El gobierno desclasifica cientos de documentos sobre el 23F

Luz y taquígrafos sobre el 23F. Una buena noticia

Que se desclasifiquen todos los documentos del Golpe de Estado del 81 es una excelente noticia que todos los demócratas debemos celebrar. Pero llama la atención que sobre el 23F y la Transición en general haya un protagonista que el "relato oficial" casi siempre hace desaparecer: el papel de EEUU

Hoy el BOE publica la orden de la desclasificación de los documentos del 23-F. Se hace pública toda la documentación clasificada que el Gobierno ha encontrado hasta ahora sobre el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

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¿Cuántos documentos son y de dónde proceden?

Son 153 unidades documentales procedentes de los archivos de los ministerios de Defensa, Interior y Asuntos Exteriores (Unión Europea y Cooperación).

Casi todos son documentos escritos. Incluyen informes (entre ellos del CESID, como el llamado “Informe Jáudenes”), transcripciones de conversaciones entre los implicados y otros documentos administrativos o de inteligencia. Hay algunas imágenes (fotos inéditas relacionadas con preparativos, planos del Congreso, etc.) pero no hay grabaciones audiovisuales ni sonoras.

El Gobierno ha confirmado explícitamente que no incluyen cintas de audio, vídeos ni escuchas telefónicas interceptadas. Tampoco está incluido el sumario completo del juicio a los golpistas (el que tiene más de 13.000 folios) porque ese documento no estaba clasificado como secreto de Estado y está custodiado por el Tribunal Supremo.

Los documentos acaban de ser desclasificados, y ahora van a ser sometidos a un intenso escrutinio por parte de periodistas e historiadores. Especialmente se van a investigar las transcripciones de conversaciones clave entre los golpistas (Tejero, Armada, Milans del Bosch, García Carrés…) durante las horas del golpe y en los días previos.

Y también va a ser sometida a revisión la “Operación Armada” y el papel que en tuvo del Rey Juan Carlos I en el 23F. ¿cuánto conocía el monarca del golpe que se preparaba?

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Una excelente oportunidad para indagar la verdad

Que se desclasifiquen todos estos documentos secretos y que historiadores y periodistas se pueda arrojar luz sobre ellos, para ayudar a esclarecer y comprender mejor este episodio clave de la Transición es una excelente noticia que todos los demócratas debemos celebrar.

Pero sobre el 23F ya se ha investigado y escrito mucho, muchísimo. Algunos de los mejores periodistas de investigación o historiadores han dedicado varios libros a indagar en el Golpe, y a conocer la trama que condujo a él, o a entender los prolegómenos que implican no sólo a Tejero o Armada, sino al Rey, a Suárez, a los servicios secretos.

Muchos de esos periodistas e investigadores se han topado en el 23F, y en otros muchos episodios de la Transición, con un protagonista tan ubicuo como de tapado. Se trata de los EEUU, de la superpotencia norteamericana.

No se puede entender la Transición Española, ni tampoco el 23F, sin partir del papel decisivo de EEUU pilotando ese proceso de cambio de régimen, tratando de que discurriera de acuerdo a sus intereses, planes y proyectos dentro del contexto de la Guerra Fria y del enfrentamiento con la otra superpotencia.

En los años 70, EEUU necesitaba fortalecer lo que ellos llamaban en aquellos momentos el «vientre blando de Europa»: una serie de países con regímenes fascistas o dictatoriales -Grecia, Portugal, España- crecientemente contestados por la agitación y la movilización masas, que eran vulnerables a la intervención soviética. Había que pilotar una «voladura controlada», un «cambio de régimen» de fascismo a democracia burguesa, para fortalecer el dominio norteamericano sobre Europa occidental, justamente el centro neurálgico de la disputa de las dos superpotencias.

Periodistas como Pilar Urbano o Alfredo Grimaldos han acumulado una gran cantidad de pruebas sobre el papel de los servicios secretos norteamericanos, en intima unión con unos servicios secretos españoles completamente intervenidos por EEUU, en los principales acontecimientos de la Transición, incluido el Golpe del 23F.

Sí, se puede y se debe indagar en los detalles de los preparativos del golpe, y qué grado de conocimiento tuvo sobre ellos -en especial la “Operación Armada”- un Rey Juan Carlos que siempre se nos ha presentado como un “garante de la democracia”.

Pero tan o más importante que eso es sacar a la luz el papel decisivo que tuvo en aquellos días, y durante toda la Transición española, el hegemonismo norteamericano, cuyos intereses -primero en el cambio de régimen, y luego en que España fijara “fecha y hora” para entrar en la OTAN- no pueden ser ignorados.

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