Participación de España en el bombardeo de Siria

¡España fuera de la guerra de Siria!

Nuestro país ha participado de forma directa en el reciente ataque contra Siria, un bombardeo que pone en peligro la paz mundial y que pone en riesgo la seguridad de España. Las bases norteamericanas en nuestro país cumplen un papel absolutamente clave en las agresiones norteamericanas sobre Oriente Medio. De ellas salen las naves que perpetran los ataques.

De la base aeronaval de Rota partió el USS Donald Cook (DDG-75), uno de los cuatro destructores estadounidenses desplegados en la base gaditana, una de las bases norteamericanas más grandes del planeta. El USS Donald Cook lanzó decenas de misiles de crucero Tomahawk desde aguas del Mediterráneo oriental y fue por tanto una de las naves más implicadas en el ataque.

No es en absoluto una novedad que los buques militares estadounidenses con base en Rota participen en un ataque contra Siria. En abril de 2017, hace ahora un año, fueron el USS Ross y el USS Porter -otros dos destructores basados en esta instalación- los que lanzaron 59 misiles Tomahawk contra la base siria de Shayrat, causando la destrucción del 20% de la flota aérea de Al Assad.“España está metida hasta las cachas en este ataque y en el diseño bélico norteamericano. Por eso ahora hay que gritar: ¡España fuera de la guerra!”

Además de la participación naval, dos aviones cisterna de EEUU con base en Zaragoza participaron en la operación facilitando combustible en vuelo a los bombarderos en ruta hacia Siria. Los KC-130 norteamericanos están habitualmente estacionados en la base de Morón de la Frontera (Sevilla), pero hace poco se trasladaron a Zaragoza debido a las obras que se están realizando en su base original.

“España ha prestado apoyo logístico al ataque contra instalaciones militares del régimen sirio sospechosas de albergar armas químicas”, han dicho las notas de prensa para referirse a la participación de España en el bombardeo de Trump contra Siria. Es una forma aséptica y técnica de decirlo. La realidad es que nuestro país -con cinco bases norteamericanas- cumple una función absolutamente vital en la estrategia bélica del Pentágono. De nuestro suelo parten los buques y las aeronaves que golpean mortíferamente el suelo incendiario de Oriente Próximo. España no “presta apoyo logístico” a las guerras de EEUU, ni “ayuda de forma puntual”: nuestro país está metido hasta las cachas en las guerras de Trump.

Además, nuestro país es una pieza clave del diseño militar norteamericano para el control del Mediterráneo y el continente africano. Morón es, desde mediados de 2015, la base permanente del AFRICOM, el comando de marines para África, un cuerpo de 3.500 hombres y 40 aviones. Cualquier intervención norteamericana contra un país del Norte de África o el Sahel despega de sus pistas.

Pleitesía y genuflexiones.

El gobierno de Rajoy ha dado su apoyo total al ataque de Trump a través de un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores en el que asegura que se trata de “una acción limitada en su objetivo y medios y, por ello, es una respuesta legítima y proporcionada”.

En esta ocasión -a diferencia del ataque de hace un año, donde el gobierno se enteró por la prensa de que las naves que atacaron Siria habían salido de Rota- el ejecutivo de Rajoy fue informado con antelación de la acción militar por el Pentágono. El ministerio de Defensa asegura que durante los últimos días, EEUU ha ido informando a España a través del comité Conjunto permanente Hispano Americano, y del Comité bilateral de Alto Nivel.

La complicidad de Moncloa con una acción que pone en peligro la paz mundial es, por tanto, completa.

¡España fuera de la guerra!

La plena implicación de España en los planes bélicos de la superpotencia norteamericana nos encuadra en las acciones de intervención y agresión de la principal fuente de guerra del planeta, colocando a nuestro país en el blanco de sus enemigos. No es una inversión en seguridad, la participación en la estrategia del Pentágono es una amenaza para la paz mundial y un incalculable riesgo para nuestro país.

Por eso, ahora más que nunca -como en 2003, cuando millones de gargantas gritaban ¡No a la Guerra! en las avenidas de toda España, denunciando cómo el gobierno Aznar nos metía de lleno en el criminal conflicto de Irak- todos los demócratas, progresistas y revolucionarios tenemos que denunciar cómo el proyanqui gobierno de Rajoy nos encuadra más y más en los planes del Pentágono.

Es el momento de redoblar la exigencia de que España salga de la guerra de Siria. Nuestro país debe convertirse en un referente de paz y neutralidad en el mundo.

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