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Este es el legado de la revolución bolivariana

Venezuela fue punta de lanza del movimiento antihegemonista que ha permitido al mundo hispano conquistar cotas de independencia antes impensables.

Venezuela fue punta de lanza del movimiento antihegemonista que ha permitido al mundo hispano conquistar cotas de independencia antes impensables. El pueblo venezolano, con una energí­a y capacidad de lucha admirables, fue el protagonista de la revolución bolivariana que ha cambiado el destino de todo el mundo hispano.

Una alternativa cocinada a fuego lento

Hugo Chávez ha sido el dirigente político más vilipendiado por los grandes medios en los últimos años. Se le ha llamado “dictador” y “tirano”. Pero desde su llegada al poder en 1998, se sometió 16 veces al veredicto de las urnas. Ganó 15 de ellas y perdió una.

“Este es el legado que, un año después de la muerte de Chávez, nos deja la revolución bolivariana. El avance imparable de la unidad del mundo hispano frente al dominio norteamericano”

¿Conocen ustedes a algún “dictador” que convoque tantas elecciones… y que encima asuma el riesgo de perderlas?

Todas las instancias internacionales, que acudieron como observadores a las elecciones que Chávez ganó, se mostraron unánimes al reconocer la transparencia de los escrutinios.

Incluso James Carter, ex presidente norteamericano, llegó a declarar que el sistema electoral de Venezuela era “el mejor de mundo”.

La razón de tantos ataques está en otro lado. La realidad es que la revolución bolivariana ha cambiado el destino de Venezuela y todo el continente americano.

En los años 80 y 90, Venezuela se consumía bajo los draconianos “planes de austeridad” impuestos por el FMI, y gestionados por un bipartidismo corrupto y vendepatrias.

Junto a la mayoría del pueblo venezolano, Chávez se levantó, y llamó a “conquistar una segunda y definitiva independencia”, esta vez contra el dominio de la superpotencia norteamericana.

Venezuela enarboló la bandera de la independencia nacional, y su ejemplo se extendió felizmente por todo el mundo hispano.

Lula en Brasil, Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Correa en Ecuador… Hoy son mayoría los gobiernos anti-hegemonistas y progresistas en Hispanoamérica.

Pero la revolución bolivariana no floreció “de la noche a la mañana”. Fue el resultado de muchos fracasos y muchos años de esfuerzo.

En 1.982, Hugo Chávez fundó junto con otros oficiales progresistas y patrióticos el Movimiento Bolivariano 200 (MBR200).

En esos momentos, Venezuela estaba postrada ante el salvaje saqueo norteamericano y oligárquico, que condenaba a la mayoría de la población a la miseria.

Esta olla a presión estalló en 1.989 con la explosión popular conocida como “el Caracazo”.

Tres años después, Chávez y el MBR200 se pronuncian contra el gobierno hipercorrupto y ultravendepatrias de Carlos Andres Pérez.

Su estrepitoso fracaso condujo a una honda reflexión. Comprendieron que la solución a los problemas de Venezuela no vendría de una “acción decidida” de unas élites progresistas. Era imprescindible la participación activa del pueblo.

Chávez asumió la responsabilidad del golpe, y cargó con dos años de prisión. Cuando salió, fundó el Movimiento V República, y comenzó un peregrinaje social y político por todo el país, sumando a sus filas a estudiantes, profesionales, pequeños y medianos empresarios, campesinos, cultores, pescadores, mineros, indígenas, obreros, mujeres, jóvenes, militares, y a muchos partidos de la izquierda.

Este camino condujo a fundar una alternativa que ganó las elecciones en diciembre de 1.998, abriendo una nueva etapa en la historia de Venezuela y de todo el mundo hispano.La unidad de la Patria GrandeEn su último discurso antes de morir, Hugo Chávez dijo que “nuestra divisa debe ser unidad, unidad y más unidad”. Tras confirmar que “aquí había un continente dormido, un pueblo dormido, como muerto y llegó «el Lázaro colectivo» y se levantó”.

Hugo Chávez siempre tuvo presente las palabras de Fidel Castro en la primera Cumbre Iberoamericana: “Actuando separados, uno a uno, podríamos ser todos devorados; juntos, nadie tendría poder para devorar a ninguno de nosotros”.

“Aquí había un continente dormido, un pueblo dormido, como muerto y llegó «el Lázaro colectivo» y se levantó”(Hugo Chávez)”

Por eso Venezuela ha trabajado incansablemente por impulsar la unidad antihegemonista del mundo hispano, a través de iniciativas como TeleSur, el Sucre, el Banco del Sur, el ALBA, UNASUR… Hasta desembocar en la creación de la CELAC, donde están presentes todos los países hispanoamericanos… pero no EEUU.

Todo comenzó con el ALBA (la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que nació el 14 de diciembre de 2.004 gracias al acuerdo entre Venezuela y Cuba, con el objetivo de enfrentarse al ALCA (el área de libre comercio encabezada por EEUU) el 14 de diciembre de 2.004 se creó gracias al acuerdo entre Venezuela y Cuba.

Dos años después, representada por Evo Morales, Bolivia se sumaba al acuerdo. Poco más tarde se incorporaba Nicaragua y las pequeñas naciones del Caribe.

UNASUR -la Unión de Naciones Suramericanas- se creó en 2.008 con el aliento venezolano, para dotar de organicidad a la nueva unidad anti-hegemonista que se estaba gestando en el mundo hispano.

Ahora, UNASUR es una realidad, controlada por los gobiernos progresistas y patrióticos que son mayoritarios, y que ha actuado como freno a los intentos de golpes norteamericanos en Venezuela, Ecuador o Bolivia.

La primera reunión del Banco del Sur se realizó en Venezuela el 12 de junio de 2013. No era causal. La revolución bolivariana había creado este nuevo foro de unidad e independencia.

Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, y Venezuela conforman el Banco del Sur, junto a Chile y Perú, que participan como observadores.

El Banco del Sur se planteó desde el principio como alternativa al FMI, al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo.

Todos estos organismos estaban controlados por Washington e imponían draconianas condiciones a los países hispanos para acceder a su financiación.

Crear un Banco del Sur no era solo eludir el saqueo de Washington, era un nuevo paso para conquistar más independencia y soberanía.

Hace cinco años, la Venezuela de Hugo Chávez planteó una alternativa para cortar ese “nudo gordiano”: construir un foro de países hispanos sin la presencia de EEUU ni Canada. Es decir, un foro donde la unidad del continente americano se enfrentara explícitamente al control imperial.

Así nació la CELAC (la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), cuya segunda cumbre celebrada en La Habana ha sido un gran éxito en el camino por conquistar la unidad y la independencia para el mundo hispano frente al dominio norteamericano.

A pesar de los intentos de EEUU por boicotear la CELAC, el primer foro de países hispanos sin la presencia de Washington es ya un éxito rotundo. Celebrar su segunda cumbre en Cuba era una bofetada a la superpotencia. Y los resultados han superado todas las expectativas. Mientras que la Cumbre Iberoamericana o la Cumbre de las Américas –foros más propicios a la intervención norteamericana- languidecen, la CELAC –expresión de la voluntad de independencia del mundo hispano- exhibe una salud excelente.

Según datos de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), en el continente la pobreza ha caído 15,7 puntos porcentuales desde 2002 mientras la indigencia se ha reducido en ocho puntos.

Y la ONU afirma que en el mundo hispano la desigualdad social, aunque sigue siendo dramática, ha disminuido en los últimos diez años.

Es el resultado de las políticas de redistribución de la riqueza, ampliación de la democracia y defensa de la soberanía nacional aplicada por los cada vez más numerosos gobiernos progresistas y patrióticos en el mundo hispano.

Este es el legado que, un año después de la muerte de Chávez, nos deja la revolución bolivariana. El avance imparable de la unidad del mundo hispano frente al dominio norteamericano.

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