Escándalo farmacéutico en Francia

La pí­ldora anti corrupción

El estado francés ha tomado la iniciativa en poner contra las cuerdas los nuevos anticonceptivos orales de 3ª y 4ª generación que se introdujeron en la década de los noventa.

¿Dorando la píldora?

En la medicina moderna, la pilotada por grandes monopolios farmacéuticos y tecnológicos, la complicidad entre éstos y las élites políticas y médicas es un hecho tan asumido como el dopaje en el deporte. ¿Alguien se extraña de que emanen denuncias de intereses anudados entre los ginecólogos franceses y la venta excesiva de anticonceptivos orales de tercera y cuarta generación, conocidos por doblar el riesgo de tromboembolismo de sus predecesoras? No.

El profesor Philippe Even, profesor emérito en la Universidad Paris Descartes y antiguo miembro de la comisión científica del Ministerio de Sanidad galo, ha puesto de nuevo contra las cuerdas de la opinión pública la siempre oculta relación privilegiada entre las élites médicas, en este caso los jefes de departamento de ginecología hospitalaria del país, y la industria farmacéutica.

Un contundente manifiesto de respuesta ha aunado a unos 1.300 profesionales de esta rama, negando la acusación de “vendidos” a los intereses comerciales de los laboratorios. Sin embargo, ¿alguien considera que cabe otra respuesta de un colectivo cuya seña de identidad ha sido siempre el corporativismo? No. Tal como afirma el periodista independiente Miguel Jara, “en España esto, los sobornos, también ocurre pero casi todo el mundo en el sector mira para otro lado”.“La Alta Autoridad Sanitaria francesa lleva años advirtiendo sobre los riesgos de las nuevas píldoras”

Sin embargo, no son los sobornos a médicos lo que permite que fármacos como estos campen a sus anchas en el sistema sanitario sino la protección de los estados europeo y norteamericano. El artículo en Le Monde del profesor Even se suma a la denuncia puesta por una joven francesa afectada por un derrame cerebral y la evidencia de cuatro muertes causadas por Diane 35 de Bayer (un fármaco contra el acné usado como anticonceptivo) para forzar a las autoridades francesas a tomar cartas en el asunto. En concreto, a que suspendan la financiación pública de dichas píldoras, promoviendo las de 2ª generación, a ordenar la retirada de Diane 35 del mercado y a instar a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) a que revise la seguridad de estas píldoras para restringir su uso.

Una guerra soterrada

Los anticonceptivos de 3ª y 4ª generación aparecieron en el mercado francés en la década de 1990 y en la actualidad las consumen cerca de dos millones de personas. Aunque contienen menos dosis de hormona y son mejor toleradas que sus predecesoras, la posibilidad de trombosis es dos veces mayor, unos cuatro casos por cada 10 mil. La Alta Autoridad Sanitaria francesa (AAS) lleva desde 2007 advirtiendo en saco roto sobre los riesgos de las nuevas píldoras y promoviendo que los médicos se nieguen a recetarlos. Pero Bayer ha tratado de contrarrestar los estudios independientes con los suyos propios que aseguraban la seguridad de sus productos y no fue hasta abril de 2010 que la FDA norteamericana impuso que el riesgo de coágulos fuera incluido en los prospectos de Yaz y Yasmin de Bayer (drospirenona, anovulatorio de 4ª generación). Ese mismo año, la agencia europea, se limitó a aconsejar un cambio en la ficha técnica y prospecto de los anticonceptivos de cuarta generación. Esto ha acabado en una advertencia genérica sobre los peligros de éstos pero no en relación a las generaciones anteriores. En España, Bayer actualizó el prospecto de Yaz y Yasmin con las mismas carencias. Las autoridades españolas, carentes de toda autonomía, tampoco lo exigieron.

Se adivina, entre líneas de las líneas de los titulares mediáticos, una fina y sutil guerra por el mercado anticonceptivo europeo, reorganizado con el resto del mercado farmacéutico en su relación con las administraciones públicas. Francia está tomando la iniciativa en un mercado hegemonizado por laboratorios anglo-norteamericanos y alemanes (Merck, Bayer, Pfizer, Novartis…). Un mercado que mueve en el mundo 300 millones € (2011), y en el que destacan superventas de Bayer (Yasmin, o Yasminelle, que venden más de 90 millones de euros al año y acumulan 11.300 demandas judiciales en EE UU) o Nuvaring de Merck, que facturan más de 60 millones anuales. Un terreno en el que los laboratorios franceses, Sanofi y Servier, tienen intereses.“El derecho a la planificación familiar está aquí preñado de la ley del máximo beneficio de unos pocos”

Spain is different

¿Qué ocurrirá en España? ¿Cómo es posible que en EEUU los anticonceptivos de cuarta generación de Bayer acumulen miles de demandas en los tribunales y en España no? ¿Están pasando “inadvertidos” sus efectos adversos? ¿Qué grado de influencia tienen los laboratorios para que eso sea así? El blindaje de los laboratorios por parte del estado juega un papel fundamental. Recordemos que el control de la natalidad es una cuestión de estado. Hace 4 años, el gobierno Obama anunció una financiación especial de la contracepción con el argumento de que ayudaba a los estados combatir su déficit fiscal al ahorrar dinero en costes de salud o educación infantil. En España el estado también protege este mercado y los intereses de las farmacéuticas. Por ello, proteger la salud por delante de todo implica cuestionar la maraña de intereses que se anudan entorno a la planificación familiar. El papel de los médicos es clave; ellos son los que pueden asociar y denunciar las reacciones adversas graves debido al consumo de anovulatorios de última generación. Y es clave resolver la necesidad de un gobierno que ponga coto al poder omnímodo de estos monopolios La diferencia no estriba sólo en los millones en concepto de acuerdos extrajudiciales que Bayer paga en EEUU y no lo hace en España, fundamental para sus cuentas de beneficios, sino en la capacidad real que tenemos o que se nos expropia a los ciudadanos de ser dueños de nuestra salud. Si la drospirenona en anticonceptivos puede ser más peligrosa o menos, según qué estudios, la mujer debe saber esta polémica y decidir conforme a su autonomía con la ayuda de su médico. El derecho reconocido a la planificación familiar está, en el segundo y primer mundo, preñado de la ley del máximo beneficio de unos pocos sobre la salud de la mayoría. Por ese aro no debemos pasar.

“Todos sabemos que en España si tienes una embolia pulmonar o un ataque al corazón no te lo van a atribuir, ni por asomo, a un medicamento; raro sería. Simplemente dirán que has muerto porque falló el corazón. Y ahí se queda todo. Menos aún te harán una autopsia. Y aún menos se notificará la RAM (Reacción Adversa Medicamentosa) a la Agencia del Medicamento. Por lo tanto hay una gran infranotificación de RAM. Estoy seguro que Yaz y Yasmin no son una excepción”. Francisco Almodóvar. Abogado del Bufete Reacciones Adversas a los Medicamentos y Productos Sanitarios (RAM).

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