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España entre el coraje y la testarudez

Orgulloso y desconfiado, Mariano Rajoy va repitiendo que España no solicitará ayuda externa. Que no necesita salvaguardias especiales de la zona euro. Que va a salir por sí misma, sin pedir nada. En resumen, que su situación no tiene nada que ver con la de Portugal o Irlanda, por no hablar de la de Grecia.Una gran confianza del jefe del gobierno conservador se desprende de su gesto quijotesco. «No habrá plan de rescate europeo para el sector bancario español», dijo nuevamente el lunes, 28 de mayo después de un día de agitación en los mercados ibéricos. Pues esto es lo que ronda alrededor del elegante Mariano Rajoy: el estado de los bancos españoles alimenta una desconfianza cada vez mayor.Y la situación de la cuarta economía de la zona euro pesa sobre la tercera, Italia – lo último que ésta necesita, mientras que Grecia está al borde del colapso.De ahí la pregunta planteada por muchos observadores: ¿España tiene razón al no querer depender más que de sus propias fuerzas? Su valiente ambición para recuperar en solitario su sector bancario -una tarea más que difícil- ¿no debilitará al conjunto de la zona euro?Los precedentes no hablan a favor del señor Rajoy. En Dublín, como en Lisboa, se sostuvo durante mucho tiempo la misma posición: no necesitamos ayuda. Y luego, cuando estos gobiernos ya no pudieron financiar su deuda en el mercado, tuvieron que resignarse a buscar ayuda externa. Por lo general, demasiado tarde, cuando el estado general del paciente había empeorado considerablemente. En economía, el arte del momento justo es casi todo.El sector bancario español se ve obstaculizada por una deuda incobrable en el devastado paisaje inmobiiario. El Estado acudirá en ayuda de Bankia, el cuarto banco más grande, mediante la inyección de un total de 19 mil millones de euros. ¿De dónde sacarlos?Madrid tiene acceso al mercado de deuda, sin duda, pero a costa de más y más intereses. La falta de confianza de los inversores fue tal el lunes que España tuvo que prometer pagar un 6,5% por la inversión en bonos públicos a diez años. El total de compromisos del gobierno no deja de engordar la deuda general del Estado, ya que, además de los bancos, también debe acudir en ayuda de algunas de sus regiones.Entendemos la renuencia del señor Rajoy. Incluso al 6,5%, España todavía tiene acceso al mercado. Ha hecho impresionantes reformas estructurales. Y lleva adelante un drástico programa de austeridad – sin quejarse todo el tiempo, como hacen otros.En estas condiciones, pasar bajo el yugo del Fondo Monetario Internacional (FMI) o Bruselas puede ser visto como humillante. La herramienta de rescate que ha adoptado el euro, el Mecanismo Europeo de Estabilidad – es probablemente inadecuado a la situación en España. Sin embargo, está ahí para evitar tragedias. En el interés del euro, el señor Rajoy tal vez debería coger su teléfono y llamar a Bruselas.

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