SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

Hora de actuar

La cumbre de la OTAN celebrada en Cardiff ha sido escenario de dos importantes decisiones sobre los conflictos fundamentales —Irak y Ucrania— que amenazan hoy la seguridad europea y global. La que hace un año parecía que iba a ser una cumbre casi protocolaria puede marcar un punto de inflexión sobre la actitud de la Alianza y el papel de Europa occidental en las crisis mundiales.

Por lo que respecta a Irak, la decisión de auténtica relevancia política, adoptada en paralelo a la cumbre, ha sido la creación de una coalición internacional dispuesta a actuar sobre el terreno y acabar con la amenaza que supone el Estado Islámico (EI) para la existencia de Irak y la estabilidad de toda la región. Una coalición que incluso ha recibido el inesperado respaldo del líder supremo iraní, Alí Jamenei, que en una posición impensable en los últimos 35 años parece haber ordenado a su Ejército a que colabore con las tropas de EE UU —el gran Satán hasta hace nada— contra el terror del califato

Los países de esta coalición se aglutinan en torno a Washington. Son, entre otros, los más importantes de Europa —Reino Unido, Alemania, Francia e Italia— junto a Polonia, Dinamarca y Turquía. España no ha sido invitada a participar en primera linea y ha quedado “en retaguardia” según expresión de la delegación española. Washington considera que la aportación española es mucho más importante como base de operaciones —especialmente las instalaciones de Rota— y en la cooperación antiterrorista en el norte de África que sobre el terreno.

Además, la OTAN ha acordado coordinar la inteligencia sobre movimientos yidahistas y en particular sobre los combatientes extranjeros —entre los que hay ciudadanos españoles— que viajan a Siria e Irak enrolados en las filas de los integristas islámicos. Una resolución necesaria que plantea el lógico interrogante de por qué no se estaba haciendo ya.

En cuanto a la crisis con Rusia debido a Ucrania, la Alianza ha autorizado la creación de una fuerza de acción rápida que tendrá su base permanente en Polonia; y a la vez, ha decidido que varios países tendrán listas tropas adicionales para desplegarse en el Este de Europa en caso de necesidad. Es un mensaje a Putín de que la actitud occidental ha cambiado y de que, si bien es cierto que en Ucrania aparentemente va ganando la partida —se ha anexionado Crimea y ayer el Gobierno ucranio y los rebeldes han firmado un alto el fuego que, por ahora mantiene a los segundos en sus posiciones—, Moscú no podrá repetir gratis la jugada en otros países de la zona, especialmente en las repúblicas bálticas.

La OTAN ha decidido mostrar al presidente ruso que es una alianza de carácter militar con tropas dotadas de la última tecnología e importantes recursos financieros y, desde ayer, que es una alianza con voluntad política de actuar ante la amenaza a alguno de sus socios. Todo un cambio de actitud.

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