Quítese de la cabeza cualquier comparación con cualquier otro periodo de las largas décadas que EEUU lleva bloqueando a Cuba, buscando incrementar sus dificultades económicas y el sufrimiento y la carestía de su población para potenciar el malestar y hacer caer a un régimen que les planta cara desde 1959.
Lo que está haciendo ahora Trump contra Cuba es mucho más asfixiante. La isla se queda sin combustible, y la posibilidad de un colapso económico total es real.
La política de cerco y sanciones de EEUU contra Cuba viene de largo. En julio de 1960, la Administración Eisenhower impuso las primeras sanciones contra la isla para “sembrar el hambre, la desesperación y conseguir el derrocamiento del Gobierno” de Fidel Castro. Y durante más de 60 años -con la sola excepción de la apertura de Obama- todos los presidentes de la Casa Blanca han mantenido, de forma más o menos dura, esta política.
Pero Trump ha decidido darle varias vueltas de tuerca. El republicano y su secretario de Estado, el halcón de origen cubano -y furibundo anticastrista- Marco Rubio piensan que es el momento de dar el tiro de gracia a un país que lleva demasiado tiempo siendo un dolor de cabeza para la superpotencia.
Trump y Rubio han aprovechado bien el ataque contra Venezuela del pasado mes de enero para mover su próxima ficha, decretando el corte total de suministro de petróleo a Cuba, que antes le llegaba desde el gobierno bolivariano, pero también desde México, Rusia o Argelia. Algo que por supuesto, viola de manera descarada la legalidad internacional, y también los más de 30 llamamientos para levantar el embargo a Cuba que ha emitido la Asamblea General de la ONU.
Las reservas de crudo de la isla ya son críticas. Según un artículo del Financial Times, no durarán más de veinte días, y el -¿casual?- incendio de una refinería, la Ñico López, en la bahía de La Habana, no ha hecho sino agravar una situación, ya crónica, de penuria, apagones y desabastecimiento para la sufrida población.
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La Flotilla «Nuestra América»

Frente a este nuevo acto de agresión de la Dictadura Mundial de Trump, cientos de colectivos de múltiples países preparan una respuesta para ayudar a la población civil de la isla y desafiar el criminal e ilegal bloqueo de EEUU.
Emulando a las «Flotillas de la Libertad» que han tratado de llevar ayuda humanitaria a Gaza -movilizando las conciencias de millones de personas al hacerlo- una coalición internacional de movimientos sociales y organizaciones sindicales y humanitarias acaba de anunciar el impulso de una “misión marítima” para llevar alimentos, medicinas y suministros “urgentemente necesarios a comunidades que afrontan una escasez aguda” en Cuba.
La Flotilla, bautizada con el nombre “Nuestra América”, y que ya ha recibido el apoyo de destacadas figuras públicas, como la joven activista Greta Thunberg o la congresista estadounidense de origen palestino Rashida Tlaib, zarpará desde distintos puntos del Caribe y tiene previsto converger en el puerto de La Habana el 21 de marzo.

