Son un grave peligro, pero atacan para recuperar el terreno perdido

Los límites de EEUU

La corriente principal en el mundo es la de condenar la agresión de EEUU e Israel y exigir el fin de la guerra. Algo que en nuestro país es un clamor. Un 79,5% de los españoles consideraba que Trump es “un peligro para la paz mundial”.

Hay quien defiende que el belicismo de Netanyahu ha arrastrado a Trump en el ataque contra Irán. La realidad es otra muy diferente. Las razones del ataque contra Irán hay que buscarlas, no en la presión de Israel ni en los impulsos personales de Trump, sino en los imperativos estratégicos de la superpotencia. El primero de ellos es recuperar el terreno perdido… y paralizar a toda costa el ascenso de China.

EEUU ha atacado primero Venezuela y ahora Irán. Son un grave peligro. Pero se revuelven furiosos porque van perdiendo.

El fracaso en Irak, país que no pudo controlar y del que tuvo que retirarse, provocó un retroceso de la influencia norteamericana en Oriente Medio. Mientras avanzaba la de Irán… y crecía la influencia de China.

Atacar a Irán es golpear a China. El 80% del petróleo iraní se dirige al gigante oriental. Y Pekín no lo paga en dólares.

Y no debemos olvidar que Irán es miembro de los BRICS. Washington agrede directamente, por primera vez, a la plataforma en ascenso que impulsa una alternativa a su hegemonía.

¿Qué objetivos persigue EEUU con estos ataques? Imponer un reordenamiento regional en Oriente Medio que debilite a Irán, el jugador activo que EEUU no controla, fortalezca a Israel, su gendarme local, y dé un nuevo impulso a los acuerdos de más países árabes con Tel Aviv.

No sabemos hasta dónde está dispuesto a llegar EEUU. Una opción es obligar a Irán a aceptar condiciones que acaben con su influencia regional. Otra es apostar por un cambio de régimen.

En ambos casos la superpotencia se enfrenta a serios límites.

Todo indica que no hay una “Delcy Rodríguez” iraní, un sector del régimen que acepte las condiciones impuestas por Washington.

Y, sobre todo, el “fantasma de Irak” se le vuelve a aparecer a EEUU. El fracaso en Irak abrió la etapa del ocaso imperial de la superpotencia. No repetirlo es un mandato para Washington. Por eso no puede realizar una ofensiva terrestre. El Pentágono sí recuerda Irak, y advierte de los peligros de “una guerra larga”. Y el secretario de Defensa de Trump afirma que “esta no es una guerra para cambiar el régimen. No será interminable como la de Irak”.

El “fantasma de Irak” también atenaza a los más firmes apoyos de EEUU. Reino Unido ha dado facilidades a EEUU, pero no ha participado en los ataques. El primer ministro británico lo justificaba así: “Todos recordamos los errores de Irak y hemos aprendido esas lecciones. No participamos en los ataques iniciales contra Irán y no nos sumaremos a ninguna acción ofensiva ahora”.

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La corriente principal en el mundo defiende la paz frente a EEUU

Una mayoría contra Trump en todo el planeta…

En el Tercer Mundo, la corriente principal es la de condenar la agresión o reclamar el fin de la guerra para poder encontrar una solución diplomática.

China ha condenado tajantemente la agresión de EEUU e Israel, llamando a la comunidad internacional a “unirse más estrechamente, defender la justicia y el Estado de derecho y practicar el multilateralismo

China ha condenado tajantemente la agresión de EEUU e Israel, llamando a la comunidad internacional a “unirse más estrechamente, defender la justicia y el Estado de derecho y practicar el multilateralismo para eliminar por completo el terreno de la política de poder”. Y advirtiendo a Washington que “la ley de la selva no tiene futuro y el hegemonismo es impopular”.

Ningún país de los BRICS+ ha respaldado el ataque. China, Rusia, Brasil e Irán lo han condenado. El resto exige una desescalada y respetar la legalidad internacional.

En Hispanoamérica, todos los gobiernos progresistas se han posicionado contra la agresión. Empezando por los dos gigantes, Brasil y México.

Y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condena los ataques de EEUU e Israel y la represalia de Irán, afirmando que ambas cosas “socavan la paz y seguridad internacionales”.

Organizaciones progresistas de Irán, que sufren la represión del régimen teocrático, han condenado la agresión de EEUU e Israel. La Asociación Iraní pro Derechos Humanos España lo considera “una violación del derecho internacional contra un país soberano y un atentado contra los derechos humanos”. Y el Partido de la Izquierda de Irán ha rechazado “los ataques de EEUU y del régimen mataniños de Israel”, afirmando que “el cambio de régimen solo puede ser obra del pueblo iraní”.

El rechazo a esta agresión también existe en EEUU. Según Reuters, solo el 27% de los estadounidenses aprueban los ataques. Y la CNN afirma que el 59% están en contra. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, condena lo que define como una “guerra de agresión ilegal”.

El rechazo a esta agresión también es mayoritario en EEUU.

De esta corriente mundial que defiende la paz también participan los pueblos europeos. Bélgica pide respeto al derecho internacional. Noruega condena los ataques. Incluso países que han colaborado con EEUU se distancian de Washington. Reino Unido y la UE ya reclaman una “desescalada”. Canadá califica el ataque de EEUU e Israel como “ilegal según el derecho internacional”. París permitirá a aviones “de apoyo” de EEUU usar sus bases pero veta a los cazas y su uso en los ataques a Irán. Hasta la ultraderechista Meloni, presidenta italiana, afirma que “ni estamos en guerra ni queremos participar en ella”, y plantea que “el uso de las bases militares italianas será el mismo que el de las españolas y de Sánchez”.

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La posición del gobierno enfrentándose a Trump coincide con la de la mayoría social

Y también en España

La encuesta de 40dB para El País refleja cuál es la posición de los españoles. El 68% condena los ataques de EEUU e Israel, y solo un 23% los apoya. El rechazo es abrumador en la izquierda, pero también mayoritario en la derecha: solo el 36% de los votantes del PP comulgan con la guerra. Una mayoría respalda las decisiones del gobierno, incluyendo la de vetar a EEUU el uso de las bases en España.

Un 79,5% de los españoles consideraba que Trump es “un peligro para la paz mundial”.

Y cuando se pregunta por Trump o Netanyahu, el resultado es abrumador. Solo el 12,7% avala la política de Trump. También los votantes de la derecha son antiTrump. Solo apoyan al inquilino de la Casa Banca el 19% de los del PP y el 31% de los de Vox.

Lo mismo sucede con Netanyahu. Solo le apoya el 11% de los españoles.

El conjunto de las fuerzas de la izquierda han condenado el ataque de EEUU e Israel. Desde Sumar o IU, presentes en el gobierno, a Podemos, los sindicatos, encabezados por CCOO y UGT…

El Rey ha advertido del “claro riesgo de escalada regional”, llamando a “la máxima moderación en el uso de la fuerza, y la búsqueda de una salida diplomática”. Y la Conferencia Episcopal ha condenado un ataque del que “duda de su legalidad”, y llama a Europa a “no optar por la opción del rearme”.

Es imprescindible unir a todos los que rechazan la barbarie a la que nos arroja Trump, desde la extrema izquierda a la Conferencia Episcopal. Para parar la guerra, defender el derecho internacional y lograr una paz justa en Oriente Medio, que también exige acabar con el genocidio en Gaza.

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