Multinacionales alemanas

Epicentro de la corrupción en Grecia

En los grandes medios de comunicación europeos no se dice nada acerca de esto, pero es un secreto a voces tanto en Grecia como en medio mundo. En diciembre del pasado año, Transparencia Internacional ubicaba a Grecia en los últimos puestos entre los miembros de la Unión Europea en su Índice de Percepción de la Corrupción, empatada con Bulgaria, Italia y Rumania.

Un dudoso lugar de privilegio que Atenas ha ocupado durante muchos años. Y aunque casi todo el mundo en Grecia podría citar ejemplos de corrupción flagrante, los procesamientos por ello son tan raros como ineficaces.“Gigantes alemanes como Siemens o Rheinmetall están acusados de haber pagado comisiones y sobornos de miles de millones de euros” Las comisiones en contratos de defensa y venta de armas (Grecia es el cuarto país del mundo que más gasta en defensa por habitante y el segundo comprador del mundo de armas a Alemania, incluso durante el período de los rescates) han hecho multimillonarios a infinidad de intermediarios, que cobran comisiones de escándalo por un trabajo absurdo, pues en realidad la fuerza aérea griega no necesita el asesoramiento de intermediarios para elegir entre un F-16 y un Eurofighter.Pero durante años nadie cuestionó esta práctica. Esencialmente porque todos ellos pertenecían al círculo de familiares y allegados de los altos dirigentes políticos del PASOK y Nueva Democracia. Es bien sabido, aunque en la mayoría de los casos se trate de ocultarlo, que para que alguien reciba un soborno, alguien tiene que pagarlo. De los pocos casos enjuiciados en Atenas, la mayoría tienen como centro a grandes empresas alemanas entre las que han participado en sonados casos de corrupción, como Siemens, Daimler-Benz, Deutsche Bahn, Thysse-Krupp, Reihnmetall, Airbus, HDW o Ferrostal que han sido acusados de sobornar a sus homólogos griegos para conseguir sustanciosos contratos con el Estado. Si Grecia se pusiera a perseguirlos enérgicamente con la justicia, como ha amenazado con hacer el nuevo Ministro de Defensa Suplente, Kostas Ysichos, muchas empresas alemanas de primer orden irían directamente al banquillo.Esa es una de las razones que llevaron a los funcionarios de la troika a fijar su residencia en el Ministerio de Finanzas griego en 2010, pero no pasar ni una vez por el Ministerio de Justicia.Como relata un alto asesor griego de la Comisión Europea, G. Maniatis, a consecuencia de los recortes y planes de ajuste, los fiscales griegos se quedaron prácticamente “sin capacidad de investigar los casos de corrupción complejos con cuentas en el extranjero y socios exteriores”. Bajo el mandato de la troika, mientras se suspendían nuevas contrataciones y se recortaban los fondos de tal manera que “algunos fiscales ni siquiera tenían fondos para llamadas al extranjero”, el Parlamento griego aprobaba “una legislación que daba inmunidad a un número cada vez mayor de objetivos potenciales de corrupción”.“Incluso durante los años del “rescate”, Grecia ha sido el segundo comprador de armas a Alemania, sólo por detrás de EEUU” Gigantes alemanes como Siemens o los astilleros HDW están acusados de haber pagado comisiones y sobornos por importe de miles de millones de euros para conseguir las contrataciones de los sistemas de señalamiento de todo el transporte público griego o la venta de submarinos. En particular, las prácticas de Siemens son consideradas como “el mayor escándalo corporativo en la historia de la posguerra de Grecia”. Incontables millones de euros han sido pagados en cuentas secretas en bancos suizos a políticos de alto rango de los dos partidos, desde la caída de la dictadura militar en 1974. “En Grecia Siemens ha dado la mayor cantidad de dinero negro (sobornos) que en cualquier otro país de la Unión Europea entre finales de 1990 y 2004”, afirmna Tassos Telloglou, periodista y autor del libro “La Red: Archivo Siemens”. A raíz del juicio contra Antonis Kantas, jefe adjunto de las adquisiciones en el ministerio de Defensa entre 1996 y 2002 y que reconoció en 2014 haber ingresado 16 millones de dólares en sobornos, la propia prensa alemana tuvo que hacerse eco de cómo los representantes de los gobiernos alemanes habían presionado repetidamente a Atenas para la compra de sistemas de armas alemanes, confirmando los datos aportados por Kantas con respecto a Rheinmetall, y calculando que el 10% de los préstamos para el recate se han “invertido” en compra de material armamentístico a las grandes empresas alemanas.

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