Los brotes verdes se secan

El servicio de estudios del BBVA acaba de publicar un informe en el que sostiene que «en el mes de septiembre, tanto la caí­da de la afiliación como el aumento del paro han resultado mayores de lo previsto y, en términos corregidos de estacionalidad, las cifras son peores que las del mes de agosto». Añaden los economistas del BBVA que «la debilidad que el mercado de trabajo ha mostrado en el mes de septiembre arroja más incertidumbre sobre la evolución del mercado laboral en la parte final de 2009, una vez que los proyectos contemplados en el Fondo de Inversión Local vayan finalizando».

EXPANSIÓN.- El modelo de las Administraciones regionales, lejos de traer consigo una mejora de la eficiencia, ha suuesto un enmarañamiento de la burocracia, la duplicación de funciones y una hipertrofia de las plantillas públicas, consolidando una factura multimillonaria para el contribuyente de la que es muy difícil dar marcha atrás. Los intereses políticos de las autonomías y la creación superflua de puestos de trabajos para intentar embozar –infructuosamente– el paro no pueden regir el diseño de la Función Pública, cuya necesaria racionalización debe acometerse desde criterios de eficiencia y productividad, adecuando su tamaño a las necesidades de la sociedad. Opinión. El Confidencial Los brotes verdes se secan: los últimos datos de coyuntura reflejan un frenazo C. S. Frenazo en la lenta recuperación de la economía española. Los últimos datos de coyuntura reflejan un debilitamiento inquietante de algunos indicadores macroeconómicos que en los últimos meses habían dado muestras de franca mejoría. La recaída se produce tanto desde el punto de vista de las expectativas de los agentes económicos (indicadores adelantados) como de actividad, fundamentalmente en lo relacionado con el consumo. Pero también en el empleo. En septiembre, por ejemplo, el consumo de energía eléctrica -una variable importante para conocer la coyuntura económica desde la óptica de la demanda- cayó un 2,8% en términos anuales una vez corregida la tasa de efectos de calendario. La cifra contrasta con el -0,5% registrado en agosto, lo que da idea del empeoramiento. Igualmente, el consumo de gasolina en agosto (último mes disponible) retrocede un 4,4%, por encima del -1,4% registrado en el mes anterior. La entrada de turistas, de la misma manera, está cayendo un 8,1%, cuando en julio el descenso era del -6,1%. Y, por último, las exportaciones disminuyeron en julio un 15,8%, cuando un mes antes las ventas al exterior (en valor de las operaciones) retrocedían a un ritmo claramente inferior, del -10,1%. Lo más relevante, sin embargo, es el peor comportamiento de los indicadores adelantados, que muestran un retroceso en las expectativas de los agentes económicos sobre el futuro de la actividad. Así, por ejemplo, el Índice de Sentimiento Económico (ISE) se situó en septiembre en 80,7 puntos, cuando un mes antes había alcanzado los 81,9 puntos. Se pone fin de esta manera a seis meses consecutivos de recuperación constante. Igualmente, el Indicador de Confianza en la Industria (ICI) refleja 28,4 puntos negativos, peor registro que el -27,3 alcanzado en el mes anterior. En esta misma línea, el Indicador de Confianza del Consumidor -datos de la Comisión Europea- muestra una caída de 22,4 puntos en septiembre, por encima de los -19,9 puntos que se registraron en agosto. Mientras que el indicador PMI de la industria manufacturera para España cayó cerca de un punto y medio, hasta situarse en un nivel 45,8, tres puntos y medio por debajo de la eurozona (49,3 puntos). Otros indicadores, por el contrario, reflejan que lo peor ya ha pasado, si bien todavía se registran datos negativos, aunque en menor cuantía. Así, por ejemplo, tanto las ventas de las grandes empresas como el consumo de cemento se han corregido algo, aunque no de forma suficiente para salir de los datos negativos. En el primer caso, el retroceso es del 9,9%, inferior al -15,7% que se registraba en julio. En el caso del cemento –variable central para analizar la coyuntura del sector de la construcción- el descenso en agosto se situó en el -21,2%, inferior en cualquier caso al -32,3% que se registraba en el mes anterior. Esta mejora relativa no significa, desde luego, que la recuperación esté cerca. El Indicador Adelantado de Actividad de Construcción que realiza Seopan -la patronal del sector- refleja que “el mínimo cíclico se situará en el III trimestre de este año (-23,6%)”, A partir de ahí, la situación mejorará, pero Seopan advierte que “ello no impedirá mantener un fuerte recorte de la actividad en la segunda parte del año actual”. Es decir, que la construcción continuará sin estar en condiciones de absorber parte de la mano de obra que ha perdido el sector en los dos últimos años. Y hay que tener en cuenta que el empleo -que es un indicador retrasado- es la variable determinante del consumo privado. Y los últimos datos no invitan, precisamente, al optimismo. El servicio de estudios del BBVA acaba de publicar un infome en el que sostiene que "en el mes de septiembre, tanto la caída de la afiliación como el aumento del paro han resultado mayores de lo previsto y, en términos corregidos de estacionalidad, las cifras son peores que las del mes de agosto". Añaden los economistas del BBVA que "la debilidad que el mercado de trabajo ha mostrado en el mes de septiembre arroja más incertidumbre sobre la evolución del mercado laboral en la parte final de 2009, una vez que los proyectos contemplados en el Fondo de Inversión Local vayan finalizando". El banco, sin embargo, no espera grandes aumentos del desempleo debido al frenazo que va sufrir la población activa: menos personas se incorporarán al mercado de trabajo ante las escasas probabilidades que tienen de encontrar un empleo. EL CONFIDENCIAL. 6-10-2009 Editorial. Expansión La burbuja de los empleados públicos Los Presupuestos para 2010 han vuelto a poner en la palestra una controversia que se reedita cada año: el elevado coste y sobredimensionamiento laboral de las Administraciones Públicas. Mientras el Gobierno pregona austeridad y sus miembros escenifican la congelación salarial por segundo año consecutivo, el sueldo de los funcionarios crecerá un 0,3% el año próximo, mientras que los gastos de personal en la Administración Central aumentarán, en conjunto, un 2,7%, y los de su alta dirección un 6,7%. Estas cifras chirrían frente a la oscura realidad de la economía y sus desalentadoras perspectivas para 2010, año en el que España continuará en recesión. Pero aún más relevante que la subida salarial, cuestionada también por el Banco de España, es el gradual incremento de la nómina de empleados públicos, que en junio superó la cifra de tres millones, 109.000 más que un año antes. Un aumento inexplicable a la luz de los acontecimientos y que resulta especialmente lacerante si se considera que, en ese periodo, el paro creció en 1,75 millones de personas. ¿Cómo es posible que en una economía como la española uno de cada cinco empleados cobre su nómina del Estado central, las autonomías o los ayuntamientos? La verdadera esencia del problema no es que esos trabajadores tengan salarios elevados o vean ligeramente incrementada su retribución en un entorno recesivo, sino su desmesurado y creciente volumen, que ha conllevado un fuerte aumento de las obligaciones de gasto. El modelo de las Administraciones regionales, lejos de traer consigo una mejora de la eficiencia, ha supuesto un enmarañamiento de la burocracia, la duplicación de funciones y una hipertrofia de las plantillas públicas, consolidando una factura multimillonaria para el contribuyente de la que es muy difícil dar marcha atrás. Los intereses políticos de las autonomías y la creación superflua de puestos de trabajos para intentar embozar –infructuosamente– el paro no pueden regir el diseño de la Función Pública, cuya necesaria racionalización debe acometerse desde criterios de eficiencia y productividad, adecuando su tamaño a las necesidades de la sociedad, como, por ejemplo, hará Francia, que reducirá su cuerpo de funcionarios en más de 33.000 efectivos. Ignorar la conveniencia de esa reforma es seguir nutriendo un problema que, en España, alcanza ya dimensiones colosales y que, en momentos de crisis como el actual, se convierte en una pesada rémora para la economía y en una amenaza muy real para la ecuanimidad fiscal. EXPANSIÓN. 5-10-2009

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