Los papeles de Panamá

Los objetivos ocultos

Las consecuencias polí­ticas de los “papeles de Panamá” se extienden como un reguero de pólvora. Todo indica que no estamos ante una filtración más, sobre sociedades “offshore” en paraí­sos fiscales, sino ante una divulgación selectiva y “cocinada” con objetivos polí­ticos y económicos. ¿Quién y qué intereses hay detrás de esta difusión selectiva de dimensiones globales que afecta a casi todos los paí­ses excepto a Estados Unidos?

No han pasado ni veinte días desde el estallido del escándalo y ya han dimitido el primer ministro de Islandia, el ministro de Industria, J.M. Soria, en España, y otros, como el primer ministro británico, David Cameron, están en la cuerda floja.

Desde el primer momento los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y China, Xi Jinping, los presidentes de Venezuela, Artgentina o Ucrania, los primeros ministros de Reino Unido, Islandia o Pakistán y decenas de altos cargos políticos ocupan un lugar central en los medios de todo el mundo, entre un enjambre de empresarios, celebridades de la cultura y el deporte o criminales con cuentas oscuras en paraísos fiscales.

Servicios de inteligencia habrían intervenido en “cocinar” los papeles para que las revelaciones selectivas afecten a gobiernos de países enfrentados con los intereses norteamericanos

Los “papeles de Panamá” están basados en la filtración de los documentos del bufete panameño, Mossack Fonseca y destapan toda una red global de evasores fiscales y ocultación de fortunas y protección de capitales a través de cuentas opacas en paraísos fiscales. Esto no es “nada nuevo bajo el sol”.

Lo que sí sorprende es que en los más de 11,5 millones de documentos de 200.000 sociedades oscuras filtradas no haya ni una sola referencia a nadie vinculado con Estados Unidos, con las grandes corporaciones norteamericanas financieras, tecnológicas o industriales ni con su clase política. Tampoco, al menos hasta ahora, de los alemanes.

¿Quién está detrás de los “papeles de Panamá?

Cada vez son más los medios de comunicación que se hacen esta pregunta.

Así el diario La Vanguardia nada sospechoso de “izquierdismo antiyanqui”, y reconocido por sus artículos y análisis sobre la situación internacional publicaba, el pasado 10 de abril, un artículo firmado por Felix Flores, en el que se preguntaba “¿Qué hay detrás de los papeles de Panamá?”. Para responderse que: “Fundaciones de EE.UU. financian una investigación orientada a Rusia y China”. Y en el mismo artículo se hacía eco de las denuncias de “WikiLeak de que “no se publiquen los documentos” íntegramente sino una selección “administrada a conveniencia”.

Según la versión de los “investigadores”, los documentos fueron filtrados por un informante anónimo al periódico alemán Süddeustche Zeitung y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación ha sido el encargado de investigarla y transmitir la información a los medios para difundirla.

Una información que habría sido “cocinada” con participación de los servicios de inteligencia norteamericanos para que las revelaciones selectivas afecten a gobiernos de países opuestos o molestos para los intereses geopolíticos o económicos de EEUU, o a los políticos que no se doblegan a las exigencias de Washington.

Los casos del presidente ruso y chino son un claro ejemplo. Putin no aparece directamente implicado en ninguna sociedad, pero ocupa el centro de las portadas vinculado a familiares o amigos personales, como el director de orquesta Sergei Roldugin. Lo mismo ocurre con el presidente chino Xi Jinping, vinculado a través de su cuñado y otras cuatro personalidades chinas. Y otro tanto con Venezuela y el expresidente Hugo Chávez, o con Brasil y la operación “Lava Jato” de blanqueo de dinero para atacar a Lula.

Los hechos ponen de manifiesto que no estamos ante un caso de de filtración más, sino ante una operación de intervención a gran escala de los servicios de inteligencia norteamericanos con objetivos políticos y también económicos. ¿Si son capaces de espiar a los gobiernos extranjeros, incluidos su virreina en Europa, la canciller Ángela Merkel, cómo no van a hacer este tipo de operaciones?.

La información suministrada por el espionaje es un instrumento más al servicio de la intervención del hegemonismo norteamericano en todo el planeta.La “nueva Suiza”No sólo políticos, también hay intereses ocultos en el terreno económico por parte de EEUU: atraer gran parte del capital oculto en los paraísos fiscales a su propio territorio.

Según expertos financieros mundiales, en los paraísos fiscales se ocultan entre 30 y 40 billones de dólares. Demasiado para no despertar el interés por estos capitales de un Imperio cada vez más necesitado de recursos para pagar los costes su hegemonía mundial.

En los últimos años Washington ha logrado romper el secreto bancario y fiscal de Suiza, obligando a las autoridades políticas y bancarias suizas a informar a las autoridades norteamericanas de las cuentas de sus ciudadanos.

Sin embargo no ha firmado los acuerdos sobre intercambio de información de cuentas financieras impulsado por la OCDE y firmado en octubre de 2014 por más de 50 países, entre ellos España, y se está convirtiendo en el mayor paraíso fiscal del planeta. En territorio norteamericano está vigente un secreto bancario ilimitado y los Estados de Nevada, Dakota del Sur, Wyoming y Delaware son “paraísos fiscales absolutos”.

Según el director de Rothschild & Co, el buque insignia del grupo de banqueros Rothschild: “EEUU es la mejor opción”, aconsejando a los grandes capitales a “trasladar sus fortunas a Estados Unidos”.

Este es el objetivo económico que estaría detrás de las filtraciones selectivas de los “papeles de Panamá”, dar un gran impulso para redirigir billones de dólares de las zonas “offshore” fiscales hacia Estados Unidos.

¿Quién es el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación?El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) es una sociedad domiciliada en Washington, creada por el “Centro para la Integridad Pública”, financiado por la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) directamente relacionada con la actividad de los servicios de inteligencia norteamericnaos y la financiación exterior de actividades no militares.

Entre los donantes de la USAID hay toda una serie de fundaciones como: la Fundación Ford, Fundación Rockefeller, Fundación Carnegie, Fundación Kellogg y Goldman-Sonnefeldt –de Goldmann Sachs- y la Open Society, la fundación del especulador financiero George Soros. Todas ellas conectadas con los servicios de inteligencia a los que habitualemnte sirven de pantalla. Y con la que han colaborado en numerosas acciones de desestabilización de países, como la Fundación Ford en el sangriento golpe de Estado en Chile, o la Open Society de Soros en Ucrania y la Europa del Este.

A la vista de quiénes están detrás del “consorcio de investigadores” la pregunta de por qué no hay nombres estadounidenses en los “Papeles de Panamá” se responde sola.

Bancos, cuentas “offshore” y paraísos fiscales

¿Qué son las sociedades “offshore”? La primera característica de estas sociedades opacas, es que están constituidas y registradas en un país diferente del que operan.

Aunque su constitución por sí misma no es ilegal, sus actividades ilegales (ocultar patrimonio, dinero procedente de actividades ilícitas o para ocultar dinero a las autoridades fiscales del país de origen donde se realiza la actividad) son las más habituales.

En su “modus operandi” ilegal la sociedad “offshore” actúa como una sociedad pantalla ocultando a los verdaderos titulares y colocando al frente de ellas a testaferros y falsos empleados.

Los “paraísos fiscales” forman parte del desarrollo del capitalismo monopolista de Estado. Están al servicio del capital financiero que hace en esos paraísos fiscales lo que no puede hacer “legalmente” en sus países de origen.

Los grandes bancos son los principales impulsores de la creación de sociedades opacas para ayudar a los ricos a esconder su dinero y sus impuestos. Bancos como el suizo HSBC, el británico UBS o Société Générale ( en España Santander, BBVA y Sabadell) registraron casi 15.600 sociedades pantalla en Panamá y otros paraísos fiscales para esconder y gestionar los activos oscuros de sus clientes más ricos.

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