Marí­a José Garcí­a Alumbreros es Secretaria general de Comunicación de SATSE

Jubilación enfermera

No hay ninguna duda sobre la intención que tiene el Gobierno con su propuesta de prolongar la edad de jubilación hasta los 67 años, es una decisión puramente económica y circunstancial, consecuencia de una crisis que el Ejecutivo no ha sabido manejar. Sí­, en cambio, surgen muchas dudas acerca de la necesidad y la premura que parece poner ahora el Ejecutivo en la adopción de medidas drásticas, hecho que se contradice con la aparente tranquilidad con la que en los últimos seis años ha trabajado en este terreno; quizás, sea fruto de las presiones internacionales y del profundo desgaste de los mercados financieros.

La mayoría nos oonemos a esta medida impositiva que plantea el Gobierno, y lo hacemos porque nos parece precipitada, no cuenta con el consenso necesario, no ha sido consultada a los representantes de los trabajadores, y nace del desconocimiento del tejido laboral español. El Gobierno se ha lanzado a hacer lo más fácil, cuadrar sus números, sin pensar que esta medida compromete el futuro de millones de trabajadores, vulnera los derechos adquiridos y genera una alarma social innecesaria, dando palos de ciego para intranquilidad de pensionistas presentes y futuros.Es razonable introducir reformas que garanticen la sostenibilidad del sistema de pensiones, siempre y cuando estas sean fruto de un trabajo serio que tenga en cuenta la realidad laboral española y las singularidades de los sectores que la configuran. Pero, cualquier medida que modifica el actual sistema de pensiones ha de contar con el consenso de todos los grupos parlamentarios y los agentes sociales, como así ha sucedido desde que se firmó el Pacto de Toledo en 1995; y, en cualquier caso, el ámbito de reforma de nuestro sistema de pensiones debe ser la Subcomisión creada para tal efecto en el Congreso de los Diputados.La enfermería se opone así frontalmente a prolongar, todavía más, su larga vida laboral, que puede alcanzar los 45 años, y lo hace, fundamentalmente por la peculiaridad del trabajo que realiza y por su desgaste físico y emocional, y la responsabilidad que ejercer como enfermero del sistema sanitario implica. Nadie imagina a una enfermera de 67 años corriendo por un pasillo de UCI, o en una UVI Móvil atendiendo a un infartado. Son hechos inconcebibles, igual que no imaginamos a un bombero con 67 años apagando un incendio. Aplicar la edad de jubilación a los 67 años en el ámbito sanitario, tendría importantes consecuencias sobre usuarios y profesionales, y supondría una quiebra en el sistema de garantías de asistencia de calidad del Sistema Nacional de Salud (SNS). Pero, la enfermería exige no sólo que no se aplique esta medida en el sistema sanitario, sino que además, el Gobierno cumpla los compromisos adquiridos con los profesionales en materia de jubilación; quiere que se le garantice un sistema de jubilación especial que anticipe y flexibilice el acceso a la jubilación, un sistema propio de enfermería adaptado a su realidad profesional. Se ha demostrado, a través del estudio “Estado de Salud de los profesionales de Enfermería en España”, que existe una relación causa efecto entre las condiciones de trabajo de las enfermeras y su estado de salud. De hecho, la enfermería es una profesión que ocupa los primeros puestos en exposición a riesgos laborales e incidencia de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, según demuestra la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo año a año. E incluso, hay en marcha un estudio de la Unión Europea RN4CASDT, con un presupuesto de 300 millones de euros, que está analizando en 300 hospitales de toda Europa por qué abandonan la actividad los profesionales de Enfermería y cómo se va a frenar el déficit de profesionales enfermeros en toda Europa. La propia Agencia Europea de Seguridad y Salud Laboral y numerosos organismos internacionales advierten de las difíciles condiciones de trabajo de la Enfermería y de la necesidad de implantar mecanismos que alivien dicha situación laboral y que les obliga en muchos casos al abandono de la profesión. El Sindicato, para dar solución a esta problemática que nos afecta a todos, ha propuesto al Ministerio de Sanidad el establecimiento de un itinerario conocido y progresivo de mejora real de las condiciones de trabajo que permita a los profesionales llegar en mejor situación al momento de la jubilación, es una reivindicación justa que responde a la necesidad de dar soluciones al deterioro significativo del estado de salud de los profesionales, al déficit de profesionales actual y al abandono profesional El itinerario laboral propuesto tendría que tener en cuenta la edad, los años de servicio prestados y el tiempo acumulado realizando turnos rotatorios, noches y guardias. Desde SATSE consideramos razonable que estos criterios sirvan de referencia para que las condiciones de trabajo mejoren progresivamente conforme avanza la edad del profesional. Pero todas estas propuestas de mejora de las condiciones laborales de enfermería no son meras reivindicaciones de un colectivo, constituyen una apuesta para garantizar la supervivencia de una profesión que actualmente cuenta con un déficit de profesionales importante y que, en el futuro, debe seguir siendo atractiva para muchos estudiantes. El itinerario laboral y el sistema especial de jubilación nos ayudarán a reducir el abandono, las bajas laborales, y sobre todo, a mantener la ilusión de miles de profesionales de enfermería.

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