Entrevista a Richard Stallman

La libertad en las redes

Hablamos con Richard Stallman, 'gurú' del software libre, de la defensa de las libertades ante el avance de las tecnologías y la comunicación

Todo el que sepa algo de programación sabe quién es Richard Stallman. Este físico, programador estadounidense y activista de fama mundial es fundador del movimiento del software libre, del sistema operativo GNU y de la Free Software Foundation (Fundación para el Software Libre).

¿El desarrollo del software libre tiene que ver con el desarrollo de la democracia en el terreno de la comunicación?

Más bien de la libertad. El software libre es mejor que democrático. Cada uno puede tenerlo como quiera. En una democracia podemos decidir colectivamente qué hacer y eso supone que la sociedad entera tenga que hacer una sola cosa. La cuestión es cómo elegir entre todas las cosas posibles. Una decisión democrática combina las preferencias de todos los afectados, pero si cada uno puede hacer lo que quiera, hay algo mejor, que es la libertad.

¿Cuáles son las dificultades principales para el desarrollo del software libre?

Hay varios obstáculos. El primero es el soporte físico, las computadoras y los teléfonos, que nos restringen, que no nos permiten usar software libre. Cada móvil tiene un procesador de comunicación con la red de telefónica, este procesador es secreto y no podemos desarrollar ningún programa libre. No solo usa software privativo sino también malévolo. Tiene una puerta trasera universal. Es una funcionalidad para aceptar comandos a distancia, para hacerle cosas dañinas al usuario.

Normalmente se utiliza para escuchar y para transmitir todos los sonidos desde el micrófono hasta donde sea, una vez modificado. Cuando el usuario quiere apagar el teléfono, no se apaga realmente, sino que finge apagarse presentando las imágenes usuales de apagado, pero no lo hace, sino que sigue funcionando y escuchando.

Muchas computadoras no vienen con documentación completa acerca de cómo ejecutar los programas, así que hay cosas que se saben hacer y otras ocultas para las que no podemos escribir programas. Los ordenadores tienen cosas que no podemos cambiar, están desarrollados así deliberadamente. Intel pone cosas secretas en el procesador y no nos dice cómo desactivarlas. Hay una puerta trasera física en cada ordenador nuevo, que se llama de Management Engin. Se enciende cuando lo hace la máquina y solo acepta programas privativos. No puedes usar programas libres. Es como una espía. Muchos intentan descubrir cómo desactivarlo, pero solo han descubierto hasta un punto.

‘El software libre es mejor que democrático, da libertad’

Otro problema es cuando desarrollan hardware y software para restringir los derechos al usurario, los DRM (Digital Rights Managements), que son funcionalidades para bloquear que el usuario haga algo, como salvaguardar la copia de la música que estás escuchando o el video que estás descargando. Yo rechazo los programas de DRM. Si algo se ofrece bajo DRM no lo escucho, no lo miro, no lo leo. Si no lo puedo hacer con software libre, no lo hago.

Otra cosa que hacen es identificar al usuario para pagar. Hay excepciones, como cuando es un servicio a mi nombre como la electricidad o el agua, que saben que habito en mi casa, pero para otra cosas, nunca acepto pagos que me obliguen a identificarme.

Y otra injusticia es imponer un contrato injusto con una cláusula que obliga al usuario a comportarse mal hacia los demás, y es la cláusula de no compartir copias con nadie más.

Por último, el otro gran obstáculo son los servicios que requieren ejecutar un programa privativo y no nos permiten ejecutar un programa libre o es muy difícil, porque no sabemos qué hay que hacer para la comunicación entre el usuario y el servidor. Utilizan un lenguaje secreto y no sabemos qué trabajo debería hacer el programa libre.

Las empresas tienen un tratado que prohíbe desarrollar software de reemplazo para desencriptar las obras con DRM. En Europa adoptaron un directiva en 2006 que criminaliza cualquier programa libre para desencriptar las obras con DRM. En España fue la Ley Sinde, que era muy célebre y odiada. Pero la gente ha olvidado el asunto y la libertad que hemos perdido.

¿Cuáles son las dificultades para desarrollar el software libre en los smartphones?

Depende del modelo. Los sistemas operativos vendidos en los teléfonos smart, que hay que entender que son teléfonos espías, no son libres. Para liberar el dispositivo hay que instalar otro sistema. No es posible desarrollar un sistema que funcione en cualquier modelo, porque depende de si se sabe cómo ejercer el control de los periféricos del teléfono. A veces requiere de retroingeniería para descubrir cómo ejercer el control de los periféricos para escribir un programa de software libre. No soy un experto en ese campo, ni pretendo seguir los detalles del proceso, pero sé que hace falta buscar la lista de modelos que nuestros retroingenieros han descifrado y comprar un teléfono de un modelo capaz de ser liberado, y no será el más nuevo.

‘Todos los smartphones tienen una puerta trasera universal’

Aunque lo hagas para el procesador, un smartphone siempre tiene dos procesadores, el de aplicación que ejecuta el sistema operativo que el usuario ve, y el de radio que se comunica con la red de telefonía. No hay software libre para el de radio. Es secreto y, como dije antes, contiene una puerta trasera universal para escuchar al usuario. Además, si tiene GPS, normalmente el procesador de radio tiene una conexión directa al GPS para enviar la voz y la ubicación todo el tiempo. Los teléfonos móviles son tan malévolos que siempre he rehusado llevar uno.

¿Cuáles son los aspectos positivos y negativos del Bigdata?

Es útil para hacer cosas más inteligentemente, y si no son datos personales, no estoy en contra. Pero cuando son datos personales, el seguimiento de las personas es peligroso para la libertad. Es una herramienta para la represión. Tenemos que prohibir la acumulación de datos personales, por encima del mínimo inevitable, es decir, cualquier sistema debe ser diseñado de manera que funcione con los menos datos personales posibles.

‘El estado no debería tener determinados datos, salvo con una orden judicial’

En varias ciudades, incluso en España, para estacionar el coche hay que introducir el número de la matrícula en un sistema informativo. Pero en el pasado, tales sistemas de pago no seguían a nadie, bastaba con introducir monedas. Visto que es posible cobrar el estacionamiento sin identificar al conductor, estos sistemas deberían ser ilegales. Son datos que el estado no debería saber, excepto en el caso de tener una orden específica de vigilancia. Las órdenes jurídicas son el sistema que hemos desarrollado para proteger a la gente del estado, de la represión.

¿Hay países que utilizan el software libre?

No. Extremadura emprendió la migración al software libre hace 15 años, pero paró con el fin del gobierno de Ibarra. Comprender el software libre es comprender que son libertades que todo el mundo merece y si un sistema no respeta estas libertades es injusto y hay que corregirlo. A veces hay gente en el gobierno que comprende esto, pero normalmente no.

En Venezuela, Chávez lo comprendió, pero el sistema que organizó fue corrupto y no lo hizo. Correa también lo hizo mejor, pero nombró a alguien que no se interesaba de esa parte de la misión y no se aplicó.

Por algún tiempo, Francia tenía una política de migración al software libre, pero hace unos años un primer ministro decidió que tenían relaciones de intereses con la industria y que había que revertirlo.

‘Hay programas que nos protegen frente a terceros, pero no frente al desarrollador’

¿El software libre es eficaz contra el espionaje?

Es complicado. Normalmente cuando se habla de la seguridad informática se limita a la seguridad contra los terceros, pero hace caso omiso de la seguridad frente al desarrollador de los programas. Windows no da ninguna seguridad contra Microsoft, ni ios contra Appel, o Android contra Google, porque la empresa que desarrolla el programa no limita su propio poder. Para limitar su poder los usuarios necesitan tener el control del programa. Y cuando lo usuarios tiene el control del programa es libre. Esta es la definición del software libre.

Muchos me preguntan cómo protegerse del ‘husmeo digital’, y hay varias cosas que se pueden hacer, pero es un error enfocar las soluciones individuales. Hay que hacerlo juntos, luchando para acabar con lo sistemas que husmean, y no es tan difícil saber cuáles son. ¿Es legítimo que se exija un papel que justifique que estás vacunado frente a la COVID para entrar en un sitio?, sí, pero no lo es un sistema que identifique que he sido yo el que quería acceder a ese sitio.

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