Escritores y artistas llaman a la huelga general

“Esta huelga general deberí­a ser un grito, un plante y una lí­nea a seguir por parte del movimiento obrero y la sociedad civil española, a fin de defender el patrimonio que heredamos de nuestros antepasados y el futuro de nuestros hijos”, ha afirmado la escritora Almudena Grandes, encargada de dirigir el acto organizado en el Cí­rculo de Bellas Artes de Madrid y al que acudieron Juan José Millás, Adriana Ozores, Miguel Rí­os, Pilar Bardem y Antonio Carmona, entre otros.

Por su arte, el secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, ha criticado la reforma laboral, ya que legitima "una simple gripe como causa de despido". "Ni en nuestras peores pesadillas, ¡ni en los mejores sueños de Gerardo Díaz Ferrán (el presidente de la CEOE)! ", exclamó.Además, Fernández Toxo ha añadido que "no todo es oropel en el mundo de la cultura, donde existe mucha precariedad, al igual que en la investigación, dos campos de importancia capital para el desarrollo de una sociedad sana". (EL MUNDO) EL CONFIDENCIAL.- Lo más llamativo de esta larguísima antesala de la huelga general ha sido la furibunda campaña contra los sindicatos convocantes, a los que se ha estigmatizado de tal forma que si antes fueron culpables de la omisión ahora lo son de la acción, sin perder en ambos casos la condición de sanguijuelas. Si, como se dice, estamos ante organizaciones tan inútiles, lo normal sería esperar a certificar su defunción y no gastar tanta munición con el moribundo. O quizás es que se les quiere dar matarile por la vía rápida, para que los pobres dejen de sufrir cuanto antes. PÚBLICO.- Los motivos de la huelga se hallan en la política económica aplicada, primero, por los Gobiernos de Aznar y, más tarde, por los de Zapatero, que han convertido el sistema fiscal español en el más regresivo de Europa y han permitido que las entidades financieras engañasen a los clientes y creasen la burbuja inmobiliaria. Hay que señalar a la Unión Monetaria que, asentada en los principios del neoliberalismo económico, hace imposible el Estado social e incluso la democracia, y hay que apuntar a lo que llaman globalización, que únicamente es la supremacía del capital sobre el poder político EL PAÍS.- No resulta evidente, a primer golpe de vista, cómo unos Presupuestos Generales del Estado que reducen el conjunto del gasto público el 7,9% pueden ser las cuentas públicas que garanticen la recuperación económica; tampoco que ese Presupuesto tenga un carácter social cuando solo las pensiones mínimas se revalorizarán en 2011 (el 1%). Así que no es de extrañar que ni la vicepresidenta Fernández de la Vega ni la vicepresidenta Elena Salgado pudieran ayer cuadrar del todo la ecuación de que unos Presupuestos austeros, que buscan la reducción del déficit público, sean al mismo tiempo los más adecuados para afianzar la recuperación y el empleo y, además, atender satisfactoriamente los gastos sociales. 29-S. El Mundo Escritores y artistas llaman al ‘plante del movimiento obrero’ en la huelga general Guillermo Santaolalla Varias caras conocidas del mundo de la cultura han proclamado en Madrid su adhesión a la huelga general del próximo 29 de septiembre, en un acto en el que han participado los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez. "Esta huelga general debería ser un grito, un plante y una línea a seguir por parte del movimiento obrero y la sociedad civil española, a fin de defender el patrimonio que heredamos de nuestros antepasados y el futuro de nuestros hijos", ha afirmado la escritora Almudena Grandes, encargada de dirigir el acto organizado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y al que acudieron Juan José Millás, Adriana Ozores, Miguel Ríos, Pilar Bardem y Antonio Carmona, entre otros. El presidente de la Unión de Actores de Madrid, Jorge Bosso, tomó la palabra a continuación para destacar "el apoyo que la cultura ha brindado siempre a los movimientos sociales". "Nosotros vamos a la huelga, porque hay una reforma laboral abusiva que nos afecta a todos los trabajadores", ha añadido. Asimismo, Bosso reclamó "respeto para los profesionales de la cultura, que representa un arma cargada de futuro". "Queremos que quede claro: esto no es una huelga contra un partido político, porque también estamos en contra de la situación en que la cultura se encuentra en Madrid". ‘Las especificidades del sector’ Además, el actor Juan Diego, también presente, explicó a ELMUNDO.es que los artistas tienen los mismos motivos para ir a la huelga que cualquier trabajador, "aún más agravados por las especificidades del sector". Éstas son, en su opinión, que "los ayuntamientos, por ejemplo, no pagan a los productores y empresarios, y, por lo tanto, los pagos a los actores se resienten. A ésto se suma "el no tener una ley de teatro" y "un número interminable" de desventajas. Sin embargo, apostó porque no habrá problemas con los empresarios del sector para dejar ir a la huelga a los artistas ya que "suelen ser bastante tranquilos en ese sentido" así como "respetuosos con el derecho". "No se trata de hacer daño a la empresa sino de ejercer ese derecho". añadió. Por su parte, el secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, ha criticado la reforma laboral, ya que legitima "una simple gripe como causa de despido". "Ni en nuestras peores pesadillas, ¡ni en los mejores sueños de Gerardo Díaz Ferrán (el presidente de la CEOE)! ", exclamó. No todo es ‘oropel’ Además, Fernández Toxo ha añadido que "no todo es oropel en el mundo de la cultura, donde existe mucha precariedad, al igual que en la investigación, dos campos de importancia capital para el desarrollo de una sociedad sana". También criticó, en declaraciones a este diario, los Planes Generales del Estado para 2011 por ser "un cántico a la rendición" y porque "consolidan un paro del 20% por un periodo muy largo". A su vez, el máximo responsable de la UGT, Cándido Méndez, aseguró que "la cultura no es un adorno. Por supuesto que tiene incidencia en términos económicos, pero es mucho más que eso: es necesario enseñar valores a las personas". Respecto a la huelga general, afirmó que el presidente del Gobierno rectificará tras producirse ésta porque "si en algo es especialista es en rectificar". Desde su punto de vista, el Ejecutivo ha tomado "el eje de recuperar la credibilidad" de la economía española, pero con el 29-S se hará "una aportación para proteger la credibilidad del sistema democrático". EL MUNDO. 25-9-2010 Opinión. El Confidencial La caza del sindicalista Juan Carlos Escudier Lo más llamativo de esta larguísima antesala de la huelga general ha sido la furibunda campaña contra los sindicatos convocantes, a los que se ha estigmatizado de tal forma que si antes fueron culpables de la omisión ahora lo son de la acción, sin perder en ambos casos la condición de sanguijuelas. Tiene esta caza al sindicalista una dilatada trayectoria aunque sorprenda tanta persistencia. Si, como se dice, estamos ante organizaciones tan inútiles que ya no sirven ni para sillas ni para albardas, lo normal sería esperar a certificar su defunción y no gastar tanta munición con el moribundo. O quizás es que se les quiere dar matarile por la vía rápida, para que los pobres dejen de sufrir cuanto antes. Los mismos que ahora predicen el fracaso del paro y lo juzgan inoportuno, son los que clamaban hace unos meses por una huelga que los sindicatos no tenían bemoles a convocar por estar vendidos a un Gobierno del que Cándido Méndez era el vicepresidente cuarto. Y si antes se intentaba demostrar que el de UGT era un traidor a la clase obrera y se aportaba como prueba una fotografía suya a la puerta del Bulli para demostrar que quien se atrevía a probar los muelles de aceite de oliva virgen o los nudos esferificados de yogur no podía defender al proletariado, ahora se exhibe a Fernández Toxo de crucero por el Báltico con su santa porque, aunque el pasaje salga barato, todo el mundo sabe que un sindicalista que se precie sólo puede veranear en Benidorm, o si es un exquisito, en Santa Pola. Toxo, que ya fue a los tribunales cuando varios medios convirtieron su vivienda de 90 metros en un ático de 206, va a tener ocupado a su abogado. La artillería ha graneado fuego sobre todo lo que se movía en las centrales sindicales, empezando por los liberados, a los que se ha presentado como una especie de parásitos intestinales del estilo de las tenias. En esa batalla ha destacado especialmente Esperanza Aguirre, que no es que haga guiños al populismo más conservador de su partido sino que tiene un tic en un ojo. Sin duda que habrá liberados con mucha jeta, pero tener la cara más dura que el cemento y cobrar por no hacer nada es una actividad muy extendida en el país, incluso entre los asesores de la presidenta madrileña. Es verdad que los sindicatos deberían estar vigilantes ante estos abusos, que empañan cualquier otra labor. Pero eso no justifica una cruzada contra estos sindicalistas, cuyo existencia está amparada por la ley y cuyo número en al administración autonómica viene determinado por el convenio colectivo que firmó la propia Comunidad de Madrid. Así que cuando no era que sobraban miles de liberados ha sido el recuento de las subvenciones que reciben las centrales, porque está muy bien que la Iglesia nos pase el cepillo o que se bonifique a las empresas hasta por pintar de azul los despachos, pero lo de repartir dinero a los sindicatos o a los propios partidos políticos, que son los que articulan la democracia y las relaciones laborales, no tiene perdón de Dios. La cosa no ha quedado ahí. Además de sanguijuelas y de vagos, con su huelga los sindicatos amenazan el propio crecimiento económico ya que, de ser un éxito absoluto este paro, que no lo va a ser porque para eso se han encargado encuestas que predicen que será un fiasco, resulta que se comería hasta el 0,7% del PIB. El dato habrá que pasárselo a los franceses, que llevan cinco huelgas generales en un año, la última esta misma semana, y no han debido enterarse de que a ese paso van a crecer menos que Sarkozy. Lo de las encuestas tiene su historia. De hecho no se recuerdan tantos sondeos sobre un paro que, tal y como se nos profetiza, no va a secundar ni Rita. Habría que ser muy estúpido para dejarse convencer por unas organizaciones decimonónicas, ancladas en el pasado y presas de su propia burocracia, que han utilizado a Chikilicuatre para promocionar la huelga con su serial sobre las mentiras de la crisis. Aquí, además, lo que nos gusta es la gente formal, tipos modernos como el presidente del Gobierno, que un día puede decir que “abaratar el despido no es el camino para crear empleo ya que provocaría más desigualdades sociales y menos protección a los trabajadores, sobre todo en un país donde todavía nos queda por avanzar en materia de protección social”, y que al día siguiente alumbra una reforma laboral cuyo principal logro es que se pueda poner en la calle a un trabajador con un coste para el empresario de 12 días por año. Los vídeos eran tan soeces que los ha visto todo el mundo. Gravísimo error de marketing. Volviendo a las encuestas, junto al amplísimo porcentaje de personas que aseguran que no irán a la huelga figura otro dato llamativo, y es que una mayoría cree que sí hay razones para su convocatoria. Recapitulando, los sindicalistas son unos vagos que se pegan la vida padre en cruceros de lujo; si están liberados, además de vagos, son unos maleantes; los sindicatos, unos vampiros de los Presupuestos del Estado, que nos harían un favor si desaparecieran; la huelga será un desastre, y si no lo es, algo que sólo puede lograrse con piquetes violentos de esos liberados tan vagos, dañará gravemente la economía del país. ¿Alguien da más? El mayor reproche que cabe dirigir a los sindicatos es el de no haber medido la espesa capa de miedo con el que la crisis ha embadurnado a nuestra sociedad. Temerosos no ya de perder el trabajo sino de descender hasta los últimos peldaños de la escala social, nos hemos instalado en la fatalidad y pensamos que lo nuestro no tiene remedio, mientras escuchamos sin pestañear el moralizante discurso de esos sujetos acaudalados empapados en gomina que nos atribuyen todas las culpas por haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Objetivamente, la huelga era la única salida de los sindicatos ante la mayor poda de derechos laborales en décadas y la amenaza de otros recortes en el sistema público de pensiones. El 29-S se juegan su influencia futura y su propia capacidad como interlocutores sociales. Tiempo tendrán de analizar los errores que, sin duda han cometido, especialmente el de dejarse matar a besos por el Gobierno. Han de repensarse, es cierto, pero si este miércoles salen derrotados no serán los únicos perdedores. EL CONFIDENCIAL. 25-9-2010 Opinión. Público Razones para una huelga Juan Francisco Martín Seco En mayo del 68, un grafiti en una calle de París recogía un antiguo proverbio oriental: “Cuando el sabio señala la Luna, el ingenuo mira el dedo”. Los jefes de Estado y de Gobierno en el último Consejo Europeo han hecho de ingenuos discutiendo si la comisaria de Justicia había estado más o menos acertada y olvidándose del verdadero problema: la postura racista del Gobierno francés. Ante la huelga, parece que todos nos hemos convertido en ingenuos; mirando el dedo, nos enfrascamos en una discusión bizantina acerca de si los sindicatos son mejores o peores o actúan bien o mal, como si la huelga se hiciese a favor o en contra de las organizaciones sindicales. Miramos el dedo y nos olvidamos de la Luna. La Luna se encuentra en la enorme injusticia que representa el hecho de que terminen soportando el coste de la crisis los que no la han causado y tampoco se han beneficiado de los años de bonanza. Hay que mirar a un Gobierno que ha estado presto en confesar el credo marxista, pero el de los hermanos Marx –“Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”– y a defender estos otros –abaratamiento del despido, flexibilidad laboral, reforma (léase, reducción) de las pensiones– se ha dedicado con el mismo entusiasmo que había defendido los contrarios. La razón de la huelga se localiza en una clase empresarial que se apodera de las ganancias en los momentos de prosperidad; pero huye de cualquier riesgo y se niega a soportar los costes en las épocas de crisis; que no busca ser competitiva mediante el incremento de la productividad, sino reduciendo más y más los costes laborales y los impuestos; que primero pide que se le permita la contratación temporal, para más tarde aducir la dualidad del mercado con el fin de convertir todos los contratos en precarios. Los motivos de la huelga se hallan en la política económica aplicada, primero, por los Gobiernos de Aznar y, más tarde, por los de Zapatero, que han convertido el sistema fiscal español en el más regresivo de Europa y han permitido que las entidades financieras engañasen a los clientes y creasen la burbuja inmobiliaria. Hay que señalar a la Unión Monetaria que, asentada en los principios del neoliberalismo económico, hace imposible el Estado social e incluso la democracia, y hay que apuntar a lo que llaman globalización, que únicamente es la supremacía del capital sobre el poder político. Dejemos de mirar el dedo y fijémonos en la Luna. PÚBLICO. 25-9-2010 Editorial. El País Presupuesto limitado No resulta evidente, a primer golpe de vista, cómo unos Presupuestos Generales del Estado que reducen el conjunto del gasto público el 7,9% (el 3% si se comparan con los gastos recortados de 2010) pueden ser las cuentas públicas que garanticen la recuperación económica; tampoco que ese Presupuesto tenga un carácter social cuando solo las pensiones mínimas se revalorizarán en 2011 (el 1%). Así que no es de extrañar que ni la vicepresidenta Fernández de la Vega ni la vicepresidenta Elena Salgado pudieran ayer cuadrar del todo la ecuación de que unos Presupuestos austeros, que buscan lógicamente la reducción del déficit público hasta el 6% del PIB, desde el 9% con el que se cerrará 2010, sean al mismo tiempo los más adecuados para afianzar la recuperación y el empleo y, además, atender satisfactoriamente los gastos sociales. Ambas vicepresidentas, buenas profesionales del mensaje tranquilizador, desplegaron la dosis requerida de explicaciones. Pero sus propios datos son más tozudos. El cuadro macroeconómico para 2011 reconoce que la tasa de paro se mantendrá por encima del 19%. El nervio del gasto de este presupuesto es la congelación salarial de los funcionarios y de las pensiones, la restricción de las inversiones (las de los ministerios caerán aproximadamente el 16%) y algunas medidas de ahorro, como la supresión de la deducción por vivienda a las rentas superiores a los 24.000 euros o la merma en el permiso por paternidad. La verdad desnuda es que el Presupuesto para 2011 busca prolongar la confianza en la solvencia de las finanzas españolas de los mercados de deuda. Eso es todo: y, desde luego, no es poco. La contención del gasto para 2011 requiere, no obstante, una discusión técnica y política sobre la racionalidad de los recortes que el Gobierno no ha hecho del todo y que, probablemente, los diputados de la oposición tampoco están en condición ni ánimo de hacer durante el trámite parlamentario. El meollo político del Presupuesto hay que buscarlo en la decisión de añadir dos tramos al impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF), de forma que a partir del año próximo las rentas entre 120.000 y 175.000 euros anuales tributarán al tipo marginal del 44% (ahora es el 43%) y las superiores a 175.000 euros lo harán al 45%. Es de temer que esta decisión responda a la afirmación, aceptada sin matices en algunos sectores, de que "hay que subir los impuestos a los ricos"; y hay varias razones para considerar que se trata de una medida irreflexiva e ineficaz. El problema de la fiscalidad española no está en que las rentas del trabajo más elevadas paguen más o menos impuestos (ese debate requiere conocer con exactitud los tipos efectivos que paga cada tramo), sino el lastre sobre las cuentas públicas de un fraude tributario, en forma de bases imponibles ocultas, próximo a los 250.000 millones. Si se quiere elevar la fiscalidad de las grandes fortunas (no solo de las nóminas más elevadas), la Agencia Tributaria debería volcarse en aflorar todo o parte de ese dinero escondido y acceder así a ingresos adicionales que, en el peor de los casos, podrían sumar recaudaciones adicionales superiores a los 1.000 millones anuales. La prueba de que los dos nuevos tramos son una concesión a la galería es que apenas se recaudarán unos cientos de millones más con ellos. A cambio de tan magro aumento de la recaudación, el Gobierno introduce más incertidumbre en el IRPF. Las últimas reformas del impuesto optaron por simplificar el tributo, reduciendo el número de tramos. Ahora se aumentan. Quizá no sea el Presupuesto más inspirado, pero confiemos en que al menos sirva a su objetivo central: devolver a este país la estabilidad que necesita para comenzar a crecer. EL PAÍS. 25-9-2010

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