Cuanto más dinero se entrega a la banca, menos le llega a las pymes y a las familias

La banca es insaciable

Durante un encuentro financiero, el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, quiso dejar claro que los 340.000 millones de euros comprometidos en el rescate bancario «no están para que se preste dinero a las pequeñas y medianas empresas, sino para el saneamiento del sector financiero». La vicepresidenta económica, Elena Salgado, sentada al lado de Blesa, asintió por omisión, callando ante la desvergonzada confesión de Blesa. La cantinela de que era necesario rescatar a los bancos para que se desatascara el crédito y el dinero acabara fluyendo hacia toda la sociedad, se desvanece, y lo que aparece es el atraco puro y duro a la población para que ellos, un í­nfimo puñado de grandes bancos, sean más fuertes.

La realidad es que cuanto más dinero se entrega a la banca, en forma de multimillonarios lanes de rescate, menos liquidez llega a las pymes y a las familias.Después de 340.000 millones de dinero público empeñados en el rescate bancario, el grifo del crédito se ha cerrado todavía más. El saldo de préstamos a los hogares crece tan sólo un 0,9% en términos anuales. Lejos del 3,7% que aumentaba todavía a comienzos de este año y muy por debajo del 12,35% que se registraba hace apenas 16 meses.La banca utiliza el dinero público para fortalecer sus balances, agrietados por los créditos fallidos derivados del crack inmobiliario, o para afrontar los voluminosos vencimientos de deuda que deben abonar al capital extranjero.La banca se ha corrido la juerga durante los años de bonanza, explotando más allá de cualquier límite la expansión del ladrillo y encadenándonos a la implacable rueda del crédito, que nos obliga a entregarles buena parte de nuestros ingresos.Y ahora, volvemos a ser nosotros quienes debemos sufragar, a través del rescate público, sus pérdidas.El Banco Central Europeo lo ha expresado con suficiente claridad, animando a los bancos a “aprovechar plenamente las medidas públicas de apoyo al sector financiero, en particular en lo que respecta a la recapitalización”. Y anunciando “subidas de impuestos indirectos más intensas de lo esperado”.Nosotros pagamos el rescate, y la banca se lleva las ganancias. La gran banca es insaciable.

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