Grietas en el PP

Rajoy paga ahora su debilidad ante los casos de espionaje en Madrid -la gestapillo montada por la Comunidad de la que ayer hablaba Cobo- y la trama Gürtel, entre otros. Cuando el responsable de un partido polí­tico renuncia a resolver un problema grave y se limita a ignorarlo, pierde credibilidad y el partido suele desangrarse por falta de autoridad

LA VANGUARDIA.- Lectura más a ras de tierra, según un exerimentado periodista madrileño que ha visto de todo en los últimos treinta años: "Quién acabe controlando Caja Madrid tendrá una de las llaves maestras del inevitable reajuste del poder económico en España, comenzando por la fusión de las entidades de ahorro. Caja Madrid puede conducir a Florentino Pérez al control de Iberdrola; tiene algo que decir en Indra ( tecnología militar,) y en sus manos están algunos créditos de medios de comunicación residenciados en la capital. Es la rótula del Gran Madrid. Estamos ante la madre de todas las batallas". ABC.- LA pugna desatada en el PP por la sucesión de Miguel Blesa al frente de Caja Madrid se está convirtiendo en un argumento de munición gruesa que en nada beneficia a la imagen de la cuarta entidad financiera española y que, además de abrir una grieta política entre la dirección del PP y la Comunidad de Madrid, está generando desconcierto entre la masa social de la caja Opinión. La Vanguardia ¡Pilla por la orilla! Enric Juliana Está en juego el vértice de la derecha y la rótula del Gran Madrid (y el enésimo lío del PSOEcastizo) Versión solemne de los últimos acontecimientos madrileños, según un militante del Partido Popular al que le gusta la Historia: "El congreso de Valencia fue la batalla de Stalingrado de la derecha española. Fue una extenuante lucha de posiciones, que Mariano Rajoy, con la imprescindible ayuda de Camps (Valencia), Arenas (Andalucía) Núñez Feijoó (Galicia), supo resolver a su favor, resistiendo el embate de una temible fuerza de choque articulada por Esperanza Aguirre, el cardenal Antonio María Rouco Varela (emisora Cope), Pedro J. Ramírez (diario El Mundo), y antiguos oficiales del aznarato. La periferia ganó a Madrid". "Ahora –añade este apasionado lector de la Segunda Guerra Mundial– estamos ante la batalla de Kursk. Derrotados en Stalingrado, los alemanes realizaron un último intento ofensivo en el frente del Este, movilizando todos sus carros de combate. La de Kursk fue una batalla basada en la velocidad. Aprovechando el estrépito del caso Gürtel en Valencia y la evidente quiebra de la confianza de Rajoy en Camps, Aguirre (ya sin el concurso de Rouco Varela, que ha dado medio paso atrás por indicación de Roma), ha lanzado un ataque relámpago para colocar a su lugarteniente Ignacio González en la presidencia de la segunda entidad de ahorros española. Una gran caja de caudales. Persigue, Aguirre, tres objetivos: recompensar a González por los servicios prestados (ha sido su principal estratega durante años); condicionar la política de Rajoy; y acumular fuerzas para un nuevo asalto al liderazgo del partido, según cuál sea el resultado de las elecciones municipales y autonómicas de 2011. Es una apuesta temeraria, como la de Kursk. Aguirre seguramente volverá a perder". Lectura más a ras de tierra, según un experimentado periodista madrileño que ha visto de todo en los últimos treinta años: "Quién acabe controlando Caja Madrid tendrá una de las llaves maestras del inevitable reajuste del poder económico en España, comenzando por la fusión de las entidades de ahorro. Caja Madrid puede conducir a Florentino Pérez al control de Iberdrola; tiene algo que decir en Indra ( tecnología militar,) y en sus manos están algunos créditos de medios de comunicación residenciados en la capital. Es la rótula del Gran Madrid. Estamos ante la madre de todas las batallas". Versión cheli, de un buen conocedor de la inefable Federación Socialista Madrileña: "Con el visto bueno de Leire Pají –y seguramente de José Blanco–, el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez (ex alcalde de Parla), pactó con Aguirre: ‘La presidencia para tí y la vicepresidencia para nosotros, y que les den a Rajoy y a Ruiz-Gallardón’. Izquierda Unida y los sindicatos también están en la pomada. ¡A pillar por la orilla!, que se decía en la movida. (En cristiano: cojamos la oportunidad al vuelo). "Pajín y Gómez son estrategas provinciales. Lo de Blanco, que es inteligente, resulta más extraño. Seguramente creían jugar al divide y vencerás; tacticismo de baja cota. Gente con experiencia le ha hecho ver a Zapatero lo que realmente está en juego. Y ahora deben obligar a Gómez a dar marcha atrás. Y Gómez ya ha prometido cargos. El fantasma del tamayazo (el escándalo del cambio de voto en la Asamblea de Madrid en 2003) se pasea por la esquina de Ferraz". Versión de un gélido observador: "Atentos a la caballería del Banco de España. Puede que esté a punto de intervenir". LA VANGUARDIA. 27-10-2009 Editorial. El País Grietas en el PP Caja Madrid, la cuarta entidad financiera de España, se encuentra hoy triturada en medio de la guerra abierta entre dos facciones del PP, la de quienes defienden a Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, y la de los partidarios de Mariano Rajoy, presidente del PP. Ayer, el Comité de Derechos y Garantías del PP de Madrid decidió enviar a la dirección nacional del partido unas declaraciones del vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, publicadas por EL PAÍS, en las que, entre otras cosas, consideraba "de vómito" el tratamiento infligido por los aguirristas a Rodrigo Rato, candidato de Rajoy a presidir Caja Madrid. El comité madrileño, controlado por Aguirre, pide ahora la cabeza de Cobo. En un paisaje político en el que el cinismo, la hipocresía y las falsedades son moneda común en boca de muchos dirigentes, resulta vivificante la sinceridad y honestidad de Cobo al proclamar, aun a riesgo de tirar por la borda su carrera política, lo que muchos otros, dentro y fuera del PP, piensan de Aguirre y su equipo. El enfrentamiento entre Rajoy y Aguirre amenaza con derruir la ya muy precaria estabilidad interna del PP. La dirección nacional tendrá que decidir sobre las declaraciones del vicealcalde y caben pocas dudas de que, decida lo que decida, enconará todavía más las diferencias entre las facciones en liza. La única solución satisfactoria para la cohesión interna del partido y para la buena marcha de Caja Madrid es que la candidatura de Ignacio González sea retirada. Porque el candidato de Aguirre es el peor de los propuestos; y lo es no sólo por la ausencia de cualquier experiencia financiera de González, frente a la trayectoria de Rodrigo Rato o Luis de Guindos, sino porque, además, con él en la presidencia, Caja Madrid correría el riesgo de convertirse en la ventanilla financiera de la Comunidad. En cualquier caso, la experiencia muestra que la dinámica de estos procesos desemboca en la falta de viabilidad de todos los candidatos arrastrados (a su pesar) prematuramente a la batalla, y que resulta necesario entonces encontrar un nuevo candidato de consenso. Rajoy paga ahora su debilidad ante los casos de espionaje en Madrid -la gestapillo montada por la Comunidad de la que ayer hablaba Cobo- y la trama Gürtel, entre otros. Cuando el responsable de un partido político renuncia a resolver un problema grave y se limita a ignorarlo, pierde credibilidad y el partido suele desangrarse por falta de autoridad. Caja Madrid necesita inmediatamente un gestor. Hay que tomar decisiones urgentes sobre su red de oficinas, la política de empleo, su disponibilidad para fusionarse con otras cajas y su recapitalización. En lugar de reforzar la gestión, Caja Madrid está hoy sometida a una torsión política que socava su posición. Mientras, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, se permite hacer un llamamiento a "la lealtad, la prudencia, la disciplina y la discreción". Música celestial. EL PAÍS. 27-10-2009 Editorial. ABC La batalla por CajaMadrid LA pugna desatada en el PP por la sucesión de Miguel Blesa al frente de Caja Madrid se está convirtiendo en un argumento de munición gruesa que en nada beneficia a la imagen de la cuarta entidad financiera española y que, además de abrir una grieta política entre la dirección del PP y la Comunidad de Madrid, está generando desconcierto entre la masa social de la caja. La credibilidad y fiabilidad de Caja Madrid como institución no debe quedar en entredicho y la corrección de su gestión, en contraste con la de otras muchas Cajas, ahora ante el abismo o inmersas en complejos procesos de fusión, no puede resentirse ante la opinión pública ni ser presentada sólo como una descarnada lucha por el control político de la entidad. Jurídicamente, aún hay relevantes cuestiones de fondo sin resolver, como las que atañen a las alegaciones formuladas por el Ayuntamiento de Madrid contra el reparto de puestos en el Consejo de la entidad, que en estos momentos concede ventaja a la Comunidad frente a la corporación municipal. Este es un proceso aún pendiente de resolución judicial que debe contribuir a aclarar el panorama. Sin embargo, desde una perspectiva estrictamente política, lo más razonable sería la consecución de un acuerdo con un candidato consensuado, de modo que ni se genere gratuitamente una imagen conflictiva de la entidad, ni el PP -que viene arrastrando el enorme desgaste del «caso Gürtel» en Madrid y Valencia- quede más debilitado con luchas intestinas. Sin duda, la experiencia y la cualificación técnica de los candidatos han de ser los criterios de más peso en la elección, pero más allá de nombres concretos lo relevante es que el elegido mantenga eficazmente el rumbo de una entidad saneada y convertida por méritos propios en una institución de referencia para millones de españoles. Es lógico que en el PP haya opiniones cruzadas sobre el candidato idóneo -Rajoy apostó ayer por Rodrigo Rato «hasta el final», mientras Esperanza Aguirre lo hace por Ignacio González-, pero precisamente por ello lo más conveniente es una profunda y discreta reflexión interna para que la decisión no se base en imposiciones, vetos, enemistades o discrepancias irreconciliables. Así, la exhibición pública de críticas extremas, como las que hizo ayer el vicealcalde madrileño, Manuel Cobo, no ayudan y enrarecen aún más la atmósfera. Los intereses en juego son muchos y, aunque a Aguirre le asiste la razón cuando argumenta que con la ley en la mano la Comunidad de Madrid es hoy la institución más legitimada para impulsar a un candidato, sería un error sustraerse a la idea de que plantar cara a la dirección del PP, sin un aspirante de consenso, debilita los intereses del partido en toda España. Es el momento menos indicado para dar oxígeno al PSOE. ABC. 27-10-2009

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