EEUU culmina con éxito la misión Artemis II que sobrevoló la cara oculta de la Luna

Los motivos de EEUU para volver a la Luna

Washington se estaba quedando rezagado en este aspecto de la carrera espacial... ni más ni menos que con China, su principal oponente estratégico. Esta es la razón fundamental de que la NASA haya concentrado sus recursos y su presupuesto en volver a la Luna, 53 años después de su última misión tripulada

Tras 53 años sin llevar astronautas a nuestro satélite, EEUU ha vuelto a enviar exitosamente una misión tripulada a la Luna. Un costosísimo desembolso -de más de 100.000 millones- que contrasta con los hachazos presupuestarios de otros programas científicos, incluidos otros de la propia NASA.

¿Por qué Artemis? ¿Por qué ahora? ¿Cuáles son los motivos de EEUU para volver a la Luna?

La NASA ha culminado con éxito su vuelta a la Luna. La misión Artemis II ha vuelto a casa llevando a una tripulación de cuatro astronautas más lejos de La Tierra que ningún otro ser humano en la historia de la humanidad, sobrevolando la cara oculta de nuestro satélite a 406.771 Km de distancia, y recabando datos científicos de enorme valor.

Además del sobrevuelo lunar exitoso, la NASA ha podido realizar un examen visual e instrumental de la cara oculta de la Luna, así como importantes estudios de salud sobre los astronautas -sueño, estrés, rendimiento cognitivo, sistema inmune y efectos de la radiación en el espacio profundo- y de los sistemas vitales, fundamentales para futuras misiones, así como de reentrada y amerizaje.

Es el resultado de un enorme esfuerzo científico, tecnológico y presupuestario, de más de 100.000 millones de dólares, que contrasta con los fuertes recortes que han sufrido otras muchas partidas en EEUU, incluidos programas científicos y de la propia NASA.

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Vuelta a la Luna ¿por qué?

Con esta misión, EEUU vuelve a mandar humanos a la Luna. La última misión tripulada de la NASA a la Luna fue la Apolo 17, en 1972, y también fue la última vez que unos astronautas pisaron la superficie lunar. Durante más de 53 años ningún ser humano ha vuelto al satélite, centrándose las misiones de la Agencia Espacial en otros objetivos, como los telescopios espaciales, la Estación Espacial o la exploración de Marte.

Sin embargo, otras naciones y otras agencias espaciales sí han visitado la Luna con sus misiones no tripuladas. La más célebre es la misión china del Chang’e-4 en 2018, el primer aterrizaje exitoso en la cara oculta de la Luna, portando un rover operativo (Yutu-2) que recogió muestras, que retornaron a la Tierra gracias a la misión Chang’e-6 en 2024. La India (Chandrayaan-3 en 2023) también logró posar un artefacto cerca del polo sur lunar. También Japón y Corea del Sur dirigieron misiones exitosas, no así las de Israel o Rusia, que se estrellaron.

Más allá de los logros científico-técnicos de Artemis II, emerge así una de las verdaderas razones de la vuelta de EEUU a la Luna. Washington se estaba quedando rezagado en este aspecto de la carrera espacial… ni más ni menos que con China, su principal oponente estratégico. Pekín lleva 20 años (desde 2006), lanzando misiones espaciales a la Luna y ha anunciado que pretende enviar astronautas al satélite antes de 2030 y establecer en la próxima década una base permanente en cooperación con Rusia, para que misiones tripuladas comiencen a sentar las bases de una actividad minera en la Luna.

Nuestro satélite alberga materiales que también se encuentran en la Tierra, pero tiene otros que aquí no están disponibles, especialmente el helio-3 (³He), que apenas llega a nuestro planeta por la barrera de la atmósfera y el campo magnético, pero que sí llega a la superficie lunar y se encuentra en concentraciones útiles en el regolito (el “polvo” lunar).

Con este isótopo del Helio -ahora mismo de precio astronómico- se podría realizar -cuando se domine este proceso- una Fusión nuclear limpia, sin nada de residuos radiactivos de larga vida y alta eficiencia. Podría generar energía para toda la humanidad durante siglos, además de otras aplicaciones de alta tecnología. Además se sospecha que la Luna podría contener enormes recursos de «tierras raras» para usos en electrónica.

Ganar una nueva carrera espacial con China. Este es -de manera poco disimulada- la razón que mueve a la NASA, que considera a la Agencia Espacial China (CNSA) en su aceleración de su apuesta lunar con el programa Artemis.

«No solo plantaremos nuestra bandera y dejaremos nuestra huella; estableceremos una base para una eventual misión a Marte», dijo recientemente Donald Trump. “Vamos a hacer todo lo necesario para volver a la Luna, y no dejar que nadie más se apodere de ella nunca más”, declaró también el multimillonario Jared Isaacman, el administrador de la NASA colocado por el presidente norteamericano.

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