76% de las veces juntos en el Congreso. La formación de un Gobierno de Progreso solo depende de la voluntad política. Algo que también corroboran los últimos acontecimientos.

Recientemente Enric Juliana afirmaba en el artículo “Frankenstein no era inminente”, que Pedro Sánchez tenía ya preparado un documento de tres folios para pactar un gobierno en solitario con el apoyo de Podemos y la abstención de Ciudadanos, antes que tener que apoyarse en los nacionalistas.

Ahora, Javier Fernández, presidente de la gestora, ha descartado reunir a los barones en el Consejo de Política Federal porque no tiene garantías de ganarlo para la abstención. El “No es No” tiene un apoyo mayoritario entre la militancia, que no parece tampoco haberse reducido en la estructura de dirección territorial pese a la dimisión del secretario general. Una cosa es echar a Pedro Sánchez, pero otra muy distinta es apoyar al PP.

En estos momentos solo Javier Fernández ha defendido públicamente la abstención, a parte de Elena Valenciano, segunda de Rubalcaba en su momento y recién elegida vicepresidenta del Eurogrupo.

Mientras, Bruselas sigue llamando al orden. El día 15 de octubre, fecha que Mariano Rajoy presentó en la sesión de investidura fallida como de referencia, España debe presentar los presupuestos actualizados en Bruselas, lo que significa una prórroga de los de 2016 que actualizará el Ejecutivo en funciones. Pese a que De Guindos ha afirmado que espera que los recortes no sean muchos para cumplir con el déficit, el presidente del Eurogrupo se ha apresurado ha asegurar que las expectativas de Madrid no suelen coincidir con las de Bruselas, “y Bruselas no se equivoca”, así que, ha concluido “escudriñen bien sus cuentas”. Habrá más recortes y más agresivos.

Los raíles de una alternativa

Volviendo al acto #NoNosResignamos, dos son las intervenciones que marcaron la naturaleza del acto. La de Gaspar Llamazares y la de Nuria Suárez. Por una parte, el portavoz de Izquierda Abierta llamó a la izquierda a comprender con altura el tipo de alianzas que se han de tejer para “un proyecto de país”. Y lo hizo mencionando las palabras de Cicerón en las cartas a su hermano Marco, cuando habla de que son necesarias alianzas “más allá de los amigos”. Y por otra, la portavoz de Recortes Cero, al mismo tiempo que aseguraba que “la batalla por un Gobierno de Progreso” acaba de comenzar, insistía en que cada vez eran más los que lo apoyaban y muchos más los que faltaba por unir. “El manifiesto es una alternativa al divorcio entre la sociedad y los políticos”

Ambas intervenciones expresan que la brecha abierta por el manifiesto “Por un Gobierno de Progreso” se ha ido agrandando, y que no ha hecho más que iniciar su camino. Si bien al acto convocado por Izquierda Abierta solo acudió una representación de una parte de la izquierda política y sindical, el manifiesto promovido por Recortes Cero cuenta entre sus firmantes con multitud de representantes de la sociedad civil, desde el centro a la extrema izquierda, del ámbito social, profesional, político y sindical.

Un parte de la sociedad ha decidido tomar como guía, mediante un manifiesto (un bando a la población), la exigencia de un acuerdo entre las tres fuerzas que por dos veces han recibido el voto del cambio, desde muy diferentes sensibilidades políticas e ideológicas. Que esta decisión haya recibido como respuesta de una parte de la izquierda, la celebración de un acto de apoyo de estas características, significa que ese divorcio que existe entre la sociedad y los políticos del que habla Juan José Millás, también firmante del manifiesto, tiene una alternativa en el manifiesto. Un tren con una dirección clara.

Incluso, como todo apunta, aunque salga investido Rajoy, hay raíles puestos en otra dirección, también pese a las posiciones adoptadas por las direcciones de Unidos Podemos y Ciudadanos, o los golpes en el PSOE. Raíles por los que, como hemos podido comprobar desde el 20D, pueden circular PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos si escuchan a sus votantes. Todo depende del lugar que se quiera ocupar y la posición que se adopte ante el proyecto que los principales centros de poder tienen para nuestro país, y que el presidente Obama escenificó en cuestión de 10 minutos, ninguneando a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera, en su visita a España.

Hay tren. Hay raíles. ¡Más madera!

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