í‰xito de la huelga de estudiantes

Lomce, el primer pulso

El pasado 26 de octubre, como colofón a una exitosa jornada de huelga en la enseñanza, cientos de miles de estudiantes, profesores y padres de alumnos salieron a las calles contra la LOMCE -la ‘Ley Wert’- y sobretodo contra las ‘reválidas’, las evaluaciones finales al final de la ESO y el Bachillerato que prevee la ley.

El paro, convocado por la Confederación de Asociaciones de Padres Ceapa y el Sindicato de Estudiantes, fue apoyado por un amplio abanico de fuerzas: la Federación de Asociaciones de Estudiantes Progresistas (Faest), los sindicatos del sector CCOO, UGT y STES, y otras organizaciones de la Plataforma Estatal por la Escuela Pública como Estudiantes en Movimiento. También por PSOE, Podemos e IU. El ministerio cifró el seguimiento del paro en un 30-40%, pero los convocantes aseguran que rozó el 90% en los alumnos y el 60% en los docentes. Lo que no se puede discutir es que las movilizaciones, convocadas en 40 capitales de toda España, fueron multitudinarias.

La protesta, aunque dirigida a la «Derogación de la Lomce» y la «Reversión de los recortes» por parte Sindicato de Estudiantes, estaba especialmente enfocada contra su punto más polémico: las revalidas. La LOMCE prevé unos exámenes externos para los alumnos de 4º de ESO (15 y 16 años) y 2º de Bachillerato (17 y 18) que los estudiantes debían aprobar necesariamente a partir de 2018. La primera reválida prevé contenidos de 3º y 4º ESO y los alumnos que lo superen no podrán acceder al Bachillerato, pero tampoco obtendrían el título de ESO, aunque haya ido aprobando cursos y asignatras. Los alumnos saldrían al mercado laboral sin titulación, o serían obligados a ir a la FP básica. Lo mismo la segunda reválida, con contenidos de todo el Bachillerato. Si no se aprueba, no se puede acceder a la Universidad y se sale al mercado laboral sólo con el título de la ESO. De nada habrán servido las 360 pruebas evaluatorias trimestrales -como media- que ha tenido que hacer un estudiante para llegar hasta ahí. Muerte súbita (académica) en un examen.

Un sistema de reválidas “segregador, excluyente y competitivo” que tiene por finalidad “expulsar a cientos de miles de jóvenes del sistema educativo sin cualificación, de forma prematura, condenándolos a unas condiciones de completa precariedad en el sistema laboral”, argumenta Enrique Javier Díez Gutiérrez, de la Universidad de León. Una remesa contínua de mano de obra barata.

El rechazo a la Lomce es cada vez más fuerte, y se ha concentrado contra las revalidas. La respuesta popular ha sido tan contundente que el ejecutar de Rajoy, al que le ha cosatado un año poder gobernar por el avance de un viento popular contra los recortes, ha tenido que retroceder. Dejan “sin efecto académico” las reválidas. Mantienen las pruebas “a modo de diagnóstico”, pero no tendrán ese efecto de criba.

En el primer pulso de esta legislatura, el movimiento popular ha doblado el brazo del PP. A por la próxima batalla.

Un comentario sobre “Lomce, el primer pulso”

  • Eso no es así­. Ya estaban sin efecto academico para este año. La coletilla, y es lo que queremos combatir de cara a la huelga del 24 N, es «hasta que haya un pacto educativo». Y con Ciudadanos van a presentar una propuesta para el 30 de noviembre.

    Hay mucho que batallar aún.

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