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La batalla que el Gobierno debe librar y ganar

ALEMANIA no cede. Ayer su ministro de Finanzas aprovechó una reunión del G-7 para insistir con el mensaje que lleva defendiendo en los últimos días: que debe ser el Gobierno español quien solicite la ayuda del Mecanismo Europeo de Estabilidad para recapitalizar a los bancos con problemas de solvencia.Un alto funcionario que asistía a la cita declaró de forma anónima: «Los españoles no quieren [pedir la ayuda]. Son demasiado orgullosos. Su hybris es fatal». Hybris en la Grecia clásica es el pecado que cometían los hombres que intentaban emular a los dioses y traspasaban los límites. En consecuencia, eran castigados por su atrevimiento.La expresión de este funcionario deja entrever que Alemania nos mira con el viejo estereotipo de que somos un país de hidalgos pobres que se niega por orgullo a pedir la ayuda que ellos generosamente nos ofrecen. Pero las cosas son más complicadas. El Gobierno de Rajoy no quiere dar ese paso porque podría dar la impresión a nivel internacional de que España sigue el camino de Grecia, Portugal e Irlanda. Y no es así porque hay una diferencia importante entre obtener unos fondos para recapitalizar unos bancos en crisis y ser rescatado como país. Por tanto, Rajoy hace bien en exigir que esos fondos puedan ser solicitados directamente por los bancos sin sufrir el estigma del rescate o la intervención.

Ese estigma ya empieza a gravitar sobre la economía española. Ayer una agencia de noticias, citando una declaración del ministro japonés de Finanzas, incidía en que el G-7 había abordado «de manera conjunta los problemas de Grecia y España», metiendo en el mismo saco a los dos paísesIgualmente, las webs de los dos principales diarios económicos internacionales magnificaban unas declaraciones de Cristóbal Montoro, que afirmaba que «España tiene cerrado el acceso a los mercados». El ministro no hacía más que constatar las actuales dificultades de financiación tanto de la deuda como de los bancos, lo que era interpretado por ambos periódicos como una petición oficiosa de ayuda a la UE.Es evidente que el Gobierno no ha tomado esa decisión, pero lo cierto es que la actitud intransigente de Alemania, la alianza de Monti con Merkel para aislar a nuestro país y la imagen de insolvencia que algunos medios presentan de España ejercen una gran presión sobre Rajoy, que se niega a pedir como país esa ayuda para los bancos, que algunos estiman en torno a los 50.000 millones de euros.Esta cifra supone una magnitud muy pequeña sobre el PIB, menos de un 5%, y carece de comparación con las ingentes cantidades de dinero que está recibiendo Grecia. Pero el mero hecho de solicitar la ayuda a la UE supondría una pérdida de soberanía y debilitaría de forma notable nuestra posición en Europa. Por ello, hay que insistir una y otra vez en que Rajoy debe adoptar todas las medidas necesarias para evitar la percepción de que España no es capaz de salir por sí sola de la crisis y que necesitamos el socorro de Europa. Ésa es la batalla que el Gobierno está obligado a librar y a ganar .

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