La resistencia de Syriza es una victoria

Los acontecimientos en Grecia, han desaparecido de la información. Y cuando aparecen es para atacar al gobierno de Syriza, que se enfrentó a los mandatos de la Troika.

El ejecutivo presidido por Alexis Tsipras se ha visto forzado a aceptar la continuidad del control de Bruselas sobre las cuentas públicas, en unas condiciones que le obligan a subir impuestos, rebajar pensiones… “¿Veis cómo enfrentarse al poder es un mal camino?”, nos vienen a repetir los principales medios, aireando todos los problemas del gobierno de Syriza y ocultando todos sus logros. Es una ofensiva que encuentra eco en una parte de la izquierda, que clama contra “la derechización de Syriza”.

La realidad es exactamente la contraria. Toda la propaganda está dirigida a borrar la victoria que supone la continuidad del gobierno de Syriza y el avance de la lucha popular en Grecia.

El saqueo de la Troika sobre Grecia en 2015 alcanzó niveles de drama humanitario, en una situación en la que los distintos gobiernos del bipartidismo heleno iban vendiendo y endeudando el país. Todo ello en medio de un clima de gran agitación popular, con huelgas generales cada pocos meses y manifestaciones masivas.

La situación dio un vuelco con la victoria electoral de Syriza en enero de 2015. Syriza no nace de la noche a la mañana. Es el resultado de un largo proceso. Anclado en las luchas populares durante los años noventa, contra la guerra de Kosovo, frente a las privatizaciones, en defensa de los derechos sociales… Se fragua en el Espacio para la Unidad y la Acción Común de la Izquierda. Y cristaliza en 2004, con la constitución de Syriza (acrónimo de Coalición de la Izquierda Radical). Está formada por 13 partidos, desde eurocomunistas y socialdemócratas a trotskistas y marxistas-leninistas-pensamiento Mao Tse-Tung.

Su camino hacia el gobierno no ha sido fácil ni rápido. Fue necesario persistir. La primera vez que se presentó a unos comicios, en 2004, obtuvo un resultado irrelevante. En 2007 entró por primera vez en el parlamento, con el 5,04% de los votos y 14 diputados. En 2012 escaló hasta 52. Y en la repetición de las generales ese mismo año obtuvo el 26,9% de los votos, a escasas décimas del primer partido, el derechista Nueva Democracia. En las europeas de 2014 ya fue el primer partido, lo que se refrendó en las generales de 2015.

La llegada al gobierno griego de una fuerza independiente, nacida de la lucha popular, que integra también a la izquierda revolucionaria, y se enfrenta a los dictados de EEUU o Alemania, hizo saltar todas las alarmas en los centros de poder mundiales. Acabar con el gobierno de Syriza, aun a costa de hundir más Grecia, pasa a ser la consigna.

Ante el ultimátum de la Troika, en una audaz maniobra, el gobierno de Tsipras se apoyó en las masas y dio la voz a los griegos, convocando un referéndum sobre si debía o no aceptar las condiciones del FMI y Bruselas. El resultado es que el 61% de los helenos dieron un NO por respuesta.

Pero el imperialismo contraatacó con todas sus fuerzas, para imponer el grueso del plan de la Troika. En realidad el objetivo principal era derribar a Syriza y volver a colocar un ejecutivo proimperialista en Atenas. Para ello se amenazó incluso con expulsar a Grecia del euro. El gobierno de Tsipras tuvo que dar varios pasos atrás para poder ganar la batalla principal: garantizar su continuidad.

Desde entonces, el gobierno de Syriza ha tenido que hacer frente a una más que complicada situación, agravada por la guerra de Siria y la llegada de cientos de miles de refugiados a sus costas. No ha podido oponerse a pagar a los acreedores y aceptar parte de sus dictados. Pero ha conseguido éxitos que se ocultan permanentemente. La situación económica se ha estabilizado, consiguiendo en el primer trimestre de 2018 el mayor crecimiento de la última década. Se empieza a reducir el paro. Atenas ha conseguido escapar del control de Bruselas por déficit excesivo. Y al mismo tiempo, el gobierno de Syriza ha hecho denodados esfuerzos por intentar proteger a los sectores más débiles, como el “bono de navidad” para los jubilados o la regularización de los hijos de inmigrantes.

Los hechos son que el gobierno de Syriza sigue al frente de Atenas, lo cual es una importante victoria del pueblo griego, y del conjunto de pueblos europeos.

Un comentario sobre “La resistencia de Syriza es una victoria”

  • Viva Grecia libre y popular. Pero no es tan fácil allí… El imperialismo, en función de condiciones geográficas, geoestratégicas…, obvias, se ocupó de generar allí toda una estructura socio-laboral dependiente de las finanzas anglo-estadounidenses tanto como dependiente de subvenciones y de la creación de dos importantes sectores laborales dependientes: el sector artificial de una administración hipertrofiada y toda la estructura laboral satelital de las bases militares (provisión, restauración, comercio, comunicaciones, viario terrestre, etc.). Como resultado, hay gran parte de la sociedad ligada a la dialéctica del amo y el esclavo, siendo muy difícil generar la consciencia subjetiva de romper con el amo, generador de las condiciones materiales de la opresión pero a la vez del mundo de la vida del esclavo. En tal sentido, el Imperio ha aprisionado a Grecia en una pinza con el atlantismo “occidental” por el Oeste y el sionismo por el Este, consiguiendo que, un país cada vez más dependiente de Israel, por lo mismo sea un país temeroso a romper con las estructuras de pertenencia militar y financiera afines a Israel. Los préstamos a los griegos corrieron fluidos por varias generaciones, mientras el préstamo interbancario era de condiciones laxas a cambio de ir compenetrando a Grecia cada vez más en esa tela de araña que es el palo y la zanahoria.

Deja una respuesta