Frau Nein: Los tres “no” de Merkel

“La agenda que Alemania llevará a la cumbre se centra en el rechazo a la creación de eurobonos, que no se excluya (y quede por escrito) la participación de bancos privados en futuros rescates (como sí­ querí­a el resto de socios), y la negativa a ampliar la cuantí­a del fondo de rescate al euro. Tres “nein” que, de acuerdo con Berlí­n, deben integrar la baterí­a de medidas indispensable para apuntalar el vigor de la moneda única, el euro, y garantizar su supervivencia en medio de las múltiples turbulencias que ha padecido en lo que va de año, desde la implosión de las crisis griega e irlandesa.”

Entre los untos que se tratarán en Bruselas figuran posibles cambios en el Tratado de Lisboa, que permitan convertir en permanente el fondo de estabilidad para el euro, que teóricamente vence en 2013, pero que se transformará en permanente. Pero esos cambios, se afirma, sólo se podrían realizar "bajo estrictas condiciones y sin que ello suponga la celebración de referendos en los estados miembro". En realidad, aunque se trata de un borrador de conclusiones de la cumbre teóricamente escrito por los 27 socios, el espíritu de la letra hay que buscarlo en el idioma de Goethe, pues su redacción se ha hecho, en gran medida, en los pasillos de la cancillería alemana. (DEUTSCHE WELLE) THE WALL STREET JOURNAL.- España afronta una situación económica crítica. Junto con Portugal, se halla ahora mismo en el epicentro de la confusión financiera europea. Los inversores están asignando unos riesgos de impago más elevados que nunca a la deuda del Gobierno español desde que el país entrara en la zona euro. En el ámbito social, la situación resulta inquietante. La tasa de desempleo supera el 20 por ciento. El índice de paro entre los jóvenes rebasa el 43 por ciento. Los mercados financieros no son los únicos que despiertan dudas acerca de la economía española. Alemania. Deutsche Welle Los tres “no” de Merkel P. Kummetz La canciller alemana, Angela Merkel, llegará al Consejo Europeo, el jueves y viernes en Bruselas, segura de sí misma, pisando firme y con tres "nein" (no) en la maleta como medio de disuasión. La agenda que Alemania llevará a la cumbre se centra en el rechazo a la creación de eurobonos, que no se excluya (y quede por escrito) la participación de bancos privados en futuros rescates (como sí quería el resto de socios), y la negativa a ampliar la cuantía del fondo de rescate al euro. Tres "nein" que, de acuerdo con Berlín, deben integrar la batería de medidas indispensable para apuntalar el vigor de la moneda única, el euro, y garantizar su supervivencia en medio de las múltiples turbulencias que ha padecido en lo que va de año, desde la implosión de las crisis griega e irlandesa. "Es la lista (de exigencias) de Merkel", asegura hoy una fuente diplomática en Bruselas. Aunque la "mujer más poderosa de Europa", según la revista Forbes, asegura que "el euro no está al borde del abismo", la realidad es que con dos rescates a la espalda (Grecia en mayo e Irlanda en noviembre) los 16 socios de la eurozona y los 27 miembros del bloque no pueden pavonearse demasiado. Por ello, el objetivo que se han fijado los jefes de Estado y gobierno de la Unión es apuntalar al euro, blindarlo, e intentar evitar que vuelva a sufrir los vaivenes abruptos típicos de una montaña rusa, y eso a pesar de que la UE tiene una política monetaria común, una de sus fortalezas, pero 27 políticas fiscales diversas, una de sus debilidades, según los expertos. En ese sentido, según se afirma en el borrador de la declaración final del próximo Consejo al que tuvo acceso dpa, al igual que se ha hecho con los planes de salvamento de Grecia e Irlanda, el bloque seguirá actuando con decisión allí donde haga falta para garantizar la estabilidad de la moneda, nacida en 1999. Un fondo de rescate permanente Entre los puntos que se tratarán en Bruselas figuran posibles cambios en el Tratado de Lisboa, que permitan convertir en permanente el fondo de estabilidad para el euro, dotado con 750.000 millones de euros, que teóricamente vence en 2013, pero que se transformará en permanente. Pero esos cambios, se afirma, sólo se podrían realizar "bajo estrictas condiciones y sin que ello suponga la celebración de referendos en los estados miembro", lo cual equivaldría a reabrir una delicada "caja de Pandora" institucional. En realidad, aunque se trata de un borrador de conclusiones de la cumbre teóricamente escrito por los 27 socios, el espíritu de la letra hay que buscarlo en el idioma de Goethe, pues su redacción se ha hecho, en gran medida, en los pasillos de la cancillería alemana. Y es que Merkel, bautizada "Frau nein" (la señora no) por su decisión y su pulso casi inquebrantable a la hora de negociar, llega a Bruselas con una lista ya preparada. Con ello, los cambios al Tratado de Lisboa, que acaba de cumplir un año de andadura, solo podrán aplicarse por unanimidad, es decir que de esta manera Alemania, el principal contribuyente neto a las arcas de la UE, se garantiza un veto tácito, un as en la manga. Además, la solicitud de ayuda de un socio, como hizo Irlanda, que recibió 85.000 millones de euros de la UE y del Fondo Monetario Internacional (FMI), sólo debería permitirse como "último recurso", tal como pidió Alemania. Bancos no deben quedar al margen Por otro lado, Berlín presionará para que la participación de los bancos privados en el fondo de rescate permanente del euro a partir de 2013 quede escrito en negro sobre blanco. Los ministros de Economía del bloque acordaron en una reunión a finales de noviembre que el sector privado participe "caso por caso" y "como último recurso", cuando haya que asistir financieramente a algún país. Con este compromiso, los responsables europeos pretenden frenar el contagio de los problemas de Grecia e Irlanda a España y Portugal. No obstante, el acuerdo modera las pretensiones iniciales de Merkel, que exigía que la banca asumiera de forma sistemática parte de la carga en futuros rescates a socios en problemas. Por si acaso alguien no la hubiera escuchado suficientemente, Merkel volverá a repetir un "no" a la emisión de "bonos europeos" para contribuir a frenar la crisis y otro "no" a la ampliación del fondo de rescate al euro, como pedía el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn. A Merkel parecen darle igual las últimas declaraciones del primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, quien criticaba la postura de Alemania tras rechazar la idea de crear un bono soberano de la zona euro. "Están rechazando una idea antes de estudiarla. Estoy sorprendido. Esta manera de crear temas tabúes en Europa y de no atender a las ideas de los demás es una manera muy antieuropea de gestionar los asuntos europeos", aseguraba Juncker en una entrevista al periódico alemán "Die Zeit". Alemania es el principal contribuyente neto (pone más de lo que recibe) a las arcas europeas, con cerca del 20 por ciento del total. Según las últimas previsiones, el PIB germano crecerá en 2010 en torno al 4 por ciento, gracias sobre todo al vigor de sus exportaciones. DEUTSCHE WELLE. 14-12-2010 EEUU. The Wall Street Journal ¿Qué le pasa a España? José María Aznar ESPAÑA afronta una situación económica crítica. Junto con Portugal, se halla ahora mismo en el epicentro de la confusión financiera europea. Los inversores están asignando unos riesgos de impago más elevados que nunca a la deuda del Gobierno español desde que el país entrara en la zona euro. En el ámbito social, la situación resulta inquietante. La tasa de desempleo supera el 20 por ciento. El índice de paro entre los jóvenes rebasa el 43 por ciento. Los mercados financieros no son los únicos que despiertan dudas acerca de la economía española. La Comisión Europea ha manifestado su preocupación por la capacidad del Gobierno actual para reaccionar y poner en práctica medidas económicas creíbles a fin de reconducir la situación. Allá donde voy, la gente me formula las mismas preguntas: ¿Qué le pasa a España? ¿Cómo es posible que en solo unos años mi país haya pasado de ser el «milagro económico» de Europa a convertirse en su «problema económico»? ¿Qué le ha sucedido a la economía que hace sólo unos años crecía más de un 3 por ciento anual, incluso cuando Alemania, Francia e Italia presentaban un crecimiento cero? En la actualidad es la única economía de los cinco países más grandes de Europa que todavía experimenta un crecimiento negativo. Todas estas preguntas me causan una gran tristeza y una honda preocupación por el presente y el futuro de mi país. Hace sólo seis años, España creaba seis de cada diez nuevos puestos de trabajo en la zona euro, las cuentas del Gobierno registraban superávit, su reserva de deuda pública decrecía rápidamente y sus multinacionales se extendían por toda Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. Mi respuesta a todas las preguntas sobre España es clara: el país está sufriendo la crisis política más grave de su historia reciente. Las tribulaciones económicas y la falta de confianza en España son fruto del déficit de credibilidad del Gobierno. El elevado precio que está pagando ahora el pueblo español es lo que ocurre cuando los políticos se niegan a reconocer sus errores. El origen de la crisis de España se remonta a 2004, cuando se tomó la decisión política de abandonar el proceso modernizador que la sociedad inició hace más de 30 años. En aquel entonces, los españoles decidieron por consenso que consolidarían su democracia e instituciones tras casi 40 años de dictadura. El siguiente paso fue entrar en la Unión Europea y más tarde en el euro, y converger económica y socialmente con las naciones más prósperas de Europa. Luego, en 2004, Madrid cambió de rumbo. El Gobierno rechazó el acuerdo plasmado en la Constitución de 1978 y rompió la estructura del Estado español. Diferentes regiones del país se enfrentaron unas a otras. La consecuencia ha sido eliminar buena parte de lo que nos une como españoles y convertir España en un país muy difícil de liderar. En la esfera económica, una vez que España adoptó el euro y la devaluación de la moneda dejó de ser una opción, el Gobierno abandonó su compromiso con la estabilidad presupuestaria y el proceso constante de reforma necesario para seguir siendo competitivos en los mercados internacionales. Estos errores económicos se aprecian en las intervenciones arbitrarias del Gobierno en la vida empresarial, con un desprecio flagrante por las reglas del juego, incluso las europeas. También vemos un crecimiento inaudito del gasto gubernamental y unas subidas de impuestos generalizadas. El lugar que ocupa actualmente España en el escenario internacional refleja su pérdida de relevancia en el mundo. El Gobierno ha renunciado a sus responsabilidades y no ha defendido sus intereses nacionales en el extranjero. Sólo un nuevo Gobierno puede recuperar la credibilidad, y eso pasa por unas elecciones generales. Un nuevo Gobierno podría animar al pueblo español a emprender un gran proyecto nacional de recuperación, regeneración y reforma de la nación. Para esto no existen milagros ni atajos; no los ha habido en el pasado y no los habrá ahora. Con una nueva agenda nacional y la aplicación de medidas adecuadas, España puede recobrar la confianza y la credibilidad internacionales y sus ciudadanos la confianza en sí mismos y en su nación. Un elemento esencial de este cambio político será que España reconozca inmediatamente que el Estado tiene que limitar su papel económico y social y abrir nuevos ámbitos de libertad y dinamismo para la sociedad y la empresa privada. España debe efectuar profundas reformas de su estructura administrativa, entre ellas erradicar organismos burocráticos y públicos y racionalizar el gasto público. España no puede demorar por más tiempo la reforma del Estado de bienestar, pero tiene que empezar a restablecer ahora las condiciones para una sociedad próspera abierta a todos. España es sobradamente capaz de convertirse, una vez más, en un país dinámico y emprendedor que genere empleo y oportunidades. Pero primero ha de acometer la dura labor de deshacer seis años de fechorías políticas. No podemos esperar. THE WALL STREET JOURNAL. 14-12-2010

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