La UE trata de dar una respuesta a los aranceles de Trump

Europa, entre el ojo por ojo y la conciliación

Europa se debate entre las llamadas a la conciliación con Washington y la firmeza y la búsqueda de mayor autonomía respecto a EEUU.

Una UE aún descolocada ante el terremoto geopolítico que ha supuesto la vuelta de Trump a la Casa Blanca -con la guerra de Ucrania y el rearme como problema principal- trata de coordinar una respuesta a una más que inminente guerra arancelaria por parte de EEUU.

El impacto económico de un conflicto comercial es aún difícil de dilucidar. Pero aunque sería muy desigual según los países -Alemania o Italia, por ejemplo, están mucho más expuestas que España-, o los sectores -la automoción, la industria química, la tecnología y la alimentación serían los más perjudicados- puede generar enormes turbulencias económicas, políticas y sociales en un panorama ya de por sí convulso.

Ante eso, Europa se debate entre dos líneas de actuación: unos, encabezados por la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, llaman a Washington a la conciliación. Otros, entre los que está el gobierno español, llaman a la firmeza y a que Europa convierta esta adversidad en una oportunidad para ganar autonomía respecto a EEUU.

Llamamientos del tipo «todo el mundo pierde en una guerra comercial» y «EEUU y Europa son socios y amigos y deben seguir siéndolo» forman parte de la música de fondo estos días en Bruselas. Pero también los llamamientos a poner pie en pared, pero actuando de manera inteligente. El «ojo por ojo» arancelario -responder a las tasas aduaneras de EEUU con otras de igual magnitud- puede ser contraproducente para Europa -que tiene un balance comercial positivo hacia EEUU-, y además no da donde más duele, dado que lo que la superpotencia exporta al viejo continente son principalmente capitales, y no tanto mercancías.

“La UE debería activar una respuesta contundente centrada en crear problemas a EEUU a la vez que se minimiza el daño económico en Europa. Esto significa evitar, en la medida de lo posible, que la Unión establezca aranceles, ya que estos generan inflación y perjudican a los consumidores”, apunta en ese sentido Federico Steinberg, investigador principal del Real Instituto Elcano. Otras voces también apuntan a establecer impuestos a las empresas de EEUU como respuestas eficaces y menos autolesivas que las represalias con más aranceles.

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