El pasado 5 de diciembre la administración norteamericana presentó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional (NSS por sus siglas en inglés), un documento en el que el gobierno de Trump ha expuesto sus metas e intereses geopolíticos, así como los medios e instrumentos que piensa desplegar para defenderlos. Un plan de 33 paginas que bajo consignas como «Make America Great Again (MAGA)» o de «Paz a través de la Fuerza», expone como la Casa Blanca piensa defender la declinante y decadente hegemonía mundial de EEUU.
Una nueva Estrategia de Seguridad Nacional que ha levantado alarmas rojas en Europa, porque confirma todos los temores. El documento eleva la racista y delirante teoría del «gran reemplazo» a doctrina geopolítica -afirmando que «la civilización europea desaparecerán en 20 años por la influencia corruptora de la migración»- y defiende que EEUU deberá apoyar a los “partidos patrióticos” (es decir, de extrema derecha)… para salvarnos de nuestra «desaparición civilizatoria».
Examinemos algunas de los principales ejes de esta nueva NSS y qué plantean acerca de los principales actores y regiones del mundo
.
China: el principal enemigo geopolítico
Hay una cosa que permanece invariable en los documentos de Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU en las últimas dos décadas: la consideración de China como la principal amenaza geopolítica, como el principal oponente a la hegemonía norteamericana.

El documento acusa a Pekín de «haber ganado poder mediante relaciones económicas desequilibradas y prácticas predatorias», así como de «robo de propiedad intelectual y haber cultivado dependencias en las cadenas de suministro».
La NSS se enfoca en reforzar el cerco a China, para tratar de contener u obstaculizar su emergencia. Tanto en el aspecto militar como en el político, construyendo un sistema de alianzas anti-chino. El documento pone mucho hincapié en «mantener y reforzar la superioridad militar en la Primera Cadena de Islas, una barrera natural que limita el acceso directo de la marina china al océano Pacífico abierto, de la que forma parte Taiwán, algunas islas en disputa entre China y Japón y el norte del archipiélago filipino.
E incide también en el reforzamiento de alianzas como el QUAD (EEUU con India, Australia y Japón) o el AUKUS (que incluye a Reino Unido), insistiendo en la necesidad de que también la OTAN tenga una mayor presencia en la zona para «frustrar los intentos chinos de apoderarse de Taiwán».
.
Rusia: restablecer la estabilidad estratégica
De manera tácita, el nuevo NSS cambia el estatus de Rusia. De enemigo al que contener en la época de Biden a un país con el que hay que «restablecer una estabilidad estratégica» y «prevenir escaladas».

Aunque considera a Rusia como «una amenaza existencial para Europa», el documento llama a «no perpetuar una implicación interminable de EEUU en la seguridad europea» y a «negociar un cese expedito de las hostilidades en Ucrania»
Aunque el documento no lo menciona explícitamente, los motivos de este cambio de orientación hacia Rusia son cada vez más claros. Como dice Enric Juliana, en un contexto de máxima competición estratégica de EEUU con China, todas las concesiones y regalos de Trump a Putin -incluyendo la entrega de una Ucrania postrada, atada de pies y manos, y despojada del 20% de su territorio, que pasará a manos rusas tal y como siempre ha pretendido el Kremlin- se deben entender desde el objetivo de reblandecer el bloque que hoy forman Pekín y Moscú.
.
Otros BRICS: una de cal y otra de arena
Sobre las otras potencias emergentes que además de China e India forman parte de los BRICS+, el documento hace importantes diferenciaciones.
Por ejemplo, a la India de Modi la señala como un «socio en la seguridad indo-pacífica», insistiendo en que hay que buscar cómo acercarla aún más a la alianza QUAD (junto a Australia, Japón y EEUU) en el camino de enfrentarla con China.
En cuanto a Irán, el tratamiento es diametralmente opuesto. El que es «la principal fuerza desestabilizadora de Oriente Medio», dice el documento, «ha sido grandemente debilitado por las acciones israelíes desde el 7 de octubre de 2023, y por la Operación Midnight Hammer del presidente Trump de junio de 2025, que degradó significativamente el programa nuclear de Irán».
.
América Latina: la nueva doctrina Monroe
Con respecto a América Latina -o «Hemisferio Occidental», como lo llama la NSS, es según este documento «la región de mayor prioridad estratégica para EEUU, por encima incluso del Indo-Pacífico en ciertos aspectos».

Esta nueva Estrategia de Seguridad Nacional tiene una sección específicamente titulado «el Corolario Trump a la Doctrina Monroe», donde muestra la necesidad que para la Casa Blanca tiene «restaurar la preeminencia absoluta de EEUU en el hemisferio, protegiendo el acceso a enclaves geográficos claves [por ejemplo el Canal de Panamá, Groenlandia y las rutas del Ártico], y denegando el avance en el continente de competidores claves como China, Rusia y otros, impidiendo que puedan «acceder o controlar activos estratégicamente vitales (como puertos, infraestructura crítica, minas de minerales raros, redes energéticas o tecnológicas)» o «posicionar fuerzas militares»
Para contrarrestarlo, EEUU reajustará su presencia militar en el hemisferio occidental, e incrementará su exportación de capitales para «garantizar cadenas de suministro seguras en la región y reducir dependencias (especialmente de China)». Y tratará a los gobiernos de la región con un «enfoque transacional»: con recompensas a los que cooperen con Washington, y con mano dura hacia los que no lo hagan.
.
Europa: intervención, rearme y fuerzas de ultraderecha
El documento asegura que «Europa está enfrentando un declive civilizacional por la alta migración, por las bajas tasas de natalidad, la pérdida de identidad y sobre-regulación económica». Pero no es un «consejo amistoso», sino una auténtica amenaza.

Como dice Enric Juliana en La Vanguardia: La Estrategia de Seguridad Nacional de la segunda Administración Trump es manifiestamente hostil a la Unión Europea. El documento vaticina una hecatombe civilizatoria en Europa como consecuencia de la inmigración masiva, las bajas tasas de natalidad y la “pérdida de identidad nacional”. El documento estratégico sostiene que EEUU deberá apoyar a los “partidos patrióticos” que han surgido en casi todos los países europeos [es decir, los miembros de la «internacional de la extrema derecha, con Meloni en Italia, Orbán en Hungría, Le Pen en Francia, Afd en Alemania, Vox y Chega en España y Portugal… ] en busca de una corrección de rumbo»
Los partidos y gobiernos de ultraderecha como herramientas al servicio de los objetivos de Washington en Europa. No digan que no está blanco y en botella.
Los partidos y gobiernos de ultraderecha como herramientas al servicio de los objetivos de Washington en Europa. No digan que no está blanco y en botella.
Además, la NSS incide muy insistentemente en la necesidad de que los europeos cumplan con los compromisos adquiridos en la reciente cumbre de la OTAN en La Haya, donde se fijó el mandato de que todos los miembros de la Alianza, sin excepción, deben elevar su gasto militar a como mínimo el 5% de su PIB. «No toleraremos más, y no podemos permitirnos (…) desequilibrios comerciales… En particular, esperamos que nuestros aliados gasten mucho más de su PIB nacional en su propia defensa, para empezar a compensar los enormes desequilibrios acumulados durante décadas».
.
¿Y España?
El documento no menciona ni hace referencia a España en ningún momento, pero no hace falta.

Como dice Juliana «el giro de la Administración Trump amenaza ahora con desposeer a España del título de ‘país aliado’.» Y supone un anuncio de una mucho más intensa intervención de EEUU en nuestro país.
«El Gobierno de EEUU intervendrá en la política interna de los países europeos para favorecer a las ‘fuerzas patrióticas’. Ya lo hicieron en las elecciones federales alemanas de febrero del 2025 y lo seguirán haciendo. Evidentemente, intervendrán en las elecciones generales españolas en el momento en que estas se convoquen. La fuerza patriótica española beneficiaria de la nueva estrategia norteamericana es Vox (…)», dice el reputado analista de La Vanguardia.

