Siempre hay una nueva línea roja que Israel parece dispuesto a cruzar en su voluntad descarada -gracias a la total impunidad que le da el ser el gendarme de EEUU en Oriente Medio- por pisotear los derechos humano y el derecho internacional.
Después de que Israel se haya atrevido a abordar la nueva expedición de la Global Sumud Flotilla en aguas internacionales -ni más ni menos que frente a las costas de Creta (Grecia) y a más de 600 millas naúticas de sus aguas territoriales- el gobierno de Netanyahu ha decidido dar una «lección ejemplarizante» sobre dos de sus más destacados activistas, justamente de dos países -España y Brasil- que más contundentemente han denunciado el genocidio en Gaza. Se trata del ciudadano español de origen palestino Saif Abukeshek y el brasileño Thiago Ávila, que fueron separados del resto de los integrantes de la Flotilla.
Ambos han sido encarcelados en la oscura prisión israelí de Shikma, conocida por sus duras condiciones, interrogados y acusados de «pertenencia o apoyo a organización terrorista».
Desde estas páginas nos unimos al clamor internacional que exige la inmediata puesta en libertad de Saif y Thiago.
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Ya no abre telediarios, ya no ocupa el centro de las portadas, pero la población civil de Gaza sigue sobreviviendo entre la hambruna, los escombros y los ocasionales ataques israelíes. Eclipsada por la escalada de guerra en Oriente Medio, por la tensión en Ormuz o por los bombardeos de Líbano, la situación en la Franja sigue siendo la de una acuciante emergencia humanitaria.

Impulsada por la solidaridad, una nueva expedición humanitaria de la Global Sumud Flotilla partió de Barcelona a mediados de abril: medio centenar de barcos, a los que se unieron más por el camino, llegando a ser más de 80, en los que viajaban más de mil activistas de unos 70 países, especialmente de España, Francia, Brasil, Argentina o Turquía, y en los que transportaba ayuda humanitaria, alimentos infantiles y suministros médicos para el maltrecho sistema sanitario de Gaza.
Todos esperaban que -como en ocasiones anteriores- se produjera una acción hostil de Israel, pero esta vez vino mucho antes y mucho más lejos de las costas israelíes que nunca. Usando lanchas rápidas y drones, comandos del ejército israelí llevaron a cabo el abordaje de 22 barcos de la Flotilla a más de 600 millas náuticas de sus aguas territoriales, frente a las costas griegas de Creta, deteniendo a 175 tripulantes, entre ellos 30 españoles. Un acto -la intercepción de buques civiles en alta mar sin amenaza inmediata- que constituye una violación flagrante del derecho internacional equiparable al delito de piratería.
Tras la detención, Israel liberó a la mayoría de los detenidos, que fueron entregados a las autoridades griegas.
Pero no entregaron a todos. Dos de los líderes de la Global Summud Flotilla, Saif Abukeshek y Thiago Ávila, fueron trasladados ilegalmente a Israel para interrogarlos.
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Un proceso kafkiano
A través de sus abogados, Saif Abukeshek y Thiago Ávila han denunciado torturas, y malos tratos (golpes, aislamiento, vendajes en ojos, esposas prolongadas) durante el abordaje y el traslado a Israel.

Una vez desembarcados en el puerto de Ashkelon fueron trasladados a la prisión de Shikma, un lugar conocido por su largo historial de abusos y torturas contra los detenidos palestinos. A los días, tras largos interrogatorios, Saif y Thiago aparecieron -con visibles signos de maltrato en sus rostros- frente a un tribunal israelí, donde se les han comunicado los cargos de los que se les acusa, ignorando deliberadamente que se trata de ciudadanos extranjeros que han sido apresados ilegalmente en aguas internacionales: «asistir al enemigo en tiempo de guerra», «contacto con agente extranjero», «pertenencia o apoyo a organización terrorista».
A pesar de que ambos han recibido asistencia legal por parte de los consulados de España y Brasil, Israel ha seguido adelante con un proceso que pisotea el derecho internacional y los derechos humanos de los dos detenidos.
Con este kafkiano proceso contra Saif Abukeshek y Thiago Ávila es evidente que además de querer intimidar a los millones de activistas que en todo el mundo claman por Palestina, el gobierno ultrasionista de Netanyahu busca un «castigo ejemplarizante» contra dos países que se han opuesto de manera tajante al genocidio en Gaza y a la ocupación de Cisjordania, que han suscrito la causa de Sudáfrica en la Corte Penal Internacional.
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Reacciones en todo el mundo
Este nuevo atropello de la legalidad internacional -el enésimo por parte de un gobierno de Netanyahu que está empeñado en reducirla a papel mojado- ha recibido una contundente condena por parte de diferentes gobiernos, personalidades y organismos internacionales
El gobierno español ha exigido la liberación inmediata de Abukeshek, ciudadano español, calificando la acción de «secuestro ilegal» y violación del derecho internacional. “Le digo varias cosas a Netanyahu. La primera es que España siempre va a proteger a sus ciudadanos; la segunda, que siempre vamos a defender el Derecho Internacional y esta es una nueva violación del Derecho Internacional; y la tercera, que queremos la libertad del ciudadano español que ha sido secuestrado ilegalmente por parte del Gobierno israelí”, dijo Pedro Sánchez en un mitin en Cártama (Málaga).
Lanzando una nota conjuntamente con España, el gobierno brasileño de Lula da Silva ha condenado igualmente este «secuestro» ilegal en aguas internacionales y ha exigido la inmediata puesta en libertad de Thiago Ávila, además de garantías de seguridad y acceso consular.
La relatora especial de la ONU para Palestina, la italiana Francesca Albanese, condenó el abordaje de la Flotilla como una «nueva muestra del apartheid sin fronteras» que ejerce Israel y ha exigido la liberación de Saif y de Thiago. El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, junto a otros funcionarios ONU han llamado a respetar el derecho internacional humanitario y la libertad de navegación.
ONGs de reconocido prestigio como Amnistía Internacional han condenado enérgicamente la intercepción de la Flotilla como ilegal y arbitraria, expresando su grave preocupación por la seguridad de los detenidos y posibles torturas. Exigió liberación inmediata e incondicional de Saif Abukeshek y Thiago Ávila, acceso consular para los detenidos. Amnistía Internacional ha calificado esta acción como un nuevo capítulo de la impunidad israelí en el bloqueo y genocidio contra Gaza.

