Brasil: movilizaciones contra el gobierno de Temer

La lucha contra el impeachment continúa

A poco más de un mes del impeachment contra Dilma Rousseff -un golpe blando ejecutado por la derecha brasileña pero orquestado por Washington, las calles cariocas siguen hirviendo de lucha e indignación contra el gobierno de Michel Temer, que a pesar de su interinidad no ha dudado en ejecutar drásticos recortes en polí­ticas sociales y en iniciar polí­ticas liberalizadoras para el capital extranjero.

Durante todo el mes de junio la izquierda y los movimientos sociales cariocas no han dejado de salir masivamente a las calles para protestar contra las medidas antisociales del gobierno golpista de Michel Temer y clamando en defensa de Dilma Rousseff. Ante la decisión del gobierno interino de eliminar el Ministerio de Cultura, miles de músicos -armados de afilados instrumentos- ocuparon edificios gubernamentales para tocar “la canción del fin del mundo”. La decisión de eliminar las áreas de mujer e igualdad fue contestada por multitudinarias manifestaciones feministas. Los drásticos recortes en educación han sido rebatidos en las calles con varias jornadas de huelgas y marchas de maestros y estudiantes. “La izquierda carioca no se resigna al impeachment y lucha con fuerza en las calles contra el golpe blando”

La izquierda carioca no se resigna al impeachment y lucha con fuerza en las calles contra el golpe blando. El Partido de los Trabajadores, con las heridas suturadas después de la catarata de traiciones de sus aliados parlamentarios, recompone un nuevo sistema de alianzas mucho más orientado a la izquierda. Lula -que se reafirma en su intención de concurrir a las elecciones presidenciales de 2018- ha aparecido estos días apoyando a Jandira Feghali candidata del Partido Comunista do Brasil a la importantísima alcaldía de Rio de Janeiro. Las elecciones municipales de otoño -que coincidirán con el fin del periodo de 180 dias en el que Rousseff está apartada del poder y en el que deberá haber concluido su “juicio político”- serán un buen medidor de hasta que punto el PT y sus nuevos aliados han recuperado su fuerza.

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