25 años de la lucha de SINTEL

«La única lucha que se pierde es la que se abandona»

Se cumplen 25 años de la lucha de los trabajadores de Sintel y de su Campamento de la Esperanza en medio de la Castellana, todo un símbolo de la lucha obrera de nuestro país

El 29 de enero de 2001, los 1.800 trabajadores de la empresa de instalaciones de comunicación SINTEL, deciden continuar su lucha contra el expediente de regulación de empleo y por el salario que les deben, acampando todos ellos en el centro económico del país, el Paseo de la Castellana de Madrid. Desde que esta filial 100% de Telefónica fue mal vendida en 1996 a la empresa MasTec, propiedad del magnate anticastrista Jorge Mas Canosa, el comité de empresa estuvo denunciando las prácticas y decisiones empresariales que estaban llevando a SINTEL a la quiebra.

El arrojo y determinación de sus trabajadores con esa acción mantenida durante más de 6 meses solo se puede entender por su robusta organización; la casi total afiliación sindical de sus trabajadores, por su conciencia de clase fruto de la formación sindical que se daba a todos los afiliados, no solo a los delegados, por su conocimiento práctico acumulado en años de lucha trasmitido generación tras generación, por su carácter absolutamente democrático donde es costumbre tratar los temas de interés en asambleas decisorias y que mantuvieron durante todos los días de la acampada incluso dos veces al día, pero sobre todo por la unidad incuestionable de todos los trabajadores, fueran del sindicato que fueran, y que iban como una piña con su comité intercentros quejugó un papel determinante en un conflicto que abarcaba la casi totalidad de la geografía española.


El multipremiado documental «El efecto Iguazú», Goya 2002, cuenta la historia de los trabajadores de Sintel

El siglo XXI arrancaba con una acción que devolvía el protagonismo a la clase obrera, que de inmediato se identificó con sus demandas. El «Campamento de la Esperanza» duró 187 días, más los 81 días de encierro que protagonizaron las trabajadoras y esposas en la Catedral de la Almudena. Cada acción de los trabajadores de SINTEL despertaba más y más simpatía y solidaridad de toda la sociedad española con infinitas muestras de apoyo.

Con su combatividad consiguieron arrancar al Gobierno del PP y a Telefónica que se les pagaran las 11 nominas que les debían y se les recolocara en puestos similares. El campamento se levantó el 4 de agosto, pero falsas promesas, mentiras y traiciones, y sobre todo el incumplimiento por parte de Telefónica de lo acordado, les llevo a mantener su lucha sin dejar la calle pero en otro terreno de juego. Otro logro fue cuando en 2003 se decide en asamblea la creación de la empresa SINTRATEL sin ningún tipo de ayuda del Gobierno ni de bancos, solo con los fondos de los 470 prejubilados y que en solo 4 años ya estaba dando beneficios y trabajo a fijo a 218 trabajadores.

Finalmente y más de una década después, consiguieron sentar en el banquillo a los 8 antiguos directivos de la compañíapor presuntos delitos societarios, de insolvencia punible y contra la hacienda pública; en total, se le reclamaba una indemnización de 296,5 millones de euros por el vaciamiento patrimonial de SINTEL. Finalmente MasTec, empresa propietaria de la firma, accedió en 2012 a un acuerdo extrajudicial por el que los trabajadores percibieron 35 millones de euros. En palabras de Adolfo Jiménez, presidente de la asociación de los extrabajadores de SINTEL, «Con este acuerdo dejamos cerrado, por lo que a los trabajadores respecta y tras doce años, el caso SINTEL. Los 35 millones permitirán que todos los trabajadores cobren lo que se les adeuda por la quiebra de SINTEL y el plan de pensiones, y además que perciban un importe por daños y perjuicios».

Esta lucha se dio en medio del vendaval privatizador iniciado con la reconversión industrial del Gobierno Socialista de González y continuados por el Gobierno Popular de Aznar, que se deshizo de la participación estatal en las empresas estratégicas como Endesa, Repsol, Gas Natural, Argentaria, Iberia, CASA o Tabacalera. En el caso de Telefónica fue en 1997 cuando se desprendió del ultimo 20% accionarial que poseía el Estado en la entidad. Durante dos décadas las luchas obreras recorrieron el país para frenar el destino de miseria que nos preparaban las multinacionales extranjeras y la oligarquía vendepatrias cuya intención solo era hacer caja y quedarse con las capacidades productivas y el mercado nacional, con la excusa de ser exigencias ineludibles de la Unión Europea.

La lección de lucha y de éxito de los trabajadores de SINTEL no debe quedar solo en la memoria, coger su testigo empieza con la organización sindical de cada uno y en cada empresa, aprender formándose y luchando por nuestros intereses y siempre desde los principios de democracia, unidad e independencia. ¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!

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Una cronología de la lucha

SINTEL, 25 años del campamento de la esperanza

La apasionante, durísima y exitosa lucha por la dignidad, el salario y el empleo

Entre las décadas de los 80 y 90 cientos de luchas obreras recorrieron el país para frenar el destino de miseria que nos preparaban las multinacionales extranjeras y la oligarquía vende-patrias. En medio de aquel vendaval privatizador iniciado por el Gobierno de Felipe González y continuados por el de Jose Mª Aznar se levantó «El campamento de la esperanza de SINTEL».

El 29 de enero de 2001, los 1.800 trabajadores de SINTEL decidieron continuar su lucha contra la venta y quiebra fraudulenta de la empresa, por su salario y por el empleo, acampando en el centro económico del país, el Paseo de la Castellana de Madrid. Su lucha en la que hubo de todo, duró 12 años y acabó devolviendo con éxito la dignidad a sus trabajadores.

Esta lucha marcó como pocas a la clase obrera española pero no podemos dar por hecho que se conozca su historia y para reivindicarla la mejor manera que hay, es contarla.

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ANTECEDENTES

1975.- Nace SINTEL. Empresa de sistemas e instalaciones de comunicación. Filial 100% de Telefónica que es de gestión pública en ese momento. Llega a tener una plantilla de 4.000 empleados, y llega a tener presencia además de España, en América Latina, norte de África y Sudáfrica. Su facturación superaba los 370 millones de €.

1982.- Primer Gobierno socialista. Felipe González gana las elecciones por mayoría absoluta.

1983.- Se aprueba la conflictiva «Ley de Reconversión industrial y Reindustrializaciones»queguio la política económica de los sucesivos Gobiernos socialistas durante 12 años. Acabó con buena parte del tejido industrial sin crear uno nuevo, destruyó más de 80.000 empleos. La clase obrera fue especialmente combativa a la mal llamada «Reconversión» en ciudades como Sagunto, Vigo, Ferrol, Gijón, Sestao, Reinosa, Getafe o Puerto Real donde aún hoy ese continúa ese espíritu como se vio en la huelga general del metal de 2025 en Cádiz.

1985.- Atentado con bomba en las instalaciones de SINTEL en Donostia con los trabajadores dentro.

1992.- Felipe González y Javier Solana ministro del Gobierno y futuro Secretario General de la OTAN mantienen los primeros contactos con Jorge Mas Canosa presidente de la Fundación Cubano-Americana, el más influyente y radical lobby anticastrista. Este acabaría siendo el propietario de SINTEL.

1995.- El Gobierno de González mediante una Oferta Pública de Acciones, inicia la privatización de Telefónica. Igual suerte correrían otras empresas estratégicas como Endesa, Repsol o Argentaria.

Junio de 1995.- El Presidente del PP y candidato a la presidencia del Gobierno, Jose Mª Aznar realiza un acto multitudinario en Miami organizado por Mas Canosa. Posteriormente este le organiza con todos los gastos pagados una gira por diferentes países latinoamericanos.

3 de marzo de 1996.- El PP de Aznar gana las elecciones.

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LA VENTA

26 días después.- En plena interinidad, el Gobierno de González con el visto bueno de Aznar vendía SINTEL, propiedad de la empresa pública Telefónica, a Jorge Más Canosa (MasTec) por 5.000 millones de pesetas a pagar en 3 años cuando los contratos que facturaba la empresa ascendían a 75 mil millones.

La venta se produce sin dar información previa a los representantes de los trabajadores vulnerando el estatuto de los trabajadores y la normativa comunitaria europea que obliga a informar previamente a los representantes de los trabajadores cuando hay cambio accionarial.

Adolfo Jiménez presidente del Comité Intercentros y uno de los portavoces de los trabajadores declaró más adelante que “Aquel 30 de marzo, por la manera oculta, opaca y muy oscura en la que se realizó la operación ya nos indicaba que nuestro futuro iba a ser muy negro”, “… el pacto se dio entre Felipe González y el señor Aznar y lo ocultaron los grandes grupos mediáticos. La decisión de la venta fue política, y se hizo a capitalismo extranjero, especulativo, delincuente y corrupto, con el único objetivo de destruir la empresa SINTEL”.

Junio de 1996.- El Gobierno del PP aprueba el “Programa de modernización del sector público empresarial” para culminar el proceso privatizador de las empresas en las que el estado aun mantenía la propiedad.

En un primer momento, esas empresas pasaron a ser controladas por capital financiero español (BBV, La Caixa o Sabadell) pero durante lo que llevamos de siglo la entrada de capital extranjero (Black Rock, Goldman Sachs) en estas empresas y el cambio accionarial en las entidades financieras que las controlaban, ha supuesto que las decisiones de sus consejos de administración se tomen fuera de nuestras fronteras.

Noviembre de 1997.- Muere Mas Canosa. Un año más tarde la familia pone en venta SINTEL.

1998.- Tres años después de venta, MasTec solo ha pagado un 15%. Telefónica, que sigue siendo publica, renuncia a recuperar el bien patrimonial y aplica la cláusula de impago por la cual retira la carga de trabajo a SINTEL dejando a 5.000 trabajadores sin trabajo. Se evidencia la complicidad entre la familia Mas Canosa y Telefónica en el saqueo de la empresa.

1999.- Culmina la privatización total de Telefónica

2000.- SINTEL suspende pagos y en junio los trabajadores inician las movilizaciones «Por el empleo, por un plan de futuro y contra la suspensión de pagos». En las navidades de ese año la empresa presenta expediente de extinción de empleo para 1.200 trabajadores, dos tercios de la plantilla vulnerando el acuerdo alcanzado unos meses antes en el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Este expediente es impugnado por los sindicatos al no haber presentado la cuenta de resultados y el balance de ese año tal y como fija la ley. Tampoco existían las actas donde se fija el periodo de 30 días naturales para negociar una salida al conflicto.

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LA LUCHA

29 de enero de 2001.- Mil quinientos trabajadores de SINTEL llegados de 14 comunidades autónomas acampan en el Paseo de la castellana de Madrid frente al Ministerio de Economía. Piden la intervención del Gobierno y denuncian que Telefónica les debe en ese momento 6 nóminas.

Cuarenta días después llega la primera buena noticia, la fiscalía anticorrupción abre diligencias por la presunta venta fraudulenta y saqueo de la empresa admitiendo a trámite la denuncia del comité de empresa y los sindicatos. El Congreso de los Diputados aprueba por unanimidad una moción presentada por Francisco Frutos dirigente de IU que instaba al Gobierno a resolver y mediar entre las partes para resolver el conflicto.

Se suceden las muestras de solidaridad de la sociedad española con apoyo tanto material como espiritual. El mundo de la cultura también se acerca al campamento a mostrar su apoyo, el nobel José Saramago, Jose Luis Sampedro o Miguel Ríos son algunos ejemplos.

El 11 mayo de 2001, reciben la visita el socialista y líder de la oposición Jose Luis Rodríguez Zapatero que se compromete a apoyarlos desde la Moncloa cuando este sea Presidente del Gobierno.

Junio de 2001.- Se abre la negociación. En ella participan los sindicatos, el Gobierno y Telefónica, pero no se permite la presencia del Comité de empresa.

19 de julio de 2001.- Tras 172 días de campamento, el Gobierno hace una propuesta verbal a los sindicatos. El Comité de Empresa la tacha como «una oferta tan confusa” reclama que la empresa es viable y su solución sigue siendo su reflotamiento por un grupo industrial. Pese a las enormes presiones recibidas, los trabajadores unidos férreamente, exigen para levantar el campamento “que se dé solución a los 1808 empleados, que se abonen las 11 nominas que se les debe y que el Gobierno les pase la propuesta por escrito”.

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