Uribe mueve los hilos para su reelección

L a perpetuación de la “parapolí­tica” en Colombia

El ex presidente César Gaviria recalcó que una nueva reelección generarí­a “una incertidumbre polí­tica sin antecedentes” que podrí­a conducir a Colombia “a transitar los caminos del autoritarismo”. Gaviria, quien fue secretario general de la Organización de los Estados Americanos de 1994 a 2004, manifestó que la aprobación del referéndum es un “acto que coloca en peligro la democracia colombiana y el equilibrio de poderes”. El ex presidente, que ahora asume la dirección del Partido Liberal, dejó ver su malestar al advertir que “Uribe quiere acabar con la democracia”. Según Gaviria, el proyecto de referéndum “convoca a un referendo para cambiar de nuevo las reglas de juego, que además de inconveniente, es abiertamente inconstitucional”.

La oosición anunció que en caso de que la Corte Constitucional diera su visto bueno a la consulta, el Partido Liberal y el Polo pedirí­an a la población a abstenerse o votar en contra. El proyecto de referendo reeleccionista busca preguntar a la ciudadaní­a si está de acuerdo o no con cambiar el artí­culo 197 de la Constitución que prohí­be que un Presidente sea elegido tres veces. El artí­culo vigente dice: “Nadie podrá ser elegido para ocupar la Presidencia de la República por más de dos perí­odos”. Originalmente el proyecto de consulta popular radicado en el Congreso preguntaba si está de acuerdo o no con cambiarlo para que ese artí­culo diga: “quien haya ejercido la Presidencia por dos perí­odos constitucionales, podrá ser elegido para un tercer perí­odo”. Este proyecto no permití­a una segunda reelección inmediata del Presidente Álvaro Uribe, pues para las elecciones de 2010 el todaví­a no “ha ejercido” sus dos perí­odos, pues no los habrá concluido. Uribe sólo podrí­a repetir mandato en 2014. Pero el Senado cambió la pregunta para que el artí­culo quede: “quien haya sido elegido por dos perí­odos…” Así­ Uribe sí­ podrí­a aspirar a una nueva reelección en 2010. Como son dos proyectos distintos los que salieron de la Cámara Alta y la Baja, es necesario que se unifique el texto. El proyecto deberá ser sometido a conciliación, pues el texto aprobado en el Senado es diferente al de la Cámara de Representantes. Tras esta conciliación, la Ley pasará a la Corte Constitucional que evaluará si la iniciativa ha cumplido todos los pasos y se ajusta a la Carta Magna. Una vez haya sido aprobado, el referéndum podrí­a convocarse para octubre o noviembre próximo.Uribe enfrenta en el 2009 al peor año de sus dos mandatos. Por un lado, se acabó el padrinazgo y la patente de corzo que el Gobierno de George Bush le concedió a su lucha “narcoterrorista”. Con la administración demócrata de Obama hechos como la muerte de sindicalistas, de indí­genas y afro-colombianos, los falsos positivos, las capturas masivas y demás violaciones de derechos humanos serán revisados con lupa en el Congreso y Gobierno norteamericano. Y sumado a lo anterior, la crisis mundial ocasionará un recorte sustantivo de la cooperación militar estadounidense. Y por otro lado, internamente la crisis económica comienza a hacer estragos, los alimentos suben de precio, la gasolina no baja, la cifras de desempleo son alarmantes, el proceso de paz con los paramilitares es un fracaso, los desplazados se cuentan por millones, los desaparecidos por miles y los asesinatos de Estado se han vuelto pan de cada dí­a.Sino se mantiene en liza para la reelección corre el serio riesgo de que sus compadres en la empresa paramilitar que han montado durante estos años se vallan contra el, como ya ha anunciado tí­midamente el ex ministro de defensa Juan Manuel Santos, entre otros, estarán prestos a cortarle la cabeza una vez esté claro que no irá como candidato presidencial y que deja como heredero en su trono a alguien ajeno a sus intereses. Uribe corre el riesgo de salir por la puerta de atrás, si de las entrañas del uribismo se gestan sus mayores crí­ticos.Uribe pretende sacar rédito a su firmeza de paramilitar, en un momento en el que se acercan las elecciones y parece que se presentara a la reelección. Pero ha tenido que suavizar su discurso, hacer dimitir al ministro de defensa uno de sus mas fieles defensores y permitir que se desmembrara su aparato de inteligencia instalado en el DAS sobre todo ante las nuevas exigencias de Washington. Un camino difí­cil para Uribe y la clase oligárquica Colombiana que durante años han vivido de el paramilitarismo y la guerra, utilizado sobre todo para eliminar cualquier conato de oposición, movimiento social o sindicato en Colombia. Parece que el cambio de rumbo en el imperio, que esta intentando un lavado de cara con los presos de Guantánamo y los procedimientos de sus aparatos de estado que ahora no resultan convenientes, lo esta imponiendo en Colombia. De repente jefes paramilitares presos en EE UU se ponen a cantar y denuncian a los llamados “parapoliticos”. Se revelan los casos de los falsos positivos, eso produce que senadores norteamericanos se den golpes de pecho y exijan a Uribe acabar con semejante escándalo ví­a amenaza de retener fondos para el plan Colombia. A Uribe le salen casos de corrupción hasta con sus hijos. Si esto alguien cree que es una casualidad.Claramente es un aviso a navegantes. Uribe debe limar las aristas sangrientas de su polí­tica paramilitar y enterrar a todos los que hiedan a paramilitar. Se necesita perfumar el sangriento lodazal en que se ha convertido la polí­tica Colombiana, para que los señores senadores de Washington firmen el TLC con Colombia sin tener que taparse la nariz. Y así­ seguir certificando la dependencia con el imperio pero sin manchar el nuevo traje limpio e inmaculado que la polí­tica inteligente que la Casa Blanca esta luciendo por Latinoamérica. Esto no quiere decir que Washington vaya a destruir el férreo andamiaje de dependencia construido a sangre y fuego en décadas. Debe evitar que en Colombia se fragüe una alternativa antihegemonista , que aleje a Colombia como su principal pivote de intervención y control estratégico en la zona.

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